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11 Septiembre 2003 - Actualizado el 20 Enero 2016

Reporteros sin Fronteras pide a las autoridades, y al Partido Comunista Nepalés (maoísta), que acaben con las amenazas a los periodistas y las trabas a la libertad de prensa


Desde que el 27 de agosto el partido maoísta (CNP-M) anunciara el final del alto el fuego los periodistas nepaleses están siendo blanco de numerosas violencias, tanto por parte de los rebeldes como de las fuerzas de seguridad gubernamentales. Reporteros sin Fronteras está enormemente preocupada por el rápido aumento de las trabas a la libertad de circulación de la información, y las amenazas que los beligerantes hacen pesar sobre la seguridad y la vida de los periodistas. Los periodistas, ya sean sospechosos de simpatizar con el movimiento maoísta, o de espionaje al servicio de la policía del gobierno, resultan frecuentemente víctimas de las luchas políticas. Dirigiéndose al Primero ministro Surya Bahadur Thapa, así como al Dr. Baburam Bhattarai, dirigente del Partido Comunista Nepalés (maoísta), Reporteros sin Fronteras pide a las autoridades, y a los rebeldes maoístas, que pongan fin a los asesinatos, secuestros y detenciones de periodistas, que se han multiplicado en el curso de los dos últimos meses. Gyanendra Khadka, periodista de la agencia de prensa gubernamental Rastriya Samachar Samiti (RSS), fue salvajemente asesinado el 7 de septiembre, por unos individuos identificados como rebeldes maoístas, en el distrito de Sindhupalchok (al noreste de Katmandú). De treinta y cinco años de edad, Gyanendra Khadka, que también era profesor en el pueblo de Jyamire, estaba en clase cuando irrumpieron unos hombres que le obligaron a salir y le ataron a un pilar. Entonces, degollaron al periodista en público. Gyanendra Khadka había participado en muchas publicaciones: entre otras cosas, fue durante muchos años corresponsal del Samacharpatra, uno de los mayores diarios nepaleses, en el valle de Melamchi. Resma Birahi, responsable nacional de la Federación de Periodistas Nepaleses (FNJ) fue amenazado, el 28 de agosto en Dhamboji Chowk Nepalgiunj, en el distrito de Banke (oeste del país), por unos miembros de la rebelión. El periodista había criticado la guerra que se estaba llevando a cabo. Algunos rebeldes le habían confesado: "La guerra actual será decisiva. Usted no debe escribir lo que buenamente le parezca de nosotros". En Janakpur (sur del país), unos periodistas confiaron al corresponsal de Reporteros sin Fronteras que son regularmente objeto de presiones de los maoístas, quienes exigen una mayor cobertura de sus acciones y no dudan en poner trabas a la difusión de la información. También las fuerzas de seguridad llevan a cabo una severa represión de algunos periodistas. El 11 de septiembre la policía detuvo en Katmandú a una treintena de periodistas, que se manifestaban como reacción al asesinato de Gyanendra Khadka. Los manifestantes desfilaban tranquilamente cuando se interpusieron las fuerzas del orden, argumentando la reciente prohibición de organizar concentraciones públicas. Conducidos al puesto de policía, los periodistas quedaron en libertad alrededor de quince minutos más tarde. Subhashankar Kandel, director del semanario Jana Dharana y ex corresponsal del Nepal Samacharpatra en el distrito de Banglung, fue secuestrado en su domicilio el 9 de septiembre, por una decena de hombres de civil. Miembro de la redacción de un canal privado de televisión recientemente inaugurado en Katmandú (Image Metro Channel), parece que el periodista es sospechoso de simpatías maoístas. Las fuerzas de seguridad registraron su casa y confiscaron toda la literatura de tendencia comunista. Su esposa se ha dirigido al gobierno. P.B. Diyali, periodista del popularísimo diario Blast Times en distrito de Sunsari (este del país), también se ha visto obligado a marcharse a la capital. Ya le detuvieron hace algunos meses. Sospechosos de simpatizar con los maoístas, Laxmi Ubhayay, Same Tapa y Chitra Chaudhary, periodistas de la ciudad de Dhangadi (distrito de Kailali, oeste del país), fueron obligados por las fuerzas de seguridad a salir de la provincia, para irse a Katmandú. Estaban amenazados de detención. Ram Hari Chaulagain, periodista del semanario Sanghu, fue secuestrado el 28 de septiembre por la tarde. Se le vio por última vez en New Baneswar, un barrio de Katmandú, cuando fue obligado a subir a la fuerza a un automóvil. Estaría detenido en Katmandú, en la comisaría del distrito de Hanuman Dhoka. Aquel mismo día, detuvieron durante tres días en el puesto de policía del distrito de Pokhara (oeste del país) a Bal Kumar Khadka, periodista del semanario Khulla Pratispardha. Las fuerzas de seguridad gubernamentales detuvieron el 1 de septiembre a Nilkantha Tiwari, que trabajaba para la Corporación nepalesa de telecomunicaciones. Pocos días antes ya estuvo secuestrado por la policía, durante varias horas. El 2 de septiembre, Mina Sharma, la esposa de Nilkantha Tiwari, seguía sin noticias de su marido. El 24 de mayo de 2002, Mina Sharma fue detenida y torturada, algunos dias despuès de su sobrino, Binod Tiwari, asistente de redacción. Nilkantha Tiwari se encontraba entonces exiliado en India, porque se había dictado una orden de búsqueda contra él. Binod Tiwari salió de la cárcel el 5 de septiembre de 2002. Mina Sharma quedó en libertad el 5 de noviembre de 2002.