Brasil

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El presidente alimenta un clima de odio y desconfianza hacia la prensa

Amenazas, agresiones, asesinatos… Brasil sigue siendo un país muy violento para la prensa, donde los profesionales de la información pueden ser asesinados por su trabajo. En la mayoría de los casos, los reporteros, conductores de programas de radio y blogueros asesinados abordaban o investigaban temas relacionados con la corrupción, las políticas públicas o el crimen organizado en ciudades pequeñas y medianas del país, en las que son más vulnerables. El trabajo de la prensa brasileña se ha vuelto particularmente complejo desde la llegada al poder de Jair Bolsonaro, en 2018. Los insultos, el trato denigrante, la estigmatización y la humillación hacia los periodistas se han convertido en la “marca de fábrica” del presidente brasileño. Tan pronto como se publica una información contraria a sus intereses o los de su administración, los ataca violentamente, fomentando un clima de odio y desconfianza hacia el periodismo en Brasil. La pandemia de coronavirus también ha revelado serias dificultades para acceder a la información y ha dado lugar a renovados ataques del presidente contra la prensa, a la que ha convertido en un auténtico chivo expiatorio porque la considera responsable de la crisis. Por otro lado, el paisaje mediático sigue estando muy concentrado en Brasil; muchos medios de comunicación están en manos de familias de industriales, a menudo cercanas a la clase política. Es frecuente que no se respete el secreto de las fuentes y muchos periodistas de investigación hacen frente a procesos judiciales abusivos.

111
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021

Clasificación

-4

107 en 2020

Puntuación

+2.20

34.05 en 2020

  • 0
    periodistas muertos en 2021
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2021
  • 0
    colaboradores muertos en 2021
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