Japón

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Tradiciones e intereses económicos limitan el papel de contrapoder de la prensa

Japón asciende en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF, pero esto se debe sobre todo al deterioro de la situación en otros países. En esta monarquía constitucional –que también es la tercera potencia económica mundial–, la prensa enfrenta dificultades para ejercer plenamente su papel de contrapoder frente al peso de las tradiciones y los intereses económicos. Desde que el nacionalista Shinzo Abe fue nombrado primer ministro, en 2012, los periodistas realizan su trabajo en medio de un ambiente generalizado de desconfianza, incluso hostil; en los grandes grupos de medios de comunicación se registran despidos, controvertidas renuncias y se sospecha aumenta la autocensura. Por otra parte, el sistema de clubs de prensa (kisha clubs) discrimina de forma flagrante a los periodistas independientes o extranjeros. En las redes sociales los miembros de grupos nacionalistas acosan a los periodistas que se atreven a cuestionar las políticas del gobierno o a abordar temas considerados “controversiales”, como  la central nuclear de Fukushima o la presencia de militares estadounidenses en Okinawa. El gobierno japonés sigue negándose a emprender cualquier debate sobre la ley relativa a la protección de los secretos de Estado, que contempla penas que pueden ir hasta los diez años de cárcel para los informantes, periodistas o blogueros que difundan información obtenida “ilegalmente”.

67
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019

Clasificación

0

67 en 2018

Puntuación

+0.72

28.64 en 2018

  • 0
    periodistas muertos en 2019
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2019
  • 0
    colaboradores muertos en 2019
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