Clasificación 2022
94/180
Puntuación: 58.49
Indicador político
67
61.82
Indicador económico
92
41.84
Indicador legislativo
84
67.19
Indicador social
82
70.20
Indicador de seguridad
121
51.42
Clasificación 2021
73/180
Puntuación: 70.47
N/A
Estos indicadores no están disponibles antes de 2022 debido a un cambio metodológico.

Desde la revolución de 2011, que forzó la salida del país del presidente Ben Alí, Túnez protagoniza una transición democrática con sobresaltos. El golpe del presidente Saied, en julio de 2021, hace temer un retroceso de la libertad de prensa.

Panorama mediático

El panorama mediático tunecino se ha diversificado considerablemente, desde la revolución de 2011. Sin embargo, la crisis económica ha debilitado la independencia de numerosas redacciones, dominadas por intereses políticos o económicos, además de perjudicar al recién estrenado pluralismo. La televisión es el medio más seguido, especialmente las cadenas privadas Al Hiwar Ettounsi y Attessia, y le sigue la radio, cuyo espacio lidera la emisora Mosaïque FM. La prensa digital tiene una gran audiencia, mientras que la prensa escrita pierde fuelle.

Contexto político

La crisis política que sacude al país y el compromiso ambiguo de Kais Saied con la libertad de prensa están teniendo importantes consecuencias. Desde su llegada al poder en octubre de 2019, el palacio presidencial de Cartago ya no recibe a los informadores, a pesar de las protestas del Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos (SNJT). Aunque ningún medio declara abiertamente sus filias políticas -excepto la cadena de televisión TV Nessma, en manos del político Nabil Karoui- la elección de los invitados y el trato dado a ciertos temas revelan su orientación política. La mayoría de los empresarios mediáticos ignoran la prohibición de la Alta Autoridad Independiente de la Comunicación Audiovisual (HAICA) de simultanear las responsabilidades políticas y la propiedad de un medio.

Marco legal

La libertad de prensa y de información es un logro incontestable de la revolución tunecina: además de consagrarse en la Constitución de 2014, se ampara jurídicamente en dos decretos-ley promulgados en 2011. Este marco normativo sigue siendo, sin embargo, incompleto y solo garantiza una protección de mínimos a los periodistas y a los medios. La justicia tunecina se empeña, además, en seguir adoptando decisiones basadas en leyes de la época de Ben Ali, en lugar de apoyarse en decretos más favorables a la libertad de prensa y de información.

Contexto económico

Los medios dependen de los anunciantes privados, algunos de los cuales no solo participan en su capital, sino que son próximos al entorno político. Los ingresos publicitarios también están vinculados legalmente a las audiencias, cuyo cálculo está poco regulado y es controvertido. El mercado publicitario de los medios audiovisuales se ha desarrollado considerablemente desde 2014, gracias al fuerte crecimiento de la inversión en publicidad política. El modelo económico de los medios escritos, basado en las suscripciones, la publicidad y las ventas está en claro declive por el descenso de éstas y la contracción de su mercado publicitario.

Contexto sociocultural

Los partidos políticos utilizan regularmente las redes sociales para lanzar campañas de desinformación, desacreditar a la prensa y sembrar desconfianza y confusión entre los electores. La violencia verbal de los líderes políticos contra los medios se ha multiplicado, durante los últimos años.

Seguridad

Las intimidaciones a los periodistas se banalizan y los reporteros se enfrentan, a menudo, a la violencia de los manifestantes tunecinos. El 14 de enero de 2022 se traspasaron todos los límites, cuando el corresponsal de varios medios internacionales Mathieu Galtier sufrió una paliza y otra docena de periodistas fueron agredidos brutalmente, mientras cubrían una protesta.