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22 Septiembre 2006 - Actualizado el 20 Enero 2016

Reporteros sin fronteras hace un llamamiento a apoyar a la familia de Ogoulsapar Mouradova amenazada por las autoridades


Desde la desaparición de la periodista de Radio Free Europe, y colaboradora de medios de comunicación franceses, se ha saturado la presión que las autoridades ejercen sobre su familia. Reporteros sin Fronteras teme que los hijos de Ogoulpasar Mouradova corran su misma suerte o que sean deportados, y pide a la comunidad internacional que mantenga la movilización
Reporteros sin Fronteras está extremadamente alarmada por las amenazas que pesan sobre los familiares de Ogoulpasar Mouradova -muerta, a consecuencia de las torturas, en las cárceles turcomanas-, y sobre los otros dos acusados en el mismo asunto, Annakurban Amanklytchev y Sapardurdy Khajiev. “El caso no debe caer en el olvido, porque eso facilitaría el trabajo de las autoridades turcomanas. Tememos que los hijos de Ogoulpasar Mouradova sigan su misma suerte o sean deportados hacia un lugar que nadie, salvo los servicios de policía, conozca. Pedimos a la comunidad internacional que presione al Estado turcomano”, ha declarado la organización. Según las informaciones recogidas por Reporteros sin Fronteras, el propio presidente Nyazov habría ordenado que, antes de mediados de octubre, las familias de los tres periodistas sean desplazadas a un destino desconocido. Los tres hijos de Ogoulpasar Mouradova se encuentran actualmente separados del mundo; sus medios de comunicación han quedado reducidos a nada desde que les han cortado sus líneas telefónicas (fijas y móviles), y las de sus amigos. El domicilio se encuentra activamente vigilado por los servicios de seguridad, y les resulta prácticamente imposible desplazarse. Les han despedido de sus trabajos y carecen de recursos. Ogoulpasar Mouradova, Annakurban Amanklytchev y Sapardurdy Khajiev, periodistas y militantes de los derechos humanos, fueron detenidos los días 16 y 18 de junio de 2006 y posteriormente condenados, el 25 de agosto de 2006, a 6 y 7 años de cárcel, por “posesión ilegal de municiones”, en un proceso que fue un auténtico montaje. Ogoulpasar Mouradova, de 58 años, falleció como consecuencia de los malos tratos recibido durante su detención. “Estamos muy preocupados por Annakurban Amanklytchev y Sapardurdy Khajiev. Más aun porque al día de hoy se desconocen el lugar y las condiciones en que están detenidos”, ha subrayado Reporteros sin Fronteras.