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10 Octubre 2002 - Actualizado el 20 Enero 2016

¿Era necesario bombardear la Radiotelevisión de Serbia? Reporteros Sin Fronteras se entrevista con algunos responsables de la OTAN


Una delegación de Reporteros Sin Fronteras fue recibida por algunos responsables de la OTAN, el 7 de octubre de 2002, para mantener conversaciones sobre el controvertido bombardeo de la sede de la Radiotelevisión de Serbia (RTS), ocurrido el 23 de abril de 1999, que causó la muerte de dieciséis empleados del canal. Robert Ménard, director de Reporteros Sin Fronteras, Soria Blatman, responsable de la zona Europa y Alexandre Lévy, periodista y autor de varios reportajes de investigación sobre la intervención de la OTAN en Serbia, se entrevistaron con Edgar Buckley, secretario general adjunto de la Alianza Atlántica (OTAN), responsable de planificación y operaciones, y con Yves Brodeur, portavoz y jefe del servicio de relaciones con la prensa y los medios de comunicación, acompañados de varios consejeros y funcionarios de la Alianza Atlántica. Las preguntas de Reporteros Sin Fronteras se referían a la elección de la sede de la RTS como objetivo militar, al principio de proporcionalidad entre la apuesta estratégica y el riesgo que corría la población civil, así como a la cuestión de la advertencia "en tiempo útil y por medios eficaces", a la población civil, de la inminencia de un ataque militar, como preconizan las Convenciones de Ginebra. Buckley explicó que la RTS fue elegida como objetivo militar tras un largo proceso de concertación entre los Aliados, y después de haber consultado con juristas, lo mismo que se hizo con la totalidad de los sitios bombardeados. "El inmueble de la RTS se eligió únicamente por razones militares", afirmó a los representantes de Reporteros Sin Fronteras. Negándose a volver sobre las declaraciones contradictorias efectuadas, en el momento de los hechos, por los responsables políticos de la Alianza o de sus países miembros, Buckley precisó, sin embargo, "que un objetivo militar de la OTAN no es necesariamente un blanco de naturaleza militar". Buckley estimó, deplorando las pérdidas civiles causadas por el bombardeo, que se alcanzaron, a la vez, los objetivos estratégicos y tácticos del bombardeo. "Siempre adoptamos nuestras decisiones intentando reducir al máximo los riesgos para los civiles. Dieciséis muertos son demasiados, y lo lamentamos", comentó. Sin embargo, Buckley indicó que se había respetado el principio de proporcionalidad. Al día de hoy la OTAN no ha adoptado ninguna medida para indemnizar a las familias de las víctimas del bombardeo de la RTS, y la organización no contempla esta opción, comunicó a Reporteros Sin fronteras. Respecto a la cuestión de "la advertencia en tiempo útil y por medios eficaces", Buckley reafirmó que los responsables de la Alianza no hicieron ninguna advertencia específica al régimen de Milosevic. "No advertimos de la inminencia del golpe, para preservar la vida de nuestros pilotos y para evitar que el régimen pusiera un escudo humano en ese objetivo". No quiso comentar las numerosas informaciones que se refirieron a advertencias informales sobre la inminencia del ataque, facilitadas por algunos periodistas, e incluso por responsables serbios, diplomáticos y militares occidentales. Para afianzar su argumentación, Buckley y sus colegas se apoyaron, en varias ocasiones, en las recomendaciones del Informe del Comité encargado por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) de examinar la campaña de bombardeos llevada a cabo por la OTAN, publicado el 13 de junio de 2000, y según las cuales "no están justificadas ni una investigación en profundidad sobre la campaña de los bombardeos, ni investigaciones sobre incidentes específicos". "Continuaremos actuando únicamente en el marco de la ley internacional", en lo que se refiere al trato a los periodistas y a los medios de comunicación en tiempos de conflictos para la OTAN, aseguró Edgar Buckley, admitiendo que no se trata "de un proceso fijo, sino dinámico". Temiendo que el ataque militar contra la RTS constituya un peligroso precedente que abra el camino a otras acciones de este tipo, contra los medios de comunicación en futuros conflictos, Reporteros Sin Fronteras ha tomado la decisión de dirigirse al Comité Internacional de la Cruz Roja, para que este organismo precise y profundice su postura sobre el papel de los medios y de los periodistas, en tiempos de conflictos.