Análisis

Clasificación RSF 2019: la libertad de prensa, sujeta a los cambios políticos en los países de Asia-Pacífico

Ante la propaganda totalitaria, la censura, las intimidaciones, la violencia física y el ciberacoso, ahora se requiere de una gran dosis de valor para desempeñar con toda independencia el oficio de periodista en los países de la zona Asia-Pacífico. Los países democráticos enfrentan dificultades para resistir a los movimientos de desinformación.

En la zona Asia-Pacífico se registraron dos ascensos significativos: MalasiaMaldivas subieron 22posiciones en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras (RSF). Estos dos ejemplos ilustran –si aún fuera necesario hacerlo– hasta qué punto el ecosistema político de un Estado afecta la situación de la libertad de la información. Por una parte, Malasia vivió su primera alternancia política en 62 años de independencia. Esto fue una bocanada de aire fresco para la prensa, que hasta entonces se encontraba casi por completo anquilosada, y modificó profundamente el ambiente de trabajo de los periodistas. Resultado: el país ahora se encuentra en el lugar 123. En lo que respecta a Maldivas, la llegada de un nuevo presidente, que estableció firmes compromisos a favor de la libertad de prensa –algunos de los cuales ya cumplió–, permitió que archipiélago del Océano Índico alcanzara el lugar 98.

 

Los agujeros negros de la información se expanden

 

China(177º) y Vietnam(176º) están en el extremo opuesto. Ambos países lograron perder un punto, y eso que ya se encontraban muy abajo en la Clasificación. Esto se debe a que los presidentes Xi Jinping y Nguyen Phu Trong acaparan por completo el poder: el primero, modificó la Constitución de China en marzo de 2018 para poder ser “presidente de por vida”; el segundo, no sólo dirige al Estado, también al Partido Comunista de Vietnam. Sus respectivos clanes se empeñan en evitar que la prensa oficial emprenda cualquier debate respecto a la situación del país y persiguen de manera despiadada a los periodistas-ciudadanos que intentan que se escuchen las voces disidentes. En Vietnam hay cerca de treinta periodistas tras las rejas –profesionales y ciudadanos–; en China hay casi el doble.

 

El contramodelo chino se basa en una vigilancia y una manipulación de la información orwellianas, ejercidas a través de las nuevas tecnologías. La situación se torna aún más alarmante dado que el gobierno chino ahora promueve su modelo represivo más allá de sus fronteras. Así, China no sólo obstaculiza el trabajo decorresponsales extranjeros en su territorio, también busca instaurar un “nuevo orden mundial de la información” bajo su dominio, como lo muestra un informe de RSF publicado recientemente.

 

Laos también descendió un lugar (171º) porque impidió a los periodistas cubrir el dramático derrumbe de una represa, en julio de 2018. Inexorablemente los tres Estados-Partido se acercan a su “hermana” Corea del Norte, que da un pequeño salto y asciende una posición (179º, +1) gracias a una aparente apertura en los encuentros internacionales en los que el presidente norcoreano, Kim Jong-un,se reunió con su homólogo estadounidense, Donald Trump.

 

Censura y autocensura generalizadas

 

Otros contramodelos que atacan a los islotes de prensa independiente, se inspiran cada vez más en el ejemplo chino, que bloquea por completo la información. Es el caso de Singapur (151º), que ha convertido la autocensura en una regla absoluta, de Brunei (152º) y de Tailandia (136º). La censura también se ha convertido en la regla en Camboya (143º), donde el gobierno ha intentado acabar con toda la prensa independiente, y en Hong Kong (73º), donde los grandes medios de comunicación tradicionales ahora se doblegan ante las directivas del gobierno chino. 

 

Debido a que las autoridades de Papúa Nueva Guinea (38º) y Tonga (45º) no respetan la independencia editorial de los medios de comunicación, 2018 estuvo marcado por el aumento de la autocensura en ambos países. Asimismo, enPaquistán (142º) se intensificó la censura de cara a las elecciones generales de julio de 2018; el régimen militar ejerció presiones sobre la prensaque recordaron los peores momentos de la dictadura.

