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3 Agosto 2012 - Actualizado el 20 Enero 2016

El periodista Hamid Naimi, amenazado en el enclave español de Melilla


Leer en árabe (بالعربية) Reporteros sin Fronteras expresa su gran preocupación por la seguridad de Hamid Naimi, periodista marroquí refugiado en Francia desde 2005, quien actualmente se encuentra amenazado debido a su actividad profesional en el enclave español de Melilla, al norte de Marruecos. “Sabiendo que se encuentra seguro en territorio español, hacemos un llamado a las autoridades locales de Melilla y al gobierno de Mariano Rajoy para que tomen las medidas necesarias para proteger a este periodista. Hamid Naimi padece casi a diario una campaña de acoso, recibe amenazas de muerte, cuando su única ‘falta’ ha sido sostener su libertad de expresión”, declaró Reporteros sin Fronteras. En el programa en que participa en Popular TV Melilla, el periodista se concentra esencialmente en los casos de corrupción y de desvíos de fondos públicos en que están involucrados altos dignatarios del régimen marroquí, en especial en la región del Rif, limítrofe con Melilla. El programa también aborda casos de robo, secuestro y persecución de bereberes en la frontera entre España y Marruecos. Desde que el programa comenzó a difundirse, el 6 de julio de 2012, sus observaciones le han valido amenazas telefónicas y el ser seguido por desconocidos. Temiendo por su seguridad, decidió presentar una denuncia contra persona desconocida ante la policía española en Melilla. El periodista, una figura de la oposición reconocida, era dueño del diario Kawalis Rif, que fue cerrado en 2006 por el Ministerio de la Justicia. Asimismo, colaboraba con diversos medios de comunicación, entre ellos, la cadena de noticias France24 y el sitio web informativo Maghreb.info. Hamid Naimi es un refugiado y necesita protección. En dos ocasiones sufrió agresiones en Melilla, por lo que el periodista teme que esto se repita. Abdelwafi Hartit, director del programa Amazigh de Popular TV Melilla, organizó una conferencia de prensa el 18 de julio para denunciar las amenazas del servicio de inteligencia marroquí (la Dirección de Seguridad del Territorio, DST), las presiones contra la libertad de expresión y, en particular, para apoyar al periodista Hamid Naimi. La suerte de los periodistas, netciudadanos y blogueros en Rabat desde el inicio del año muestra que los temores de Naimi son justificados. Sus actividades y antecedentes, por su naturaleza, constituyen un riesgo real para su seguridad. Su caso demuestra que es muy difícil para los periodistas marroquíes criticar abiertamente al régimen establecido o a los servicios secretos (DST), decididos a hacer callar toda voz disidente.