Malasia

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Acoso, intimidación y censura: un retroceso brutal

Después de que se produjera la primera alternancia política del país, en 2018, el entorno había mejorado hasta tal punto para los periodistas que Malasia registró avances notables en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF.  El regreso al poder de la antigua coalición ha tenido como resultado un retroceso brutal. El gobierno de Muhyiddin Yassin ha restaurado el Departamento de Asuntos Especiales o "Jasa" por sus siglas en malayo, un chorro incesante de propaganda gubernamental al que se le ha inyectado una descomunal dotación económica de 85 millones de ringgits (17,4 millones de euros) en el presupuesto de 2021. En el plano jurídico, el poder ejecutivo aún cuenta con un arsenal legislativo draconiano para restringir la libertad de prensa. La ley relativa a la sedición, de 1948; la ley de secretos oficiales, de 1972; la Ley de Prensa y Publicaciones, de 1984, y la Ley de Comunicaciones y Multimedia, de 1998, son un ejemplo de las leyes represivas que deberían ser reformadas por completo. Gracias a ellas, el poder ejecutivo controla estrictamente los permisos de publicación y los periodistas acusados de ""sedición” pueden ser condenados a penas de hasta veinte años de prisión. En 2020, el endurecimiento del régimen se tradujo en procesos judiciales, registros de la policía en los medios, expulsiones de periodistas y de un denunciante, violaciones flagrantes del secreto de las fuentes... Si quieren protegerse de las agresiones del gobierno, muchos reporteros malasios se ven abocados a la autocensura.

119
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021

Clasificación

-18

101 en 2020

Puntuación

+6.35

33.12 en 2020

  • 0
    periodistas muertos en 2021
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2021
  • 0
    colaboradores muertos en 2021
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