Estonia

Estonia

Una etapa dura


2020 ha sido un año difícil para los periodistas estonios: han sido víctimas de ataques verbales por parte de miembros del gobierno; algunos políticos han amenazado con recortar los fondos de la emisora pública por su cobertura crítica y, en varias ocasiones, los ministros se han negado a entregar información a los periodistas, sin una razón válida, durante las conferencias de prensa. En 2020, se hizo uso de la ley del código penal que permite que un tribunal prohíba a los periodistas informar sobre causas judiciales. Numerosas ordenanzas de los tribunales han impedido que los periodistas divulguen información que podría ser de interés público. Pero en diciembre, el Tribunal Supremo sentó un precedente a favor de la libertad de prensa y del interés público al revocar, en la apelación, la decisión del Tribunal de Cuentas en la causa del diario Eesti Päevaleht, que quiso revelar las declaraciones de los testigos y parte de las audiencias por el caso de corrupción en el puerto de Tallin. La pandemia de Covid-19 permitió que los medios de comunicación estonios recibieran ayudas estatales, aunque resultaron ser más débiles de lo esperado. Las dos mayores empresas privadas de medios fueron las principales beneficiarias: recibieron 1,5 millones de euros de ayudas públicas.

15
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021

Clasificación

-1

14 en 2020

Puntuación

+2.64

12.61 en 2020

  • 0
    periodistas muertos en 2021
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2021
  • 0
    colaboradores muertos en 2021
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