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16 Septiembre 2008 - Actualizado el 20 Enero 2016

La Unión Europea no debe abandonar a los defensores de la libertad de expresión


“Con estos países, Europa no puede abordar las cuestiones de la lucha contra el terrorimo y el tráfico de drogas sin evocar la situación de los derechos humanos. Hacerlo equivaldría a abandonar a todos cuantos luchan, con frecuencia desde hace muchos años, para que mejore. Tenemos el deber de defenderles”, ha concluido Reporteros sin Fronteras.
читать на русском Con ocasión de la celebración, el 18 de septiembre de 2008 en París, y en el marco de la Presidencia francesa de la Unión Europea, de una cumbre “UE-Asia Central” dedicada a cuestiones de seguridad, Reporteros sin Fronteras llama la atención sobre el balance de la libertad de los medios de comunicación en los países de la zona, y muy particularmente en Uzbekistán y Turkmenistán. “Turkmenistán y Uzbekistán siguen siendo, a pesar de las iniciativas de la comunidad internacional y de los cambios que se han producido al frente de estos regímenes, los “farolillos rojos” de la libertad de información en Europa y en el mundo”, ha declarado Reporteros sin Fronteras. “En esos países, la difusión de una información independiente o crítica se paga a un precio muy alto. Detenciones, violencia, presiones de todo tipo sobre los periodistas y su entorno, son métodos utilizados habitualmente por las autoridades contra quienes les critican”, ha proseguido la organización. “Con estos países, Europa no puede abordar las cuestiones de la lucha contra el terrorimo y el tráfico de drogas sin evocar la situación de los derechos humanos. Hacerlo equivaldría a abandonar a todos cuantos luchan, con frecuencia desde hace muchos años, para que mejore. Tenemos el deber de defenderles”, ha concluido Reporteros sin Fronteras. Hace ya dos años que la corresponsal en Turkmenistán de Radio Free Europe/ Radio Liberty , Ogoulsapar Mouradova - de 58 años - murió a consecuencia de los golpes recibidos en la cárcel, cuando cumplía condena de seis años de internamiento por ayudar a una periodista francesa a realizar un reportaje. A pesar de los muchos llamamientos de la comunidad internacional no se ha llevado a cabo ninguna investigación profunda sobre las circunstancias de su muerte. La periodista y defensora de los derechos humanos fue detenida y condenada en 2006, junto a otros dos militantes. Tras un juicio celebrado a puerta cerrada y sin abogado, les condenaron a 6 y 7 años de cárcel. Desde entonces, no se ha vuelto a tener noticias de Annakourban Amanklytchev y Sapardourdy Khajiev. Ahora, cuando el anterior Presidente vitalicio del país, Saparmourad Niazov, fallecido en diciembre de 2006, ha sido sustituído por Gourbangouly Berdymoukhamedov, no se ha producido la tan esperada liberalización del régimen. Algunos acontecimientos hacen incluso pensar que se ha reforzado el control de la información, a pesar de la apertura de algunos cafés de Internet en el país. Así, el 20 de junio, fue detenido y torturado un corresponsal de RFE en el mismo momento en que la Unión Europea y Turkmenistán mantenían conversaciones sobre los derechos humanos, en Asjhabad. Gracias a una intensa movilización internacional, el periodista quedó finalmente en libertad. Pero los profesionales de los medios de comunicación que siguen en activo en el país confirman que ha aumentado la presión sobre ellos. En Uzbekistán la situación no es mejor y los últimos periodistas independientes se encuentran acorralados. Aunque las autoridades han puesto en libertad a varios presos políticos en 2008, continúa el acoso de periodistas y opositores. Desde hace cien días, Solidzhon Abdurakhmanov, corresponsal del sitio informativo digital Uznews.net y autor de muchos artículos sobre ecología, derechos humanos y corrupción, está detenido en Noukous, en el oeste del país. Detenido el 7 de junio de 2008, en la víspera de una conferencia internacional que debía celebrarse en Tashkent, en principio fue acusado de uso y tráfico de drogas. Cuando las autoridades se dieron cuenta de que no era consumidor de estupefacientes, se recalificaron los cargos y ahora está acusado de “tráfico de gran cantidad de drogas” (artículo 25-273 del código penal), lo que le expone a una pena máxima de veinte años de cárcel. El juicio se inició finalmente el 12 de septiembre. El periodista sigue proclamando su inocencia y asegura no saber nada de los 114 gramos de marijuana y los 5,8 gramos de opio que la policía pretende haber encontrado en su coche. El día que comenzó el juicio, mientras se exponían los cargos que existen contra el periodista, los policías que encontraron la droga no se presentaron al tribunal. La siguiente sesión está prevista para el 18 de septiembre. En los otros tres países de Asia Central la situación no es ideal pero no es en absoluto comparable, por su grado de control y violencia. Kazajstán figura en el lugar 125, Kirghizstán en el 110 y Tayikistán en el 115, en la clasificación 2007 de la libertad de prensa, de Reporteros sin Fronteras. Uzbekistán se encuentra en la posición 160 y Turkmenistán en la 167. La clasificación incluye 169 Estados.