Kirguistán

Kirguistán

El país mejora, pero puede hacerlo aún más

El pluralismo de los medios de comunicación de Kirguistán es una excepción en Asia Central. Sin embargo, la fuerte polarización de la sociedad se refleja en el paisaje mediático y en el ambiente de trabajo de los periodistas. Aunque se puso freno a la tendencia liberticida que precedió a las elecciones presidenciales de 2017, el periodismo de investigación sigue siendo balbuceante, confrontado a las dificultades de acceso a la información y a fuertes presiones: violencia física, ciberataques, interrogatorios. Revelar escándalos de corrupción –como el caso del exvicedirector de aduanas, Raïmbek Matraïmov– sigue siendo peligroso para los periodistas y medios de comunicación independientes. Hasta que no se reforme la ley –para que se reduzcan las indemnizaciones económicas exigidas y se suprima el delito de ofensa al jefe de Estado– y la justicia no sea independiente, los periodistas estarán a la merced de los vaivenes políticos, entre otros. Por otra parte, aún existe una gran autocensura sobre ciertos temas, como las relaciones interétnicas. Mientras que algunos discursos de odio siguen impunes, a veces en nombre de la lucha contra el “extremismo” se emprenden procesos legales injustos contra usuarios de las redes sociales.

82
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020

Clasificación

+1

83 en 2019

Puntuación

+0.27

29.92 en 2019

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