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29 Mayo 2009 - Actualizado el 20 Enero 2016

Zimbabue


Aunque estrechamente vigilada, la Web no es la primera preocupación del gobierno... excepto en período electoral. En agosto de 2008, cuando se renovó el mandato del presidente Robert Mugabe, En el poder desde 1987, el gobierno de Zimbabue aumentó las presiones a los periodistas, entre otras cosas pirateando sus buzones de correo. Dos meses después de la elección presidencial, Justin Mutasa, director del grupo de periódicos públicos Zimpapers, reveló haber autorizado el pirateo de los buzones electrónicos privados de sus redactores jefe, con ayuda de un programa de descodificación de contraseñas. Del 3 al 15 de agosto de 2008 seis periodistas fueron objeto de una vigilancia más intensa, con el fin de medir su fidelidad al partido del Presidente durante la campaña presidencial. En mayo de 2008 ya echaron de la empresa al redactor jefe de la Zimbabwean Broadcast Corporation(ZBC), Henry Muradzikwa, junto a otros siete periodistas, por no haber apoyado lo suficiente a Robert Mugabe y el ZANU-PF, en la campaña electoral. Por otra parte, el reactor jefe de la revista Umthunywa, Bhekinkosi Ncube, estuvo suspendido de empleo desde agosto hasta noviembre, por publicar la foto del líder del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC, partido de oposición al ZANU-PF – Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico, partido del presidente), Morgan Tsvangirai, con el siguiente pie: ”Walile u Tsvangirai” (“Tsvangirai se niega a firmar”). Estaba entonces en cuestión que los dos partidos compartieran el poder, tras la derrota del ZANU-PF en las elecciones generales del 29 de marzo de 2008. En 2007 el gobierno aprobó la Interception of Communication Act, que autoriza al Estado a interceptar las comunicaciones telefónicas y la correspondencia de emails o telecopias, con el objetivo declarado de "garantizar la seguridad nacional". Sin embargo, no está autorizado el pirateo de datos confidenciales. Justin Mutasa se justificó entonces asegurando que “las líneas editoriales no las fija el director del grupo sino el Ministro de Información. (...) Cada vez que empieza un mandato, el nuevo ministro llama a los redactores jefe y les explica lo que espera de ellos. Los redactores tienen que obedecer”.