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9 Noviembre 2016

FRANCIA : El canal noticias iTélé, propiedad de Vincent Bolloré, en huelga desde hace semanas para defender la ética periodística

El conflicto entre la redacción del canal francés de noticias que transmite las 24 horas iTélé y su propietario, el industrial Vincent Bolloré, se estanca. Frente a esta crisis que ilustra la lucha de los periodistas por su independencia editorial, los dirigentes políticos y la institución que vela por la libertad de los medios de comunicación audiovisuales franceses al parecer no están en medida de reaccionar.

Desde hace más de tres semanas la redacción de iTélé lleva a cabo una huelga, provocada por la llegada al canal de Jean-Marc Morandini, un presentador de televisión acusado del delito de “corrupción de menores”, agravado, lo que hace de este movimiento el segundo conflicto laboral más largo en el sector audiovisual desde mayo de 1968.

En realidad, la presencia de Jean-Marc Morandini no ha hecho sino encender la mecha en una redacción que ya había sido sacudida por un gran recorte de personal –realizado hace algunos meses– y por repetidos conflictos con la dirección.


Desde el verano de 2015 Vincent Bolloré ha tratado con mano de hierro a los equipos de Canal+ y su filial iTélé. El empresario reestructuró casi por completo la dirección del grupo, filial de Vivendi, presidida por el hombre de negocios.

Durante un tiempo el industrial contempló la posibilidad de suprimir el programa estrella del canal codificado: “Les Guignols de l’info” (Los guiñoles de la información). Luego, empezó a influir en la información: censuró un programa de investigación sobre el Crédit Mutuel, un banco con el que Vincent Bolloré mantiene relaciones de negocios desde hace mucho tiempo. Esta fue tan sólo la primera etapa de una ofensiva que se saldó meses después con la supresión de este programa.

Rápidamente otros programas corrieron la misma suerte, como el impertinente “Zapping” y otros noticieros de Canal+.


En este último episodio, la redacción de iTélé se enfrenta a Serge Nedjar –mano derecha de Vincent Bolloré–, quien ocupa los puestos de director general y director de la redacción del canal de noticias.

Los huelguistas piden, además de la partida de Jean-Marc Morandini, que se nombre a otro director de la redacción, que no sea el director general, y que se firme una carta de ética. Asimismo, de manera más amplia, exigen que se defina un proyecto editorial estratégico “claro y preciso”.


Bajo el pretexto de que se trata de un canal privado, el gobierno francés y los políticos permanecen en silencio frente a un conflicto que podría crear un precedente y traducirse en otros ataques a la independencia de los medios de comunicación franceses.

Empleados y sindicatos acusan al canal de violar acuerdos contemplados en el convenio que el canal firmó con el Consejo Superior Audiovisual (CSA por sus siglas en francés), la autoridad que regula el sector audiovisual en Francia, dejando que su accionista intervenga en el contenido editorial, mezclando información y entretenimiento.


Hasta el momento, el Consejo se ha contentado con una simple advertencia, que no ha tenido grandes efectos, recordando que “permanece muy atenta de que no exista confusión entre información y entretenimiento”, en otras palabras, dice que iTélé debe seguir siendo un canal informativo “de interés para los telespectadores”.

¿Cuáles son las intenciones de Vincent Bolloré y cuál es su estrategia con iTélé? ¿Quiere convertir al canal de noticias en uno de “infoentretenimiento” que promueva otras actividades del grupo Vivendi? ¿O simplemente busca deshacerse de él?


En solidaridad con los periodistas de iTélé, Reporteros sin Fronteras (RSF) redactó una petición dirigida al público en general para que se otorguen garantías que permitan que el canal conserve su independencia editorial.

La lucha que ustedes han emprendido es esencial y concierne a todo el gremio periodístico”, señaló Christophe Deloire, Secretario General de RSF frente a la redacción de iTélé, reunida en una asamblea general el 4 de noviembre pasado. “En todo el mundo, los oligarcas tienen injerencia en los medios de comunicación. Cuando no intervienen por capricho, lo hacen a favor de sus intereses económicos”, agregó.


Francia ocupa el lugar 45, entre 180 países, en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2016 de RSF.