Presentación

La libertad de información es la base de toda democracia. Sin embargo, cerca de la mitad de la población mundial aún no tiene acceso a una información libre.

La libertad de expresión y de información es la primera de las libertades. ¿Cómo luchar contra la masacre de civiles o la plaga de los niños soldados, cómo defender los derechos de las mujeres o preservar el medioambiente si los periodistas no son libres de informar sobre los hechos, de denunciar los abusos y de interpelar la consciencia general?

En ciertos países, los torturadores cesan sus terribles actos el día en que la prensa los denuncia, mientras que los políticos corruptos dejan de cometer actos ilícitos cuando los periodistas de investigación publican información que los compromete.

La libertad de información es la base de toda democracia. Sin embargo, cerca de la mitad de la población mundial aún no tiene acceso a una información libre.

Una organización internacional

RSF es una organización independiente con sede en París que cuenta con un estatus consultivo ante la Organización de las Naciones Unidas, la Unesco, el Consejo de Europa y la Organización Internacional de la Francofonía (OIF). Posee secciones en el extranjero, oficinas en diez ciudades –entre ellas Bruselas, Washington DC, Berlín, Túnez, Río de Janeiro, Estocolmo–, así como una red de corresponsales en 130 países, lo que permite que RSF tenga una gran capacidad de movilización e interpelación, así como influencia en las diversas regiones, ante los ministerios y organismos que elaboran las normas relativas a la prensa e Internet.

30 años luchando en defensa de la libertad de información

RSF fue fundada en 1985 en Montpellier por cuatro periodistas; con el paso del tiempo se convirtió en una organización líder en el mundo en la defensa y promoción de la libertad de información. En 1995 RSF fue reconocida como una organización de utilidad pública en Francia. Nuestra organización se hizo presente en los Juegos Olímpicos de Pequín de 2008; en 2009 en África apoyó a radio Erena, la única radio independiente dirigida a los eritreos; en Haití, creó un centro para apoyar a los medios de comunicación tras el sismo de enero de 2010 y, más recientemente, en Siria ofreció formaciones a periodistas y blogueros.

Publicaciones cotidianas y en varias lenguas

Todos los días en francés, inglés, español, árabe y farsi, y con frecuencia en otras lenguas (como chino, portugués o ruso) nuestra organización publica informes y comunicados sobre la situación de la libertad de información en el mundo y los atentados contra ella. Nuestras campañas de comunicación dan la vuelta al mundo. Nuestras intervenciones en la prensa internacional sensibilizan al público en general e influyen en los dirigentes, en casos particulares y temas transversales.


Reconocimiento mundial

RSF cuenta con una reputación internacional y ha recibido reconocimientos en diversas partes del mundo: en 2014 recibió el DemokratiePreis (Premio Internacional a la Democracia) de la ciudad de Bonn; en 2013, el Premio de la Asociación Internacional de Clubes de Prensa; en 2009, la Medalla Carlomagno de los medios de comunicación europeos; en 2006, el Emmy Award de la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión (Academy of Television Arts & Sciences) de Estados Unidos; en 2005, el Premio Sájarov a la libertad de Conciencia, del Parlamento Europeo; en 1997, el Premio OSCE “Periodismo y Democracia”, y en 1992 el Premio Lorenzo Natali, de la Comisión Europea.


Un método enfocado en la eficacia

Numerosas instituciones siguen las recomendaciones de RSF. Nuestra organización ha desarrollado indicadores para evaluar el impacto de su trabajo. Así, en los últimos años hemos observado que las reacciones de los gobiernos a la publicación de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa han aumentado de forma considerable.

Esta herramienta de medición, defensa y promoción es ahora uno de los criterios más empleados para otorgar ayudas al desarrollo, en particular por la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), el Banco Mundial y la Millennium Challenge Corporation.

La elección de este método ha contribuido a que los gobiernos concentren más su atención en la libertad de información.