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28 Marzo 2011 - Actualizado el 20 Enero 2016

Un periodista herido y otro intoxicado denuncian un ataque de la policía al margen de las manifestaciones del magisterio


En el contexto de las manifestaciones del magisterio que han agitado diversas ciudades del país en los últimos días, un equipo de la cadena televisiva de oposición Canal 36-Cholusat Sur dijo haber sido víctima de un ataque de la policía el 25 de marzo de 2011 en Tegucigalpa. Este incidente tiene lugar tres días después de la agresión, en condiciones similares, de Lidieth Díaz y de su camarógrafo, Rodolfo Sierra, empleados del mismo medio de comunicación, así como de David Romero, director de la radiodifusora Radio Globo. Richard Casulá y su camarógrafo, Salvador Sandoval, cubrían una enérgica operación policíaca en el Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (COPEMH) cuando agentes de la fuerza pública les lanzaron a quemarropa bombas de gas lacrimógeno. Salvador Sandoval fue herido en la cara, mientras que Richard Casulá sufrió una intoxicación debido a las emanaciones de gas. Los dos periodistas tuvieron que ser trasladados al hospital. “Estos abusos repetidos de las fuerzas del orden contra los medios de comunicación conocidos por su oposición al golpe de Estado del 28 de junio de 2009, cuyas heridas permanecen abiertas, agravan aún más un denso clima político, perjudicial para el pluralismo. Frente a esta situación, las autoridades deben ofrecer garantías y cumplir sus compromisos internacionales. Los ataques a los medios de comunicación cometidos en el marco de las últimas manifestaciones llaman a una investigación administrativa y penal, así como a un esfuerzo de protección de los medios de comunicación más vulnerables y expuestos”, declaró Reporteros sin Fronteras. _____________ 24.03.11 - Los ataques y las agresiones a la prensa se multiplican de nuevo: “La dinámica del golpe de Estado continúa” Reporteros sin Fronteras manifiesta su inquietud por la alarmante proliferación de la violencia contra los periodistas en Honduras. En espacio de diez días se han registrado siete casos de agresión, algunos graves, y todos los medios de comunicación afectados son conocidos por su oposición al golpe de Estado del 28 de junio de 2009. El escándalo crece tras el atentado cometido el 13 de marzo de 2011 contra Franklin Meléndez, director de la radio comunitaria La Voz de Zacate Grande. Horas después del atentado, el autor de los disparos, Porfirio Medina, amenazó públicamente a una corresponsal de la estación, Ethel Correa, de ser “la próxima en morir”, según información del Comité por la Libre Expresión (C-Libre). Al encarnizamiento de las autoridades contra la pequeña radiodifusora y su personal se suma la total impunidad de que goza el presunto responsable del intento de asesinato. En lo que concierne a los medios de comunicación nacionales, la situación no es mucho mejor. La reportera de Canal 36-Cholusat Sur, Lidieth Díaz, y su marido, David Romero, director de Radio Globo, fueron atacados por las fuerzas del orden mientras cubrían una manifestación del magisterio, el 21 de marzo en Tegucigalpa. Cuando intentaba hablar con los policías antimotines, la periodista recibió como respuesta una bomba de gas lacrimógeno lanzada a quemarropa. La escena fue filmada. El mismo día y durante las mismas manifestaciones, Sandra Maribel Sánchez, directora de Radio Gualcho, y el camarógrafo de Globo TV, Uriel Rodríguez, recibieron disparos de balas de caucho por parte de la policía. El camarógrafo fue herido en la pierna, mientras que policías intentaron quitarle la cámara fotográfica de su colega. “Las promesas hechas por las autoridades hondureñas ante la ONU y la OEA de mejorar la situación de la prensa, ¿sirven para rehabilitar una represión dirigida contra los medios de comunicación de oposición o conocidos como tales? Existen razones para creerlo en vista de estos últimos acontecimientos y de la total ausencia de protección otorgada a los medios de comunicación más expuestos y vulnerables. La violación sistemática del pluralismo demuestra, si aún hubiera necesidad, que la dinámica del golpe de Estado continúa. Esta situación llama a una firme reacción de las instancias internacionales e interamericanas. Las autoridades hondureñas deben responder en el plazo más breve por sus compromisos, declaró Reporteros sin Fronteras.