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11 Octubre 2007 - Actualizado el 20 Enero 2016

Dos años de cárcel por denunciar en internet la corrupción del poder


Reporteros sin Fronteras se siente indignada con la sentencia de dos años de cárcel, por “atentar contra el prestigio y la reputación del Estado,” que el Tribunal de la Seguridad del Estado ha impuesto el 9 de octubre de 2007 a Ahmad Oweidi Abbadi. Al ex diputado le encausaron por denunciar, en el sitio de Internet de su partido, los abusos que causan estragos en el reino hachemita. “Jordania es uno de los países donde, cuando se trata de manifestar oposición a la monarquía y de denunciar a los caciques del régimen, no se respeta en absoluto el derecho a informar y estar informado. Estamos particularmente preocupados porque cada vez son más numerosas las denunciar judiciales de periodistas”, ha declarado la organización. AhmadOweidi Abbadi, miembro del parlamento entre 1989 y 1993, y después de 1997 a 2001 a la cabeza del Movimiento Nacional Jordano (no reconocido), publicó algunos artículos muy crítico con el régimen jordano en el sitio de Internet del partido (www.jornnationalmovement.org). El antiguo diputado denunció entre otras cosas la corrupción que causa estragos en las esferas del poder. El tribunal le acusó igualmente de contactar, por email, con el gobierno norteamericano. Por otra parte, el Ministro del Interior, Eid Al-Fayez, presentó en mayo de 2007 una denuncia por “difamación”, como consecuencia de que se publicara en línea una carta dirigida por el ex diputado al senador norteamericano Harry Reid, en la que acusa a algunos miembros del gobierno, y entre ellos al Ministro del Interior, de “corrupción”. Ahmad Oweidi Abbadi, de 62 años, fue detenido el 3 de mayo de 2007 e internado en la cárcel de Jwaideh (Amman). El 9 de octubre ha sido condenado a dos años de cárcel, tras un proceso que ha durado más de dos meses. El ex diputado dispone de 40 días para apelar. Estados Unidos considera a Jordania un gran aliado en la región, y lo presenta como un modelo de reforma democrática. Allí, los medios de comunicación están estrechamente vigilados y las licencias para los privados se dan con cuentagotas. Como le pasa a ATV, la primera televisión privada, que consiguió la licencia hace dos años pero que todavía no tiene autorización para emitir.