Timor Oriental

Timor Oriental

Desde que Timor Oriental se independizó, en 2002, ningún periodista ha sido encarcelado por su trabajo. Los artículos 40 y 41 de la Constitución garantizan la libertad de expresión y la libertad de prensa. Sin embargo, en este país de poco más de un millón de habitantes, los periodistas no están a salvo de amenazas y sufren presiones que les impiden ejercer libremente su oficio: se enfrentan a la violencia policial, a procesos judiciales empleados como una forma de intimidación y los miembros del gobierno o los parlamentarios desacreditan en público a los medios de comunicación. En 2020, el clero católico, muy poderoso en el territorio, lanzó uno de los ataques contra la prensa: un obispo cargó violentamente contra dos medios de comunicación que habían publicado una investigación sobre un sacerdote estadounidense acusado de agresión sexual a una menor. El Consejo de Prensa, creado en 2015, desempeña un papel activo en la solución de los conflictos en los que hay periodistas involucrados y trabaja en estrecha colaboración con los centros universitarios para proporcionar a los aspirantes a periodistas una sólida formación ética. Pero la Ley de Medios de Comunicación, adoptada en 2014 a pesar de las advertencias de la comunidad internacional, es como una espada de Damocles para los periodistas y una herramienta para promover la autocensura. A principios de 2020 se presentó un proyecto de ley que tipificaba como delito la difamación contra representantes del Estado o de la Iglesia católica y preveía penas de tres años de prisión. Ante el clamor generado en la sociedad civil, afortunadamente, dicho proyecto fue descartado.

71
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021

Clasificación

+7

78 en 2020

Puntuación

-0.79

29.90 en 2020

  • 0
    periodistas muertos en 2021
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2021
  • 0
    colaboradores muertos en 2021
Ver el Barómetro