 

El trabajo periodístico en el lugar de los hechos puede ser letal

 

Los periodistas paquistaníes, en primera línea, enfrentan una gran inseguridad cuando trabajan en el lugar de los hechos. En 2018 al menos tres fueron asesinados debido a su labor periodística. La situación de inseguridad es más preocupante –en otro sentido– en Afganistán (121º), donde a pesar de los esfuerzos de las autoridades, 16 profesionales de los medios de comunicación perdieron la vida debido a su trabajo informativo; 9 de ellos en un doble atentado perpetrado intencionalmente contra la prensa, lo que muestra el valor que requieren los reporteros para cubrir los acontecimientos. De manera menos dramática, pero también preocupante, los periodistas que cubrieron las manifestaciones y las elecciones en Bangladesh (150º) enfrentaron una exacerbación de la violencia en su contra sin precedentes. 

 

Un hecho que alienta estas agresiones físicas a periodistas es que la mayoría de ellas permanece en una completa impunidad; es, por ejemplo, el caso de Sri Lanka (126º). Por otra parte, en India (140º) al menos seis periodistas perdieron la vida cuando intentaban hacer su trabajo en 2018. A ello se suma la recrudescencia de los casos de violencia; ésta puede provenir de las fuerzas de seguridad, los grupos mafiosos, los militantes políticos, entre otros. 

 

Ciberacoso y desinformación

 

Los periodistas indios, también en primera línea, son agredidos tanto cuando realizan su labor en el lugar de los hechos, como en las redes sociales. Cuando se atreven a criticar la ideología nacionalista hindú –impulsada por el Primer Ministro, Narendra Modi– suelen ser calificados de elementos “antiindios” que hay que eliminar, lo que da lugar a terribles campañas de ciberacoso en las que los periodistas pueden padecer amenazas de muerte o de violación; el blanco predilecto de los ejércitos de trolls son las reporteras. Un fenómeno que también se observa en Filipinas (134º), donde la prensa independiente además de sufrir los ataques del gobierno de Rodrigo Duterte, padece ciberataques coordinados. El caso más emblemáticoes el del portal informativo Rapplery su fundadora,Maria Ressa, quienes son víctimas de campañas de acoso en línea, así como de una serie de procesos judiciales emprendidos por diferentes órganos gubernamentales. 

 

La instrumentalización de las redes sociales también es preocupante en Birmania (138º), donde la desinformación se ha expandido de forma desmedida en Facebook. Así, se han trivializado los mensajes de odio contra la minoría musulmana rohinyá y apoyado los discursos del gobierno de Aung San Suu Kyi, quien guardó un silencio ensordecedor cuando los periodistas Wa LoneKyaw Soe Oofueron condenados a siete años de prisión por haber intentado investigar el genocidio cometido contra los rohinyás.

 

Los países democráticos, ¿sumergidos en la desinformación? 

 

Las oleadas de desinformación erosionan considerablemente la democracia en toda la región y, por ende, la libertad de prensa. Los países democráticos resisten cada vez con mayor dificultad esta corriente, lo que hace que muchos de ellos se estanquen en la Clasificación de RSF. So pretexto de regular las redes sociales, algunos gobiernos han adoptado leyes liberticidas que obstaculizan el periodismo de investigación, como los de Nepal (106º) y Samoa (22º).

 

La falta de reformas estructurales para que exista una mayor libertad de prensa también impide que países como Corea del Sur (41º) eIndonesia (124º) progresen. Asimismo, el ejercicio del periodismo independiente es muy difícil cuando el ambiente en que trabajan los medios de comunicación está muy polarizado, como sucede en Taiwán (42º) y Mongolia (70º).

 

El pluralismo, en peligro

 

El pluralismo de la prensa cada vez se ve más afectado por las lógicas de concentración comercial y los intereses económicos. Lamentablemente es lo que sucede en Japón (67º) y en Australia (21º). EnNueva Zelanda (7º), país que también padece esta situación, las autoridades establecieron una vigilancia que ha impedido una concentración aún mayor de los medios de comunicación. Por ello, el país asciende un lugar, muestra de que las garantías político-institucionales dan frutos. 

 

En medio de este preocupante panorama se observan tímidas victorias: una cobertura periodística equilibrada de las elecciones generales de 2018 en Fiyi (52º, +5), Timor Oriental (84º, +11) y Bután (80º, +14); los medios de comunicación ejercieron plenamente su papel –lo cual es destacable dado que la prensa aún se está consolidando en estas jóvenes democracias–. El progreso de estos tres países ilustra bien que, para el desarrollo de una sociedad democrática es fundamental contar con periodistas que puedan trabajar con toda libertad, sin temor a presiones o represalias. 

Lee el análisis general