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6 Marzo 2017 - Actualizado el 7 Marzo 2017

RSF inaugura el primer Centro para la Protección de Periodistas Afganas

Le Centre de médias pour la protection des journalistes afghanes
En vísperas del Día Internacional de la Mujer, Reporteros sin Fronteras (RSF) se enorgullece de anunciar la apertura del primer Centro de medios de comunicación dedicado a la Protección de Periodistas Afganas. Con motivo de ello, nuestra ONG estuvo presente en Kabul, Afganistán, en una ceremonia celebrada en presencia de numerosas personalidades políticas y de la sociedad civil.

El 7 de marzo de 2017 RSF inauguró el primer Centro de medios de comunicación para la Protección de Periodistas Afganas (Media for the Protection of Afghan Women Journalists, CPAWJ) en una ceremonia oficial en Kabul, a la que asistieron Kamal Sadat y Spozhmai Wardak, viceministros de Información, y de Cultura y de la Condición femenina, respectivamente; Fawzia Kofi, presidenta de la Comisión de mujeres en el Parlamento; Zohra Yousof, consejera de la primera dama, Rola Ghani; Nasri Oryakhail, Ministra del Trabajo y de Asuntos Sociales. El CPAWJ, que será dirigido por la famosa periodista afgana Farideh Nikzad, es la primera organización afgana creada por y para las periodistas. Su misión es apoyar y proteger a las periodistas, en particular las que ejercen su oficio en las provincias más alejadas de Afganistán y que, por ello, se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.


Con la creación de este centro queremos enviar una fuerte señal a las periodistas afganas, así como a todas las mujeres del país”, señaló Farideh Nikzad, directora y cofundadora del centro, junto con RSF. "Queremos apoyar a estas periodistas en las zonas de conflicto, pero también en los medios de comunicación donde trabajan, defender sus derechos y su integridad física. Para ello, necesitamos que el gobierno y los directivos de los medios de comunicación asuman sus responsabilidades en esta lucha fundamental para la sociedad afgana”, explicó.


El CPAJW, cofundado por RSF, busca luchar contra todas las formas de presión, sociales y materiales, que enfrentan las periodistas al ejercer el oficio. El Centro busca ser un lugar de intercambio para que las periodistas, en particular las que trabajan en regiones aisladas, puedan contar con redes de información y con los contactos necesarios para desempeñar su actividad profesional. Asimismo, el Centro hará recomendaciones a las autoridades, para que apliquen las leyes en lo que respecta a la cuota de mujeres en los medios de comunicación, así como a los dirigentes de la prensa, para luchar contra la discriminación en las redacciones y proteger mejor a las periodistas. Con este fin, el CPAWJ también ofrecerá formaciones en seguridad física y digital.


Estamos orgullosos de anunciar la creación de este primer Centro de Protección de Periodistas Afganas”, afirmó Christophe Deloire, Secretario General de RSF. “Estas periodistas son doblemente víctimas: por una parte, de la guerra impuesta por los Talibanes y los combatientes el Estado Islámico (EI); por otra, de las fuertes presiones que reciben en su entorno. Cada año decenas de periodistas son amenazadas, agredidas o tienen que exiliarse. Protegiendo a las periodistas, defendemos la libertad de prensa en Afganistán”, agregó.


El CPAWJ ya cuenta con la colaboración de 10 mujeres periodistas en 10 provincias del país; 5 de ellas viven en zonas de conflicto. Este centro constituye la primera red femenina del gremio periodístico. El objetivo es ampliar esta red en todo el país.


Una prensa femenina histórica, pero bajo presión


La presencia de las mujeres en los medios de comunicación en Afganistán es un logro importante. En 1918 las primeras periodistas comenzaron a trabajar en la radio; en ésta década las mujeres también incursionaron en la prensa. Sin embargo, las periodistas siempre se han encontrado en la primera línea, víctimas de los conflictos que ha atravesado el país –guerra civil (1992-1996) y reino de los Talibanes (1996-2001). Desde 2003 los periodistas enfrentan de nuevo numerosas dificultades, sobre todo de seguridad.


A la inseguridad se suman obstáculos sociales, interpuestos generalmente por los allegados de las periodistas. El algunos casos son las mismas familias las que, por miedo a la inseguridad y las amenazas que podrían sufrir, se convierten en un factor de presión. Según un estudio de una organización local, 53% de las familias tienen problemas por el hecho de que su hija trabaje. Si bien se trata de 20% de las familias que se encuentran en Kabul, este porcentaje asciende a 80% en Kandahar o en Nangarhar.


Desde 2002 al menos cuatro periodistas han sido asesinadas por sus allegados –entre ellas Shaima Rezayee (Tolo) en 2005 y Shakiba Sanga Amaj (Shamshad) en 2007 –, víctimas a la vez de la propaganda fundamentalista, que prohíbe que las mujeres trabajen en una sociedad patriarcal, y de la falta de protección de las autoridades. Éstas a menudo son criticadas porque no hacen esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de las mujeres. Según la ONU, en seis años la violencia contra las mujeres, en particular contra las que son periodistas, aumentó 60% en el país. Decenas de ellas han sido agredidas, amenazadas o las han hecho callar en las provincias más aisladas, como Nangarhar. Otras, han sido obligadas a abandonar su trabajo. En ciertas regiones ya no hay mujeres periodistas.


De los 10 periodistas y colaboradores de los medios de comunicación asesinados en 2016, tres eran mujeres. Desde 2001, 13 periodistas y colaboradoras de los medios de comunicación, entre ellas cinco extranjeras, han sido asesinadas; mientras que al menos unas doce se vieron obligadas a huir de su país.


Afganistán se encuentra se encuentra en el lugar 120, entre 180 países, en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa publicada por RSF en 2016.