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30 Abril 2012 - Actualizado el 20 Enero 2016

Incertidumbre sobre la suerte de Roméo Langlois; llamamos a la prudencia en el manejo de la información


A 48 horas de la desaparición del periodista independiente francés y corresponsal de France 24, Roméo Langlois, ocurrida el 28 de abril de 2012 en el departamento de Caquetá, la incertidumbre reina en el ambiente. ¿Desaparición? ¿Secuestro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)? Las autoridades colombianas aún manejan la primera versión. El gobierno francés optó por la segunda al día siguiente de los acontecimientos, según expresó el Ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé. No obstante, el 30 de abril éste reconoció que no tenía "certeza absoluta" para sostener la versión del secuestro. En tanto que la víspera, las autoridades de Bogotá dijeron que era necesario exigirle a la guerrilla “que si lo tiene (al periodista), debe respetar su vida”.

“Desafortunadamente estos giros y conjeturas dicen mucho sobre la falta de elementos fiables respecto a la suerte de Roméo Langlois. En estas circunstancias se requiere de la más grande prudencia en el manejo de la información. El conflicto armado colombiano también implica, en sí, la guerra de palabras y de medias verdades que pueden tener consecuencias peligrosas para sus víctimas. Las investigaciones deben continuar y no debe difundirse ninguna afirmación que pueda exponer a Roméo Langlois a más riesgos, en tanto su situación real no haya sido confirmada”, declaró Reporteros sin Fronteras.

Roméo Langlois desapareció el 28 de abril tras un enfrentamiento entre las FARC y un batallón de 24 militares y tres oficiales de la policía judicial encargados de una operación llamada Alquimia, para desmantelar laboratorios clandestinos donde se procesa cocaína. El gobierno señala que un grupo conformado por una centena de guerrilleros abrió fuego. Los disparos le costaron la vida al sargento encargado de la protección personal de Roméo Langlois. Los cinco militares desaparecidos tras el ataque fueron encontrados con vida.

Según la información con que contamos, proveniente del periodista italiano Simone Bruno, también corresponsal de France 24 y quien se encuentra en Caquetá, Roméo Langlois se quitó el casco y el chaleco antibalas durante el ataque para identificarse como civil. El reportero italiano explicó que antes de la cobertura de las operaciones militares en la región habían establecido un protocolo de seguridad, que incluía la comunicación regular con la familia de Roméo Langlois y con representantes diplomáticos. Respecto a la seguridad del convoy militar, no pudo ser garantizada de manera normal por los dos helicópteros que entonces patrullaban, debido al mal tiempo.

La noche del 29 de abril Simone Bruno fue a Florencia (capital del departamento), en compañía de otras dos periodistas, con el fin de recuperar las pertenencias y el material de Roméo Langlois. Esperamos que pueda obtener las grabaciones realizadas por Roméo Langlois el 28 de abril para conocer mejor las circunstancias del ataque. El periodista italiano nos aseguró que no dejará la región hasta conocer de manera certera lo sucedido con su colega.

Este drama recuerda la persistencia del conflicto armado que ha minado Colombia desde hace más de medio siglo, al que Roméo Langlois dedicó diversos trabajos periodísticos remarcables. Aunque debilitadas por la muerte de sus principales jefes (Manuel Marulanda, Raúl Reyes) y por las deserciones recientes, las FARC siguen controlando ciertos territorios. A inicios del año 2012 la guerrilla anunció que ya no tomaría como rehenes a civiles.

Colombia se encuentra entre los países más peligrosos del continente para los periodistas y posee el triste récord de periodistas exiliados, tanto al interior como al exterior del país, amenazados por grupos armados –en especial paramilitares–, con los que se encuentran coludidos los narcotraficantes y ciertas autoridades.