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18 Julio 2013 - Actualizado el 20 Enero 2016

Se privilegia la pista del narcotráfico en el caso del asesinato de un periodista de Oaxaca


Reporteros sin Fronteras pide que se esclarezca el asesinato del periodista Alberto López Bello. Su cuerpo fue encontrado en Trinidad de Viguera, al noroeste de la ciudad de Oaxaca, capital del Estado que lleva el mismo nombre (sur), el 17 de julio de 2013, al lado del de un policía. Ambos cadáveres tenían rastros de golpes y de impactos de bala. No se encontró ningún mensaje por los asesinatos. Los dos hombres fueron vistos por última vez un poco antes de que aparecieran muertos, en un bar del centro de la ciudad de Oaxaca.

Alberto López Bello trabajaba desde hacía seis años en la sección policiaca de El Imparcial –uno de los principales diarios del Estado– y también colaboraba con una radio local. El periodista de 28 años de edad había publicado recientemente algunos artículos sobre la venta de droga en Oaxaca. El 18 de mayo pasado fue detenido por policías durante varias horas, junto con uno de sus colegas, Jacobo López, por haber tomado fotografías de una narcomanta, supuestamente colocada por un grupo criminal. Ya había recibido amenazas antes debido a su trabajo.

El policía al que se encontró asesinado a su lado, Arturo Alejandro Franco Rojas, tenía 26 años de edad y trabajaba en el área de inteligencia de la policía municipal de Oaxaca.

"Solicitamos a las autoridades encargadas de la investigación que determinen rápidamente el móvil de este crimen e identifiquen a sus autores”, expresó Reporteros sin Fronteras. "El asesinato de Alberto López Bello, a quien rendimos homenaje, recuerda una vez más los peligros a los que se exponen los periodistas y los medios de comunicación que trabajan sobre temas delicados, como el narcotráfico. En ese sentido, reconocemos el valor de la dirección de El Imparcial, que ratificó su compromiso de seguir informando, a pesar de las intimidaciones y de las tragedias a las que se enfrenta con frecuencia”, subrayó la organización.

El 8 de octubre de 2007 dos desconocidos atacaron un vehículo que trasladaba ejemplares de El Imparcial; mataron a balazos a tres voceadores. La dirección de periódico atribuyó este ataque a los narcotraficantes y lo consideró una represalia por la información que el diario había publicado.

México ocupa junto con Brasil el puesto del país más mortífero del continente para la profesión periodística desde el inicio del año. En el primer país, en lo que va de 2013, se han registrado dos casos de periodistas asesinados, en los que el crimen estuvo relacionado con su profesión, así como otros dos de periodistas desaparecidos. En el segundo, cuatro periodistas han perdido la vida.

En la última década en México han sido asesinados 88 periodistas y otros 17 se encuentran desaparecidos; 26 de ellos se encuentran actualmente fuera de su región o en el exilio.