Rusia

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Atmósfera asfixiante para las voces independientes

La presión que padecen los medios de comunicación independientes no deja de aumentar desde que se registraron las grandes manifestaciones de 2011 y 2012: leyes liberticidas; asfixia y control de las principales publicaciones; bloqueo de sitios web informativos; cortes de la conexión a internet. Las grandes cadenas de televisión inundan a los ciudadanos con propaganda. Mientras tanto, el ambiente se vuelve asfixiante para aquellos que cuestionan el discurso patriótico y neoconservador del gobierno o que, simplemente, buscan defender un periodismo de calidad. La legislación contra el extremismo y la concerniente a la soberanía del país, aplicadas de manera selectiva, sirven de pretexto para encarcelar a periodistas y blogueros. Al parecer el gobierno está decidido a controlar la Red, objetivo conocido como “Internet soberano”. Los periodistas independientes corren el riesgo de ser declarados injustamente “agentes extranjeros” –como se ha llamado a algunos medios de comunicación y a las principales organizaciones defensoras de la prensa–. Crimea, anexada a Rusia en 2014, se ha convertido en un verdadero "agujero negro de la información”, al igual que Chechenia. Otras repúblicas del Cáucaso ruso, Daguestán e Ingusetia, van por el mismo camino. La impunidad sigue siendo la regla en los casos de asesinato y agresiones a periodistas, aunque la movilización de la sociedad civil ha obtenido victorias frente a acusaciones absurdas de las autoridades, como en el caso del periodista de investigación Ivan Golounov, puesto en libertad en junio de 2019, quien había sido acusado de tráfico de droga.

149
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020

Clasificación

0

149 en 2019

Puntuación

-1.39

50.31 en 2019

  • 0
    periodistas muertos en 2020
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2020
  • 0
    colaboradores muertos en 2020
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