Sudán

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¿La “cacería de periodistas” continuará?

Los periodistas y los medios de comunicación de Sudán se encuentran entre las principales víctimas de la represión que emprendió el régimen para acabar con las grandes manifestaciones antigubernamentales, que comenzaron el 19 de diciembre de 2018. Hasta que Omar al Bashir fue derrocado, a inicios de abril de 2019, los servicios de inteligencia suspendieron casi a diario las publicaciones más críticas y cerca de cien periodistas fueron arrestados y detenidos temporalmente. Esta persecución de la prensa, inédita por su magnitud, recuerda la cacería de periodistas emprendida a principios de 2018, en la que se cometieron actos similares durante las manifestaciones.  Sin embargo, no bastará con que el ejército haya derrocado al gobierno para que la prensa tome un segundo aliento. Esto sólo será posible si la alternancia política produce un cambio profundo en lo que ha sido uno de los peores sistemas represivos de los medios de comunicación del continente africano. En sus treinta años en el poder, el exdictador utilizó el Servicio de Inteligencia y Seguridad Nacional (NISS) para amordazar a la prensa y hacer callar a las voces disidentes. Esta policía política del régimen censuraba a los medios de comunicación a través de la confiscación de los ejemplares publicados y del cierre de periódicos independientes o cercanos a la oposición –los diarios Al-Tayyar, Al-Jareeda, Al-Midan y Al-Watan lo padecieron en varias ocasiones–. Frente a esta censura, la prensa escrita ha recurrido a las redes sociales para que su información pueda circular libremente.

175
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019

Clasificación

-1

174 en 2018

Puntuación

+1.32

71.13 en 2018

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