Malasia

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Un soplo de aire fresco, pese a la arcaica legislación

La sorpresiva derrota del partido del Primer Ministro, Najib Razak, en mayo de 2018, y la primera alternancia política en la historia de la Malasia moderna, parece ser un soplo de aire fresco para la libertad de prensa. Los periodistas y los medios de comunicación que estaban en la “lista negra”, como el caricaturista Zunar y el sitio web informativo Sarawak Report, pudieron reanudar su trabajo sin temor a represalias. El ambiente general en que trabajan los periodistas es mucho menos tenso, así, la autocensura ha disminuido considerablemente. Ahora las publicaciones del país presentan puntos de vista mucho más equilibrados entre la oposición y el partido gobernante. El nuevo Primer Ministro, Mahathir bin Mohamad, cumplió su promesa de abolir las disposiciones orwelianas de la ley contra las noticias falsas adoptada por el régimen anterior. Sin embargo, el gobierno de Malasia aún cuenta con un arsenal legislativo draconiano para restringir la libertad de prensa. La ley relativa a la sedición, de 1948; la ley de secretos oficiales, de 1972; la Ley de Prensa y Publicaciones, de 1984, y la Ley de Comunicaciones y Multimedia, de 1998, son un ejemplo de esta legislación represiva que debería ser reformada por completo. Hay otras disposiciones que también actúan como una espada de Damocles sobre los reporteros del país: el poder ejecutivo controla estrictamente las autorizaciones de publicaciones; los periodistas acusados de "sedición” pueden ser condenados a penas de hasta veinte años de prisión. A pesar de los avances, los periodistas aún no pueden expresarse con toda libertad.


123
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019

Clasificación

+22

145 en 2018

Puntuación

-10.67

47.41 en 2018

  • 0
    periodistas muertos en 2019
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2019
  • 0
    colaboradores muertos en 2019
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