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27 Febrero 2002 - Actualizado el 20 Enero 2016

La Administración Bush cierra la OSI


El 26 de febrero, Donald Rumsfeld anunció el cierre de la Oficina de influencia estratégica (OSI). El secretario de Estado de Defensa norteamericano se negó a confirmar si el uso de la desinformación fue considerado. Subrayó que el Departamento de Estado de Defensa "no recuría a ésta, no lo había hecho y tampoco lo haría".
Actualizaciones - 27 de febrero de 2002 El 26 de febrero, Donald Rumsfeld anunció el cierre de la Oficina de influencia estratégica (OSI). El secretario de Estado de Defensa norteamericano se negó a confirmar si el uso de la desinformación fue considerado. Subrayó que el Departamento de Estado de Defensa "no recuría a ésta, no lo había hecho y tampoco lo haría". El 25 de febrero, el presidente George W. Bush se había pronunciado en contra de la existencia de la OSI. Según declaró Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca, "el Presidente se encontraría preocupado por cualquier institución gubernamental que, por principio, no difundiría la verdad y los hechos". Agregó que el Sr. Bush ignoraba todo del proyecto de la OSI hasta que fue hecho público en la prensa la semana anterior. El 24 de febrero, el Pentágono había indicado que examinaba muy seriamente la posibilidad de suprimir esta oficina. Donald Rumsfeld pidió al sub-secretario Douglas Feith que decida sobre la oportunidad de éste. "El Pentagono no miente al pueblo americano. Tampoco miente a los medios extranjeros", había indicado el Secretario de Estado de Defensa. 21 de febrero En una carta dirigida a Donald H. Rumsfeld, Secretario de Estado de Defensa norteamericano, Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha expresado su preocupación porque la institución que dirige piense recurrir a la desinformación y a la propaganda, con el objetivo de mejorar la percepción que se tiene en el extranjero de las operaciones militares norteamericanas. "Por el contrario, una decisión así sólo puede arruinar la imagen de Estados Unidos y desacreditar las informaciones proporcionadas por la secretaría de Estado de Defensa", declaró Robert Ménard, Secretario General de RSF. "¿Cómo se puede explicar que Estados Unidos recurra a la propaganda y a la desinformación después de haber denunciado violentamente la "propaganda" de Ossama Bin Laden, y los medios de comunicación que la difunden?", se preguntó, por otra parte, Ménard. El 20 de febrero, Donald Rumsfeld rechazó la posibilidad de que el Pentágono recurra a la difusión de falsas informaciones, pero no excluyó usar alguna "manipulación táctica" en el marco de la guerra contra el terrorismo. RSF ha pedido a Rumsfeld que adopte una posición más clara, rechazando categóricamente el recurso a la propaganda en cualquiera de sus formas. Según las informaciones recogidas por RSF, algunos responsables del Pentágono declararon, en una entrevista publicada el 19 de febrero en el diario New York Times, que la Oficina de Influencia Estratégica (OSI, Office of Strategic Influence), un servicio del Departamento de Estado de Defensa, había propuesto recurrir a la difusión de falsas informaciones en los medios de comunicación extranjeros. Según el New York Times, el proyecto se inscribe en el marco "de un nuevo esfuerzo para influir a la vez en la opinión pública y en los responsables gubernamentales, en los países amigos y en los países no aliados". El diario cuenta que la OSI propuso "un amplio abanico de medidas, que van desde campañas "negras", utilizando la desinformación y otras actividades secretas, hasta las relaciones públicas "blancas", basadas en comunicados verídicos". La OSI se creó después del 11 de septiembre, para lanzar una campaña mediática dirigida a la opinión pública internacional. Según Bryan Whitman, la misión de la OSI "fue objeto de un profundo estudio en el Pentágono". A finales de septiembre, Donald Rumsfeld, Secretario de Estado de Defensa, aseguró que ni él, ni su entorno, mentirían a la prensa. En noviembre, se declaró a favor de "un flujo libre de la información militar, sin censura ni propaganda". A la Administración le preocupa el hecho de que la guerra contra el terrorismo se pueda percibir como una guerra contra el Islam en el extranjero, y especialmente en Oriente Medio.