Magreb-Oriente medio
Marruecos / Sahara Occidental
-
Clasificación 2022
135/180
Puntuación: 45.42
Indicador político
104
51.67
Indicador económico
157
28.83
Indicador legislativo
124
55.81
Indicador social
128
56.00
Indicador de seguridad
146
34.82
Clasificación 2021
136/180
Puntuación: 56.06
N/D
Estos indicadores no están disponibles antes de 2022 debido a un cambio metodológico.

Los periodistas independientes marroquíes sufren presiones constantes y el poder tiene como objetivo someter a la profesión y ponerla a sus órdenes. 

Panorama mediático

El pluralismo de la prensa marroquí no es más que una fachada, pues los medios no reflejan la diversidad de opiniones políticas que hay en el país. Los medios y los periodistas independientes se enfrentan a graves presiones y el derecho a la información es arrollado por una maquinaria de propaganda y desinformación al servicio de la agenda política del poder y su entorno. Frente a estas presiones, el último medio independiente de Marruecos, el diario Akhbar Al Yawm ha tirado la toalla y se publicó, por última vez, en abril de 2021. La principal fuente de información de la población es Internet, tanto a través de las redes sociales como de las webs informativas.

Contexto político

El islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) sufrió un varapalo en las elecciones legislativas de 2021, en beneficio del Reagrupamiento Nacional Independiente (RNI), liderado por el actual primer ministro, Aziz Akhannouch. Su condición de potentado empresario presagia una connivencia peligrosa entre los intereses económicos y el sector mediático. Desde hace años, el trabajo de los periodistas se ve torpedeado por las líneas rojas implícitas impuestas por el reino: el Sáhara Occidental, la monarquía, la corrupción y el islam. A esta lista de obstáculos se suman las acciones de los servicios de seguridad, la gestión de la pandemia de la Covid-19 y la represión de las manifestaciones.

Marco legal

La Constitución marroquí ampara la libertad de expresión y el derecho a la información, prohíbe toda censura previa y garantiza que una “Alta Autoridad de la Comunicación Audiovisual vele por el respeto de la pluralidad”. A pesar de que el nuevo código de la prensa, adoptado en 2016, despenaliza los delitos de prensa, cualquier publicación considerada crítica puede ser objeto de demandas judiciales basadas en el código penal. Esta falta de garantías legales para la libertad de expresión y para la prensa, la escasa independencia de la justicia y la multiplicación de procesos contra los periodistas llevan a los profesionales de la información a autocensurarse.

Contexto económico

Los periodistas trabajan en un contexto económico exangüe. Los medios, en general, no logran atraer a los anunciantes y los que son independientes sufren para tener una estabilidad financiera que les permita desarrollarse. Los afines al poder se benefician de mayor estabilidad, pues acceden a recursos financieros con mayor facilidad.

Contexto sociocultural

La sociedad marroquí consume prensa independiente, sin por ello estar comprometida en su defensa. La desinformación reinante se ve acentuada por un periodismo sensacionalista y de rumorología, que no respeta la vida privada y degrada en general la imagen de la mujer.

Seguridad

Las detenciones sin orden judicial y de forma prolongada están a la orden del día en Marruecos. Durante los últimos cinco años, asuntos relacionados con la moral, como acusaciones de violación, trata de personas, adulterio o la práctica ilegal del aborto se han imputado a periodistas independientes. Los procesos que siguen a estas acusaciones se acompañan de campañas de calumnias organizadas en su contra por los medios afines a las autoridades. En 2020, 110 periodistas han acudido al Consejo Nacional de la Prensa (CNP), la autoridad de regulación con poder sancionador contra los organismos que vulneran el código de la prensa, para que adopte sanciones disciplinarias contra estos “medios de difamación”.