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12 Febrero 2015 - Actualizado el 25 Enero 2016

Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2015: una deterioración global


La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras (RSF) permite conocer la situación de 180 países en lo que concierne entre otros al pluralismo y la independencia de los medios de comunicación, la seguridad y el respeto a la libertad de los periodistas.

En la edición 2015 se encuentran a la cabeza, como de costumbre, tres países escandinavos: Finlandia, en primer lugar desde hace 5 años consecutivos, Noruega y Dinamarca. En el otro extremo, los tres países que enfrentan la peor situación son: Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea, ubicada en el lugar 180, entre 180 países. Francia ocupa el lugar 38 (+1), Estados Unidos el 49 (-3), Japón el 61 (-2), Brasil el 99 (+12), Rusia el 152 (-4), Irán el 173 (estable) y China el 176 (-1).

La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa muestra una deterioración global de la libertad de información en 2014. Afectada por los conflictos, la amenaza creciente de los actores no estatales, las agresiones cometidas durante las manifestaciones o la crisis económica y financiera, la libertad de la prensa retrocede en los cinco continentes.

Los indicadores registrados por Reporteros sin Fronteras son indiscutibles: 2014 fue un año de una importante regresión para la libertad de prensa. Dos tercios de los 180 países que figuran en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2015 presentan resultados menos buenos que en la edición precedente. El índice anual que mide la intensidad de los ataques a la libertad de información en el mundo finaliza este año con 3.719 puntos, es decir, un alza de 8% respecto a 2013 y de cerca de 10% con relación a 2012. Un retroceso que afecta a todos los continentes.

Aunque la zona de la Unión Europea (UE) y los Balcanes sigue siendo por mucho la primera en la Clasificación, con una nota de 18,6, se observa una fuerte degradación entre la edición 2014 y la 2015. Una tendencia preocupante que refleja un doble fenómeno: las desviaciones de ciertos países miembros de la UE y la incapacidad de los mecanismos europeos para encauzarlas. En lo que respecta a la zona de África del Norte y Oriente Medio, última en el respeto a la libertad de información, este año de nuevo vio la aparición de “agujeros negros” de la información: regiones enteras de las que se han apoderado grupos no estatales y en los que la información independiente simplemente no existe.

Las evoluciones que marcaron 2015

Las caídas

Andorra (32º), que registra la mayor caída, paga el precio de la falta de independencia de los medios de comunicación frente a los poderes económico, político y religioso. Los recurrentes conflictos de interés y la gran dificultad que tienen los periodistas para cubrir las actividades de los bancos de Andorra, a lo que se suma la falta de textos jurídicos que protejan la libertad de información –en especial el secreto de las fuentes de los periodistas–, hicieron que el país descendiera 27 lugares.

En Asia, Timor Oriental (103º) sufrió una caída de 26 lugares. La creación de un Consejo de Prensa y la adopción de un Código de Deontología a finales de octubre de 2013 no cumplieron con las expectativas. En 2014 se presentó una propuesta de ley represiva de los medios de comunicación, que incita a la autocensura generalizada.

En el África subsahariana, Congo (107°) pierde 25 lugares en un año difícil para los medios de comunicación independientes. El gobierno intensificó su caza de periodistas críticos, usando a veces métodos muy violentos. Si los periodistas se niegan a callarse, se ven empujados al exilio o son expulsados.

En Europa del Oeste numerosos países descienden en la Clasificación. Italia (73°) pierde 24 lugares al término de un año difícil para los periodistas, que vieron multiplicarse las amenazas, en particular las de la mafia, y los procesos abusivos por difamación. Islandia (21°, -13) paga el precio del endurecimiento de las relaciones entre el sector político y los medios de comunicación. Una caída que suena como una advertencia para una “democracia modelo”.

En América del Sur, Venezuela (137°) pierde más de 20 lugares. La Guardia Nacional Bolivariana dispara a periodistas en las manifestaciones aunque se identifiquen claramente como tales. En Ecuador (108°, -13), la prometedora Ley Orgánica de Comunicación (LOC) mostró rápidamente sus limitaciones. La rectificación forzada de información se ha convertido en un modo de censura institucionalizada.

Los periodistas que trabajan en Libia (154°, -17) enfrentan una situación caótica, tres años después de la caída de Muamar el Gadafi. Desde entonces Reporteros sin Fronteras ha registrado siete asesinatos y 37 secuestros de periodistas. Frente a la violencia, más de cuarenta profesionales de la información optaron por huir de su país en 2014. Reportar información sobre las actividades de las milicias que se reparten el país es ahora un acto heroico.

Sudán del Sur (125°, -6), hundido en una guerra civil, también descendió varios lugares debido a la polarización radical y al control permanente que se ejerce sobre los medios de comunicación. La libertad de prensa se encuentra suspendida “debido al conflicto”, así tituló Reporteros sin Fronteras un comunicado difundido en julio de 2014 con ocasión del tercer aniversario del joven país.

Más al este, Rusia (152°, -4) lleva a cabo la proeza de caer aún más. El Kremlin cierra más que nunca el cerco en torno a los periodistas críticos y se encarga seriamente de la censura 2.0. Cierres de sitios web informativos y despidos se encadenan, mientras que las autoridades “se apoderan” de los medios de comunicación independientes.

