África
Benín
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Clasificación 2022
121/180
Puntuación: 48.39
Indicador político
117
47.73
Indicador económico
158
28.19
Indicador legislativo
118
57.46
Indicador social
132
55.50
Indicador de seguridad
119
53.10
Clasificación 2021
114/180
Puntuación: 61.82
N/D
Estos indicadores no están disponibles antes de 2022 debido a un cambio metodológico.

La libertad para expresarse libremente de los periodistas de Benín ha disminuido considerablemente en los últimos años. El panorama mediático del país es diverso, pero está marcado por la ausencia de grandes compañías de prensa rentables. 

Panorama mediático

Con la liberalización del espacio audiovisual, en 1997, el país experimentó un fuerte auge de las emisoras de radio. Hay unas 70 emisoras en el país y es el medio preferido de los benineses. Existen aproximadamente unas quince cadenas de televisión que operan junto a los medios audiovisuales del Estado y están agrupadas en el seno de la Oficina de Radiodifusión y Televisión de Benín (ORTB). El país cuenta con un centenar de periódicos, entre ellos el diario estatal fundado en 1969 La Nation y otras cabeceras privadas como Le Matin, Le Matinal, Fraternité y La Nouvelle Tribune. Las webs informativas y la Agencia Benín Prensa (ABP) completan el panorama mediático. 

Contexto político

En un país conocido por su fuerte tradición de libertad de expresión desde los años 90, la libertad de prensa ha retrocedido significativamente en los últimos años. El poder ha reforzado su control sobre el sector mediático y tiene una influencia decisiva en el nombramiento de los principales responsables de los medios estatales y en la Alta Autoridad Audiovisual y de la Comunicación (HAAC), el organismo regulador. La ORTB y  la televisión están obligadas a transmitir la comunicación del régimen, mientras que los medios próximos a la oposición se ven sometidos a fuertes presiones.    

Marco legal

La libertad de prensa está garantizada por la Constitución de Benín, reformada en 2019, y está  protegida por la ley orgánica sobre la HAAC. El Código de la Información y la Comunicación de 2015 recoge las diferentes modalidades de ejercicio del periodismo y suprime las penas privativas de libertad por delitos de prensa, al tiempo que garantiza el derecho de acceso a las fuentes públicas de información. Sin embargo, este marco legal se vulnera regularmente para atacar a los periodistas. Desde 2018, el Código Digital también se utiliza para hostigar a los profesionales de la información que trabajan online.

Contexto económico

El panorama mediático está marcado por la ausencia de grandes empresas de prensa. La mayoría de los medios son inviables económicamente y se enfrentan a la estrechez del mercado publicitario. El gobierno utiliza su poder sobre la atribución de contratos publicitarios para privar de ellos a algunos medios críticos. A pesar de la entrada en vigor de un convenio colectivo en 2017, éste no se respeta y los periodistas viven de forma precaria,  abriendo así las puertas a la corrupción y minando su independencia.  

Seguridad

El deterioro de la situación en el norte del país, donde se han producido recientemente varios ataques armados, ha provocado repetidos atropellos al ejercicio del periodismo. Varios reporteros fueron detenidos y un periodista extranjero fue expulsado.