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17 Septiembre 2010 - Actualizado el 20 Enero 2016

La violencia contra los periodistas no tiene fin


Reporteros sin Fronteras expresa su preocupación por el asesinato del onceavo periodista en lo que va del año 2010. Luis Carlos Santiago Orozco, fotógrafo del periódico El Diario, fue asesinado a balazos el jueves 16 de septiembre en su automóvil, mientras que el colega que lo acompañaba, Carlos Sánchez Colunga, resultó gravemente herido. Los periodistas fueron agredidos por desconocidos en el estacionamiento de un centro comercial de Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos. Los criminales se dieron a la fuga. El ataque tuvo lugar poco antes de las 15 horas en el exterior del estacionamiento del centro comercial Río Grande, cerca de las oficinas de El Diario. Según las primeras noticias, esta forma de operar es característica de los “contratos” y de los ajustes de cuentas entre los narcotraficantes en la guerra de los carteles. Reporteros sin Fronteras expresa sus condolencias a la familia de Carlos Santiago, de apenas 21 años de edad, y desea el pronto restablecimiento de su colega, Carlos Sánchez, quien actualmente se encuentra hospitalizado en estado grave. El móvil de este crimen no está claro. El periódico no había recibido amenazas, las dos víctimas no eran periodistas con experiencia y no desarrollaban ningún trabajo de investigación particular. El director del periódico, Pedro Torres, explicó que Luis Carlos había empezado a trabajar como practicante en El Diario en mayo pasado y que tendría su plaza en el periódico a partir del próximo lunes 20 de septiembre. Su camarada Carlos Sánchez también era practicante desde hacía algunas semanas en el área de fotografía y el periódico planeaba contratarlo como fotógrafo de tiempo completo. Ambos habían pasado la mañana en un curso de fotografía en las oficinas de El Diario. “No cubrían ningún evento. No sabemos quién puede estar detrás de esta agresión”, indicó Pedro Torres. En algunas zonas de México la situación se acerca al caos, particularmente en Ciudad Juárez, que tiene un desastroso balance de cerca de 4,000 muertos en dos años. Frente a la violencia extrema que afecta a los profesionales de la prensa, como a la población en general, Reporteros sin Fronteras apoya la iniciativa del relator especial para la Libertad de Expresión de las Naciones Unidas, Frank La Rue, quien durante su visita a México en agosto pasado propuso establecer una protección especial para los periodistas. La organización también solicita al gobierno de Felipe Calderón revisar su plan de lucha contra impunidad, que continúa siendo ineficaz, como lo prueba una vez más esta tragedia. Durante una reunión con Navanethem (Navi) Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, llevada a cabo en junio pasado, Jean-François Julliard, secretario general de Reporteros sin Fronteras, subrayó el problema de la protección de los periodistas, especialmente en México. El asesinato de Carlos Santiago Orozco sucede sólo 20 días después del cambio de gobierno en el estado de Chihuahua y casi dos años después del asesinato de José Armando Rodríguez, periodista de El Diario, ocurrido el 13 de noviembre de 2008. Hasta el momento, las investigaciones no han arrojado ningún resultado, pese a las promesas de la Procuradora Patricia González Rodríguez. Entrevistado por Reporteros sin Fronteras, Pedro Torres señaló: “esperamos que se investigue porque a diferencia del asesinato de Armando, que ocurrió fuera de su casa hace casi dos años, aquí los hechos ocurrieron en un lugar público y muy concurrido donde hay cámaras de vigilancia y seguramente testigos”. Desde el año 2000, 68 profesionales de los medios de comunicación han perdido la vida en México; once se encuentran desaparecidos desde 2003. México es uno de los países más peligroso para la libertad de la prensa en América Latina y uno de los más mortíferos en el mundo para los periodistas.