Azerbaiyán

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Una esperanza de apertura defraudada rápidamente

No contento con haber mermado el pluralismo, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliev, libra desde 2014 una guerra despiadada contra las últimas voces críticas. Si se resisten a las presiones, los chantajes y los intentos de corrupción, los periodistas y blogueros independientes son encarcelados bajo pretextos absurdos. En un intento de doblegar a quienes luchan desde el exilio, el régimen de Bakú ataca a miembros de sus familias. Los principales medios digitales independientes están bloqueados. El anuncio de reformas de gran alcance a finales de 2019 no sirvió de nada. La represión postelectoral, la crisis del coronavirus y, después, en otoño, el conflicto en Nagorno-Karabaj, un territorio en disputa con Armenia, han endurecido aún más la censura y empeorado la situación de los periodistas. Al menos siete reporteros resultaron heridos sobre el terreno y otros escaparon por poco de los disparos de las fuerzas armadas. Los periodistas extranjeros vieron cómo aumentaban los obstáculos para obtener acreditaciones y, una vez en la zona, no pudieron trabajar con libertad. Mientras los medios de comunicación no puedan funcionar con seguridad y su independencia económica no esté asegurada, las declaraciones del presidente no inspirarán confianza.

167
en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021

Clasificación

+1

168 en 2020

Puntuación

+0.29

58.48 en 2020

  • 2
    periodistas muertos en 2021
  • 0
    Periodistas ciudadanos asesinados en 2021
  • 0
    colaboradores muertos en 2021
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