Clasificación 2022
16/180
Puntuación: 82,04
Indicador político
10
87.03
Indicador económico
7
80.07
Indicador legislativo
8
87.08
Indicador social
17
89.47
Indicador de seguridad
91
66.58
Clasificación 2021
13/180
Puntuación: 84,76
N/D
Estos indicadores no están disponibles antes de 2022 debido a un cambio metodológico.

El entorno en el que se mueven los periodistas alemanes es favorable, aunque se enfrentan a un aumento de la violencia y las agresiones verbales. Algunos proyectos de ley amenazan la protección de las fuentes, el acceso a la información está fragmentado y el pluralismo mediático ha perdido terreno.

Panorama mediático

Desde los años 90 y por razones económicas, el pluralismo de los medios ha ido menguando, especialmente en los periódicos locales. El mayor tabloide alemán, Bild, ha perdido a una parte importante de sus lectores, una tendencia que acusan menos las cabeceras de calidad, como Süddeutsche Zeitung (progresista) o el conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung, cuyas versiones digitales ganan popularidad. El sector audiovisual se divide entre radiodifusores privados y públicos; éstos últimos (ARD, ZDF, Deutschlandfunk) emiten a nivel regional, nacional e internacional.

Contexto político

El papel de los medios como pilares de la democracia está ampliamente aceptado en el seno de la clase política, con la excepción de la extrema derecha. Aunque la mayoría de los periódicos tiene una línea editorial próxima al gobierno o a la oposición, los medios alemanes logran mantener una larga tradición de crítica a ambas tendencias políticas. En el terreno audiovisual, el periodismo político está dominado por cadenas de televisión y emisoras de radio públicas, cuya independencia está protegida por la ley, si bien algunas decisiones sobre sus trabajadores levantan, en ocasiones, sospechas sobre influencias políticas.

Marco legal

Unas sólidas garantías constitucionales y un sistema judicial independiente sientan las bases de un entorno favorable al periodismo, pero las leyes sobre el acceso a la información siguen siendo insuficientes para los estándares internacionales. Además, algunos altos funcionarios y legisladores están maniobrando para que se aprueben leyes de alta seguridad que castiguen penalmente el uso de filtraciones de datos, o permitan al servicio alemán de inteligencia piratear aparatos o interceptar comunicaciones encriptadas, sin autorización judicial. El Consejo alemán de Autorregulación de la Prensa promueve las buenas prácticas del sector y tiene la potestad de emitir dictámenes, pero no sanciones.

Contexto económico

Numerosos medios alemanes afrontan dificultades financieras, una situación que se ha agravado con el descenso de los ingresos publicitarios durante la pandemia, y el sector presenta un alto nivel de concentración. Mientras que Internet y las redes sociales han abierto nuevas oportunidades al alcance del periodismo independiente, las retransmisiones en directo (streaming) exigen una licencia. Para intimidar a la prensa, las grandes empresas recurren a menudo a acciones judiciales abusivas, o “procesos mordaza” (SLAPPs). El Consejo de la Prensa ha denunciado casos de anunciantes que ejercían su influencia en contenidos periodísticos.

Contexto sociocultural

Las mujeres periodistas, los periodistas racializados y los que cubren temas relativos al género o al racismo son objeto de una hostilidad creciente en redes sociales. Cada vez más, los periodistas también son acusados de mostrarse demasiado indulgentes con el gobierno, por parte de los detractores de las medidas anti-Covid. Los políticos populistas siguen intentando alimentar la desconfianza hacia los medios.

Seguridad

Los periodistas son cada vez más el blanco de amenazas, de acoso y de agresiones físicas, casi siempre imputables a agentes de la extrema derecha, pero también a miembros de la extrema izquierda y a la policía. Los años 2020 y 2021 han sido especialmente violentos, sobre todo en las manifestaciones contra las restricciones por la pandemia de Covid-19, en las que decenas de periodistas han sido atacados. Los actos de violencia física se suelen perseguir y resolver en los tribunales, pero los de ciberacoso quedan generalmente impunes. En el transcurso de las manifestaciones, se han registrado detenciones de periodistas.