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23 Octubre 2013 - Actualizado el 20 Enero 2016

El canal por cable Vea Canal en el punto de mira: asesinan a un guardaespaldas


Reporteros sin Fronteras pide que se esclarezca el asesinato de Viltor García, guardaespaldas de la directora y copropietaria del canal por cable independiente Vea Canal, Karina Rottman, crimen cometido el 19 de octubre de 2013 en la capital. La organización pide a los investigadores que consideren de forma prioritaria la hipótesis de que este homicidio está relacionado con el clima general de presiones que padecen el medio de comunicación, su personal y sus representantes. “Como subrayó la misma Karina Rottman, se trata del segundo ataque en una semana contra miembros de su equipo de seguridad. Esta vez las consecuencias son irreparables. Esta tragedia recuerda que todos los días en la región colaboradores de los medios de comunicación arriesgan también su vida en nombre de la libertad de informar. Los investigadores no deben temer que sus investigaciones lleguen hasta los círculos del poder, en los que Vea Canal no es visto con buenos ojos”, señaló Reporteros sin Fronteras. La tarde el 19 de octubre Viltor García acababa de terminar su turno cuando sujetos desconocidos a bordo de un vehículo con vidrios polarizados le dispararon. El guardaespaldas, herido con tres disparos, pudo comunicarse por teléfono con Karina Rottman cuando era trasladado al hospital, donde falleció tres horas después del ataque. Una semana antes, tras una reunión de los representantes de Vea Canal con funcionarios del Ministerio Público en un restaurante de la capital, dos sujetos agredieron físicamente a los guardaespaldas de Karina Rottman. Según ella, los agresores eran empleados del sector de transportes del departamento de El Progreso (centro-este). Según información del Cerigua, organización colaboradora de Reporteros sin Fronteras, Otto Rottman, esposo de Karina y copropietario del medio de comunicación, había denunciado anteriormente que varias empresas de cable habían bloqueado la señal de Vea Canal. La línea progresista y crítica del canal molesta de sobremanera a la oligarquía nacional. Guatemala, minada por la fuerte infiltración del crimen organizado y por las secuelas de la guerra civil (1960-1996), sigue siendo un país muy peligroso para los periodistas. Cuatro de ellos han sido asesinados desde el inicio del año 2013 y, claramente, los resultados de las investigaciones tardan en llegar.