Turkmenistán

Turkmenistán

Un “agujero negro de la información” que se expande

Turkmenistán es uno de los países más cerrados del mundo. Todos los medios de comunicación están controlados por el Estado y los pocos internautas que hay en el país sólo tienen acceso a una versión muy censurada de la Web, a la cual suelen acceder en cibercafés, donde deben presentar una identificación para conectarse. Un solo proveedor se encarga del acceso a internet. Pero para el presidente Gurbangulí Berdimujamédov, quien se hace llamar “Padre protector”, esto no es suficiente: no deja de aumentar la represión contra los últimos corresponsales de los medios de comunicación exiliados –que trabajan de forma clandestina–. En los últimos años algunos de ellos han sido detenidos, torturados, agredidos u obligados a dejar de ejercer su oficio. Esto ha llevado a las redacciones a recurrir a los periodistas ciudadanos. So pretexto de “embellecer las ciudades”, las autoridades emprenden a menudo su campaña de erradicación de antenas parabólicas, privando así a la población de una de las últimas posibilidades de tener acceso a una información no controlada. La ley que regula el sector audiovisual, teóricamente autoriza que existan cadenas privadas, a condición de que también promuevan una “imagen positiva de Turkmenistán”.

179
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020

Clasificación

+1

180 en 2019

Puntuación

0

85.44 en 2019

  • 0
    periodistas muertos en 2020
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2020
  • 0
    colaboradores muertos en 2020
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