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30 Marzo 2015 - Actualizado el 20 Enero 2016

"Cuando me impiden ejercer mi oficio es como si me quitaran el derecho a la vida"


El periodista independiente Samuel Obiang Mbana fue detenido el miércoles 26 de marzo en Malabo cuando cubría la enérgica represión policíaca de una manifestación estudiantil. Entrevistado por Reporteros sin Fronteras, el periodista expone su visión sobre la libertad de prensa en este país. Le periodista independiente y corresponsal de la AFP, Africa Numéro 1, Deutsche Welle y de la Agence africaine de presse en Malabo, Samuel Obiang Mbana, fue arrestado 26 de marzo de 2015 por la policía y estuvo detenido ocho horas en la Comisaría Central de Malabo. El periodista ya había sido detenido en 2010 por una supuesta falta de acreditación cuando intentaba cubrir la llegada del presidente, que había ido a inaugurar el Parlamento de la Comunidad Económica y Monetaria de los Estados de África Central (CEMAC). En 2014 piratearon las cuentas de Facebook y Yahoo del periodista cuando éste participaba en una formación periodística en Francia. Fuiste detenido por la policía la semana pasada cuando cubrías la represión de una manifestación estudiantil. ¿Puedes contarnos qué pasó? Tomaba fotos de una manifestación en la universidad de Malabo cuando la policía estaba deteniendo a estudiantes en una enérgica intervención. Los policías me detuvieron y me metieron en su vehículo. Estos también discutían animadamente con al menos otros dos periodistas, una mujer de la revista Ekos (revista privada que pertenece a personas cercanas al poder) y un hombre que trabaja para la televisión y la radio nacional. Pero a ellos no los detuvieron. ¿Qué te reclamaban? Los policías me reclamaron haber tomado fotos durante la detención de estudiantes. Pero no me interrogaron. Me quitaron mi cámara fotográfica, mi carta de prensa de Africa Numéro 1, mi teléfono móvil y mi pasaporte. Me encerraron en una celda durante 8 horas. Pienso que su intención era simplemente impedir que hiciera mi trabajo. Al salir de la comisaría se negaron a entregarme mi equipo y mis documentos. Regresé dos días después a recuperarlos, pero mi teléfono había desaparecido. No es la primera manifestación estudiantil, sin embargo, muy pocos medios de comunicación han cubierto estos acontecimientos… El descontento de los estudiantes comenzó a mediados de 2014. Desde entonces las manifestaciones han adquirido una magnitud sin precedentes. Arrestaron a unos sesenta estudiantes al mismo tiempo que a mí. A algunos los dejaron en libertad, pero otros aún se encuentran detenidos. Sin embargo, los medios de comunicación no hablaron de ello en los noticieros de la noche. La censura es total. Por ejemplo, la Radio Televisión nacional incluso no mencionó el acontecimiento; generalmente, el gobierno le dice qué puede publicar y qué no. Mientras que 90% de la población de Guinea Ecuatorial se mantiene informada a través de este medio. Respecto a los medios de comunicación privados, todos son muy cercanos al gobierno y, por ende, van a autocensurarse o a moderar sus palabras para no ofender a las autoridades. Por ejemplo, Africa 24, que dice ser un medio panafricano e independiente, habló de la huelga de estudiantes, pero no de los arrestos que hizo la policía en ese marco. ¿Cómo percibes la censura en Guinea Ecuatorial? El gobierno controla la prensa nacional, le dice qué puede publicar y qué no. Como único corresponsal ecuatoguineano de la prensa internacional, me considera un traidor del país. Yo hago mi trabajo, ofrezco información, pero el gobierno no quiere que ésta salga. Recibo amenazas. Como no pueden controlarme, me excluyen. Por ejemplo, me negaron la acreditación para cubrir la Copa Africana de Naciones (CAN). También advierten a los periodistas internacionales que tengan cuidado conmigo. Entonces es difícil que tenga acceso a la información de forma oficial. Por otra parte, el gobierno pedirá a los periodistas que vengan de fuera que hagan publicidad sobre el régimen, la infraestructura y los logros económicos. Incluso creó en 2013 un órgano dedicado específicamente a ello, el Consejo Africano de Medios de Comunicación, que reúne a periodistas del continente. Su objetivo es "promover la imagen de una África positiva, que trabaja por un mañana mejor" y para ello fue dotado con una bolsa de un millón de dólares. Se transporta a los periodistas en aviones alquilados para que vengan a cubrir los grandes acontecimientos internacionales, como las cumbres de la Unión Africana (UA), entre otros. Estos también gozan de subvenciones, lo que no sucede con la prensa ecuatoguineana. El régimen compra a la prensa. Pero yo me hago una pregunta: ¿el papel de la prensa es transformarse en un ejército de imágenes? Yo sólo vivo del periodismo; cuando me impiden ejercer mi oficio es como si me quitaran el derecho a la vida. Más información sobre Guinea Ecuatorial aquí.