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1 Julio 2011 - Actualizado el 20 Enero 2016

Se acentúa la represión contra el centro de información Hablemos Press


Una campaña de intimidación fue emprendida contra el centro de información Hablemos Press; al parecer debido a sus posturas, molestas para el gobierno cubano. Catorce de sus corresponsales han recibido amenazas y diez de ellos han sido interpelados al menos una vez durante los últimos tres meses. La suerte de los periodistas disidentes en Cuba no deja de agravarse. Una nueva ola de represión se yergue sobre cualquiera que intente dar su opinión en un régimen donde la ausencia de libertades es la regla. Lo que le ocurre a Hablemos Press ilustra muy bien esta situación. El elevado número de arrestos y de detenciones cortas infligidas a estos periodistas tiene el objetivo de hacerlos callar. Las medidas económicas y sociales hechas públicas durante el VI Congreso del Partido Comunista cubano, llevado a cabo en abril de 2011, deben estar acompañadas de una mayor apertura en cuestión de derechos humanos y de democracia. Reporteros sin Fronteras exige al gobierno cubano: la legalización de una prensa independiente, fuera del control del Estado; el fin de la represión por los delitos de opinión; que todos los cubanos tengan acceso a un Internet sin filtros, y la abrogación de leyes represivas que atentan contra la libertad de prensa. Las autoridades cubanas también deben cumplir sus compromisos internacionales, ratificando los dos pactos de la ONU relativos a los derechos civiles y políticos, los cuales firmaron en 2008. Según el director del centro de información Hablemos Press, Roberto Jesús Guerra Pérez, la situación comenzó a deteriorarse desde el VI Congreso del Partido Comunista, cuando agentes de seguridad del Estado prohibieron a los periodistas salir de sus casas durante todo el tiempo que duró el congreso. “Es una guerra psicológica. Con amenazas de muerte, incitaciones a dejar el país junto con nuestras familias, incesantes detenciones e interrogatorios, en ocasiones de más de cuatro horas, buscan hacernos callar”, expresó Roberto Jesús Guerra Pérez. Una disposición de la ley 88 de "Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”, conocida como “ley mordaza”, castiga severamente con penas de prisión de dos a ocho años, a aquellos que colaboren con los medios de comunicación extranjeros si causan perjuicios graves a la economía nacional. Según información confiada a Reporteros sin Fronteras por Roberto Jesús Guerra Pérez, es sobre este fundamento jurídico que numerosos periodistas independientes han sido detenidos y arrestados, como fue el caso en 2003, durante la Primavera Negra. Calixto Ramos Martínez Arias, corresponsal de Hablemos Press desde 2009, aprehendido y deportado varias veces de La Habana a la ciudad de Camagüey en 2010 debido a su trabajo, ha sido detenido dos veces desde mayo de 2011. Durante la última interpelación, el 16 de mayo pasado, el periodista pasó 75 horas detenido por orden de un oficial de la seguridad del Estado, sin justificación. Después de destruir su carnet de identidad, el oficial lo amenazó de muerte, dijo que le tiraría en la cabeza si regresaba a la unidad policiaca. Jorge Alberto Liriano Linares, corresponsal en Camagüey, fue agredido violentamente el 3 de junio de 2011 por agentes del Estado cuando cubría una concentración organizada por la Unión por los Derechos Humanos, en Carlos Manuel de Céspedes. El periodista sufrió contusiones en las costillas, así como heridas en el cuerpo y la cara. Tras ser arrestado, fue trasladado a la Unidad de Seguridad del Estado, donde estuvo detenido durante ocho horas. No recibió asistencia médica y afirmó haber sufrido “torturas psicológicas y maltratos sistemáticos”. Carlos Ríos Otero, aprehendido dos veces, y Sandra Guerra, detenida en su domicilio más de 48 horas, bajo la vigilancia de una veintena de agentes, fueron amenazados por agentes del Estado y de la policía nacional de La Habana. El 9 de abril de 2011 lanzaron piedras contra el domicilio del periodista Jaime Leygonier Fernández, tras la publicación de un artículo en el que criticaba severamente al régimen. Yoandris Gutiérrez Vargas, Enyor Díaz Allen y Raúl Alas Márquez fueron detenidos dos veces. El primero de ellos, el 17 y el 22 de junio pasado, cuando daba seguimiento a la huelga de hambre del disidente Jorge Cervantes, en Santiago de Cuba. Por su parte, Enyor Díaz Allen fue detenido en Guantánamo, donde también fue agredido por simpatizantes del régimen durante el VI Congreso del Partido Comunista. A Raúl Alas Márquez lo detuvieron en Cielo de Ávila. La periodista independiente Magaly Norvis Otero Suárez, colaboradora del centro de información Hablemos Press y de Radio Martí, quien también tiene un blog donde denuncia las violaciones de los derechos humanos en la isla y las detenciones arbitrarias, fue insultada el 7 de junio de 2011. Las condiciones carcelarias de cuatro prisioneros, Alexander Suárez Torres, Carlos Amir Cárdenas Cartava, Jorge Félix Otero Morales y Ramón Arias Acosta, se deterioraron debido a su colaboración con Hablemos Press. Alexander Suárez Torres y Carlos Amir Cárdenas fueron trasladados de La Habana a las prisiones de Camagüey. Jorge Félix Otero Morales y Ramón Arias Acosta se encuentran confinados en celdas de castigo por haber proporcionado información a la agencia. Finalmente, Guillermo Fariñas, ciberperiodista disidente cubano, quien recibió el premio Sakharov 2010, otorgado por el Parlamento Europeo, fue interpelado la última vez el 27 de mayo de 2011. Estuvo detenido durante 12 horas, junto con otros once miembros de la oposición, en las instalaciones de la unidad de operaciones policiacas de la provincia. La libertad de informar es un derecho que aún se niega al pueblo cubano. Algunos periodistas se han visto obligados a dejar el país. Con ocasión del Día Mundial del Refugiado, el 20 de junio de 2011, Reporteros sin Fronteras rindió homenaje a esos periodistas que, continuando su trabajo pese al exilio, frustran las intenciones de aquellos que los obligaron a dejar su país y quisieron hacerlos callar. En su informe titulado “Condenados a partir, pero no al silencio - La lucha de los medios de comunicación en el exilio”, la organización dio la palabra a periodistas procedentes de todas las regiones, entre ellas Cuba. Así, Reporteros sin Fronteras quiso contribuir para que su voz sea escuchada.