República Centroafricana

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Los crímenes cometidos contra periodistas permanecen en la impunidad

La República Centroafricana ascendió en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF debido a que ningún periodista fue asesinado en 2019, a diferencia del año anterior. Sin embargo, el entorno en que trabajan los profesionales de la información no ha mejorado. La República Centroafricana enfrenta dificultades para superar la violencia de la guerra civil, marcada por el saqueo y la destrucción de radios. Los ataques a medios de comunicación continúan y la seguridad de los periodistas, atrapados entre las diferentes facciones en conflicto, sigue siendo precaria. La impunidad prevalece en los crímenes cometidos contra reporteros. Aún no se ha identificado a los asesinos de tres periodistas de investigación rusos que seguían el rastro de mercenarios rusos en la República Centroafricana; las circunstancias en que se cometió este crimen están lejos de esclarecerse. Existen numerosos elementos que permiten descartar la hipótesis de que el móvil del crimen fue el robo, como sostienen las autoridades. RSF pidió que se abriera una investigación internacional independiente para que se obtengan respuestas serias sin que se descarte ninguna pista a priori. Los asesinatos de Elisabeth Blanche Olofio, Désiré Luc Sayenga y René Padou también permanecen en la impunidad; estos periodistas centroafricanos perdieron la vida mientras realizaban su labor informativa, en el punto álgido de la crisis de 2014, al igual que la fotorreportera francesa Camille Lepage. A seis años de su muerte, RSF sigue pidiendo que se haga una reconstitución de los hechos y una investigación en el lugar donde estos ocurrieron. En un país en el que la mayor parte del territorio está fuera del control del Estado, las autoridades toleran cada vez menos las críticas. Los periodistas que entrevistan a los diferentes protagonistas del conflicto a menudo son acusados de ser espías o cómplices de los grupos armados. Es frecuente que los reporteros padezcan agresiones: en 2019, en Bouar, un policía disparó a un periodista centroafricano; dos reporteros franceses fueron detenidos violentamente por un policía en Bangui. La prensa escrita del país, que es muy vulnerable e influenciable, se reduce a editoriales, rumores y campañas de calumnias. Varios diarios fueron sancionados en 2019. En medio de un paisaje mediático devastado por años de conflicto, Radio Ndeke Luka, apoyada por la fundación suiza Hirondelle, es uno de los pocos medios de comunicación que difunden información respetando los hechos y las fuentes, por lo que sufre presiones constantemente.

132
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020

Clasificación

+13

145 en 2019

Puntuación

-4.40

47.27 en 2019

Contactos

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