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15 Septiembre 2008 - Actualizado el 20 Enero 2016

Reporteros sin Fronteras se dirige a la Presidencia y a cuatro prefectos de la oposición, después de diez días de una violencia extrema


Después de diez días de violencia que han causado una veintena de muertos y afectado enormemente a la prensa, Reporteros sin Fronteras se dirige públicamente al presidente Evo Morales, y a cuatro prefectos de la oposición. Esta carta abierta se publica cuando se inicia un diálogo, aplazado durante mucho tiempo, entre el gobierno y la oposición.
Excmo. Sr. Evo Morales Ayma, Presidente de la República de Bolivia
Señores
Rubén Costas, Prefecto del Departamento de Santa Cruz
Leopoldo Fernández, Prefecto del Departamento de Pando
Ernesto Suárez, Prefecto del Departamento de Beni
Mario Cossío, Prefecto del Departamento de Tarija
Señor Presidente, Señores, Reporteros sin Fronteras, organización mundial de defensa de la libertad de prensa, se felicita de que la oferta de diálogo del presidente Evo Morales haya encontrado finalmente eco en los prefectos de la oposición, tras diez días de violencia que han causado al menos veinte muertos en los departamentos autonomistas, y han llevado a la instauración de la ley marcial en Cobija, capital de Pando. Esa oleada de enfrentamientos, después de otros muchos, ha afectado duramente a la prensa, en particular a la pública y la comunitaria. El incendio de los locales del canal estatal Canal 7-Televisión Boliviana, el 9 de septiembre en Santa Cruz, llevado a cabo por miembros de la Unión Juvenil Cruceñista; el secuestro, desde el 12 de septiembre, de Juan Domingo Yañique, de la radio Red Patria Nueva, por militantes del comité cívico de Beni, y también la herida por disparo de Claudia Méndez, del canal privado Red PAT, durante una operación militar en Cobija, figuran entre los casos más graves. A falta de unas garantías mínimas para los periodistas, algunos medios de comunicación, como la emisora Radio Frontera de Cobija (asociada a la red educativa Erbol), han decidido suspender la programación. Evidentemente la prensa no es la única víctima de un conflicto político en el que, además, tiene su parte de responsabilidad. En ocasiones, los medios de comunicación han participado a su manera en una polarización que se vuelve contra ellos, tanto si son públicos y presuntamente progubernamentales, como privados y considerados de la oposición. Sin embargo, y como hemos recordado muchas veces, la supervivencia de una prensa pluralista - vector esencial en una democracia - se ve comprometida en un contexto que la clase política no ha sabido, ni querido yugular. Las exacciones a los medios, obra de algunos militantes procedentes de los comités cívicos autonomistas o de la peligrosísima Unión Juvenil Cruceñista, no han provocado ninguna desautorización ni reacción adecuada de parte de los prefectos, que sin embargo reclaman más poder en sus respectivos departamentos. En cuanto al gobierno, le ha faltado fimeza frente a los desbordamientos de algunos de algunos de sus más radicales apoyos. El diálogo que hoy se inicia entre todos ustedes debe llevar a una clara voluntad común de preservar las libertades públicas. Un objetivo que, por una parte, supone dejar de señalar a los medios de comunicación para la venganza y, de otra, reprimir cualquier atentado que se produzca en sus propias filas contra el derecho a informar. Tampoco ignoramos que la situación no podrá resolverse si cada uno de los poderes en conflicto no reconoce al otro la legitimidad que le es debida. La autonomía que reivindican algunos departamentos no puede ser el medio para descalificar a priori la autoridad de un Jefe del Estado elegido democráticamente, y confirmado en sus funciones en el referendum revocatorio del pasado 10 de agosto. Una consulta que ha permitido también que los prefectos se mantengan en sus puestos. Por consiguiente, esperamos un acuerdo político que se traduzca en el texto de la nueva Constitución que quiere el presidente Evo Morales, y cuyo principio ha sido el origen del conflicto. Finalmente, hacemos votos para que la reunión de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), de este 15 de septiembre en Santiago de Chile, contribuya de manera decisiva a la restauración de la paz y las libertades públicas en Bolivia. Agradeciéndoles de antemano la atención que pueda prestar a esta carta les ruego, Señor Presidente, Señores, acepten la expresión de mi mayor consideración. Robert Ménard
Secretario general