Gabón

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Un órgano regulador que se convirtió en verdugo de la prensa

En Gabón continúa la preocupante erosión de la libertad de prensa observada desde que la Alta Autoridad de Comunicación (HAC), órgano que regula la prensa, entró en funciones, en 2018, afectando peligrosamente el ejercicio del periodismo. El gobierno suspende a los medios de comunicación y a los periodistas que publican textos críticos del presidente, su familia o personas cercanas al gobierno, a fin de proteger los intereses del régimen. La HAC llegó incluso a suspender a un diario porque denunciaba justamente la arbitrariedad de estas sanciones. Lejos de favorecer la emergencia de una prensa responsable y de calidad, esta política asfixia a la prensa independiente y promueve la autocensura cuando se trata de abordar temas delicados. Las sanciones de la HAC –llamada “el hacha” por una parte de la prensa gabonesa– proliferan a pesar de la precaria situación económica de los medios de comunicación. Los subsidios no llegan a las cadenas de radio y televisión críticas, de las que huyen los anunciantes. Con dificultad se establece la cultura de una prensa libre e independiente, incluso en línea. Gabón se unió a la larga lista de países censores de internet al interrumpir la conexión a la Red durante un intento de golpe de Estado. El código de comunicación adoptado en 2016 despenaliza los delitos de prensa, pero contempla medidas de regulación autoritarias que no sólo se aplican a la prensa escrita, sino a toda la producción audiovisual, digital y cinematográfica.

121
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020

Clasificación

-6

115 en 2019

Puntuación

+1.60

35.60 en 2019

Contactos

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