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4 Febrero 2009 - Actualizado el 20 Enero 2016

Polémica en torno al acoso del ejército a tres periodistas que cubrieron la liberación de unos rehenes de las FARC


Reporteros sin Fronteras pide explicaciones al Ministro de Defensa por el intento de unos militares de embargar grabaciones de tres periodistas, llegados para cubrir la puesta en libertad de los rehenes de las FARC. La organización denuncia las acusaciones, lanzadas también por el Presidente Alvaro Uribe, que presentan a esos profesionales de los medios como “cercanos a la guerrilla”.

Reporteros sin Fronteras pide al gobierno que se explique sobre el trato del ejército a Hollman Morris, productor y presentador del programa "Contravía" en el canal público nacional Canal Uno, también corresponsal de Radio Francia Internacional, su camarógrafo Leonardo Acevedo y Camilo Raigozo, del semanario comunista Voz, el 2 de febrero de 2009 en el Departamento de Caquetá (Sur).

"No es la primera vez que estos periodistas, conocidos por sus posturas críticas con la administración de Alvaro Uribe, son objeto de intimidaciones y acusaciones que llegan desde muy arriba, incluido el Presidente de la República. El gobierno no puede decir que Hollman Morris no cumple con las medidas cautelares, al mismo tiempo que hace más precaria su seguridad acusándole falsamente de estar próximo a las FARC. Por otra parte, los periodistas no han difundido nunca el contenido de algunas grabaciones que efectuaron presionados por la guerrilla. ¿Qué esperaban los militares quitándoles el material ? El Ministerio de Defensa tiene que explicarse sobre un procedimiento que puede compararse a un intento de censura y una limitación de la movilidad de los periodistas", ha declarado Reporteros sin Fronteras.

El 2 de febrero de 2009, Hollman Morris y sus colegas acababan de cubrir la puesta en libertad de cuatro rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuando unos militares les controlaron en varios cordones exigiendo, en vano, que les entregaran sus grabaciones. Los periodistas se habían entrevistado con los tres policías y el soldado que iban a quedar en libertad. Pudieron regresar a la capital el 3 de febrero.

El gobierno colombiano ha acusado a Hollman Morris de no dar muestras "de objetividad e imparcialidad en su trabajo que debe acompañar la labor periodística" y, una vez más, se ha referido a un supuesto "vínculo" con las FARC. El productor de "Contravía" se ha defendido argumentando que no ha difundido el contenido de esas grabaciones, porque los rehenes no hablaban libremente. Según la Agencia France-Presse (AFP), los propios rehenes han asegurado que los guerrilleros amenazaron con no liberarlos si no decían lo que querían.

Otra polémica que viene a sumarse a la anterior. Hollman Morris, al que han amenazado varias veces y se ha visto obligado a exiliarse, está incluido en un programa de protección, supervisado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y bajo la responsabilidad del gobierno colombiano. De acuerdo con el gobierno, al cubrir una operación de libertad de rehenes supuestamente “prohibida a la prensa”, el periodista habría comprometido la responsabilidad de las autoridades encargadas de su seguridad personal. En la última rueda de prensa, Alvaro Uribe calificó a Hollman Morris de "permisivo y cómplice del terrorismo" también sugirió examinar las medidas de seguridad de las cuales es beneficiario el periodista.

Hollman Morris, un periodista premiado en varias ocasiones y excelente conocedor del conflicto colombiano, ya fue objeto de una campaña de calumnias puesta en marcha por el movimiento paramilitar, fundamentalmente mediante un vídeo que le presentaba, junto a otras personalidades, como "portavoz de las FARC". Con frecuencia se ha visto amenazado de muerte por los Aguilas Negras, un grupo paramilitar reconstituido tras la desmovilización en 2006 de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). El director del semanario Voz, Carlos Lozano, vive una situación parecida.