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22 Abril 2002 - Actualizado el 20 Enero 2016

RSF exhorta a la UE a presionar a Argelia


 En una carta dirigida a Josep Piqué, ministro español de Asuntos Exteriores que firmará, el próximo 22 de abril, en Valencia, el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Argelia, Reporteros Sin fronteras (RSF) le hace constar que "el acuerdo incluye una cláusula (artículo 2) relativa a los derechos humanos". "Esta cláusula, que constituye un elemento esencial del acuerdo, hasta el momento ha sido ignorada en el marco, por ejemplo, de los acuerdos de asociación entre la Unión Europea y Túnez, o entre las instancias de Bruselas e Israel, dos países a los que recientemente se les ha advertido, por sus violaciones de los derechos humanos". RSF ha pedido al ministro que utilice este artículo "como medida de presión con las autoridades argelinas", y que "exhorte al país a asumir algunos compromisos, para que esté garantizada la libertad de prensa". A saber, poner fin a cualquier forma de acoso a los periodistas; efectuar y hacer públicas, investigaciones sobre las brutalidades que comete la policía con los periodistas, así como investigaciones sobre la desaparición de periodistas; revisar las enmiendas del código penal para asuntos de prensa y poner fin a la arbitrariedad relativa a la autorización para que se puedan aparecer nuevas publicaciones. Para apoyar sus inquietudes, RSF ha hecho un balance de la situación de la libertad de prensa en el país. La organización recuerda que, en mayo de 2001, el Parlamento argelino modificó el código penal y endureció las condenas y las multas, para los casos de difamación en la prensa. Un endurecimiento de la legislación que se ha traducido en muchas denuncias contra los periodistas de la prensa privada. Durante los cuatro primeros meses del año, numerosos periodistas tuvieron que declarar ante la policía judicial, como consecuencias de las querellas del Ministerio de Defensa por "difamación". Así, el 25 de enero de 2002, el caricaturista Alí Dilem declaró ante la policía judicial, por un dibujo en el que se mofaba de los militares, publicado en noviembre de 2001 en el diario francófono Liberté. Al Ministerio de Defensa el dibujo le pareció "difamatorio y atentatorio contra la consideración de altos responsables de la jerarquía militar". En las manifestaciones que se produjeron durante el pasado año, los periodistas fueron objeto de amenazas y golpes, y les confiscaron su material. El 13 de marzo de 2002, en Tizi Ouzou, resultó gravemente herido por una granada lacrimógena disparada por el fusil de un gendarme, Lotfi Bouchouchi, corresponsal en Argelia del canal francés de televisión TF1, mientras cubría las reacciones en la calle a un discurso del presidente Buteflika. El periodista fue alcanzado cuando ya no se encontraba entre los manifestantes, y era claramente identificable como operador.   En cuanto al semanario en legua árabe El Mouaad el Djazairi, no ha vuelto a reaparecer desde que fue retirado de la venta, después de ser distribuido, el número correspondiente al 26 de noviembre de 2001. Por otra parte, varios empresarios de prensa no han conseguido autorización para editar nuevas publicaciones. La creación, en el interim, de otras cabeceras hace pensar que existe una política de dos pesos, dos medidas, por parte de las autoridades que, sin duda, seleccionan. Hace prácticamente cuatro años exactos, desapareció en Argel Aziz Bouabdallah, periodista del diario en lengua árabe El-Alam Es-Siyassi. Antes que él, otros cuatro profesionales de los medios de comunicación - Mohamed Hassaine, Kaddour Bousselham, Djamil Fahassi y Salah Kitouni- corrieron la misma suerte. Tras una investigación efectuada sobre el terreno, en enero de 2001, Reporteros Sin fronteras llegó a la conclusión de que tres de las desapariciones, entre ellas la de Aziz Bouabdallah, fueron obra de los servicios de seguridad. Desde 1995, fecha de la primera desaparición, las autoridades no han llevado a cabo ninguna investigación seria.