En el Cáucaso, Azerbaiyán (162°, -2), la prisión más grande del continente europeo para los actores de la información, registra un balance desastroso: es el país que cae más en desempeño global de los Estados ubicados en los últimos 25 lugares de la Clasificación. Desde el verano de 2014 las últimas voces críticas de la sociedad civil han padecido una ola de represión sin precedentes. A los periodistas se les envía a prisión; las publicaciones independientes se vienen abajo debido a las multas exorbitantes que deben pagar, mientras que el sector audiovisual está cerrado por una regulación parcial y las autoridades controlan el mercado publicitario.

En el continente americano, Estados Unidos (49°, -3) continúa su descenso. El año 2014 estuvo marcado por la presión que ejercieron las autoridades sobre James Risen, periodista de The New York Times, para que revelara sus fuentes. Aunque el gobierno de Barack Obama dio marcha atrás en este caso, continúa su guerra contra la información en otros, como el de WikiLeaks.

Los ascensos

Los ascensos son pocos. Mongolia (54º) experimentó el mayor progreso en la Clasificación: subió 34 lugares. En 2014 se registraron muy pocas violaciones, mientras que los beneficios de las leyes de acceso a la información comienzan a ser concretos. Aún subsisten algunos problemas, en particular en el plano legislativo, pero la situación ha mejorado claramente.

Tonga (44º), que celebró sus primeras elecciones democráticas en 2010, ha visto desde entonces cómo se consolida una prensa independiente que afirma su papel de contrapoder. Tras su ascenso de 19 lugares, el Estado polinesio ocupa ahora una posición envidiable.

En Madagascar (64º), la larga crisis política se extinguió con la elección del nuevo presidente Hery Rajaonarimampianina, en enero 2014, y la partida del Ministro de Información. Una transición democrática que permitió que la situación, hasta entonces de gran polarización, volviera a la calma. Esto hizo que el país ascendiera 17 lugares. Pese a todo, aún hay temas que siguen siendo tabús, como los monopolios económicos de políticos de primer plano.

En Europa, Georgia (69, +15) continuó el ascenso por tercer año consecutivo. Se encuentra en el mismo lugar al que ocupaba antes de la guerra de 2008. El país aún goza de los beneficios de algunas reformas que se implementaron despues del cambio político. Sin embargo sigue siendo obstaculizado por la fuerte polarización de los medios de comunicación.

Costa de Marfil (+15), que ocupa el lugar 86, continúa saliendo de una crisis política y social que lo había sumergido en una guerra civil en 2010. Sin embargo, la situación sigue siendo contrastada en un país donde se espera una liberalización del sector audiovisual en 2015, no exenta del temor de que esté acompañada de una censura institucional.

Nepal (105°) subió 15 lugares gracias a que disminuyeron los actos violentos cometidos por las fuerzas del orden contra los periodistas, en particular durante las manifestaciones. Una mejora que debe confirmarse en el año 2015.

Túnez (126°) ascendió siete lugares. Esta alza es relativa, ya que en resultados globales el país se encuentra estancado. No obstante, la estabilización de la situación política en 2014 benefició a las actividades informativas. En cambio, el número de agresiones a periodistas aún es demasiado elevado y todavía se espera que se apliquen disposiciones que garanticen la libertad de información.

Motivo de relativa satisfacción: Brasil (99°, + 12), que supera la simbólica 100ª posición gracias a un año menos violento: en 2014 fueron asesinados dos periodistas, frente a los cinco que perdieron la vida el año anterior.

También en el continente americano, México (148°) sube trabajosamente cuatro lugares. Noviembre, mes que no se tomó en cuenta en la Clasificación de 2015, estuvo marcado por la violencia contra los periodistas que cubrían las manifestaciones para exigir justicia por la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero. RSF registró tres casos de periodistas asesinados en México en 2014, en los que el crimen estuvo relacionado directamente con su profesión; en 2013 se registraron dos.

Clasificación 2015: Las razones de una regresión preocupante

Oriente Próximo, Ucrania, Siria o Irak… Numerosos conflictos marcaron 2014. Todos los beligerantes, sin excepción, se libraron a una temible guerra de información. Propaganda o blackout, los medios de comunicación, convertidos en un objetivo estratégico, fueron tomados como blanco, atacados, incluso silenciados.

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Los grupos no estatales no obedecen a ninguna ley y buscan alcanzar sus objetivos sin respetar los derechos fundamentales. De Boko Haram al grupo Estado Islámico, pasando por los narcotraficantes latinoamericanos o la mafia italiana, sus motivaciones varían, pero el modus operandi es el mismo: hacer callar, provocando miedo o a través de represalias, a periodistas y blogueros que se atreven a hacer investigaciones sobre estos grupos o que se niegan a ser sus portavoces.

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Sacralizar un sistema político en nombre de la protección a lo sagrado: un medio muy eficaz para censurar toda crítica a las autoridades en países donde la religión es ley. En cerca de la mitad de los países del mundo el delito de la ‘blasfemia’ pone en peligro la libertad de información. En ocasiones, cuando ciertos “fieles” consideran que la justicia no garantiza de manera suficiente el respeto a dios o al profeta, ellos mismos se encargan de recordar a los periodistas y blogueros lo que tienen derecho de decir y lo que no.

Leer nuestro análisis: “Blasfemia: un uso político de la censura religiosa”

El periodista, ¿enemigo común de los manifestantes y de las fuerzas del orden en ciertas concentraciones masivas? Fue la triste observación que hizo otra vez este año Reporteros sin Fronteras. 2014 estuvo marcado por una intensificación de la violencia contra los reporteros y los netciudadanos que cubrían las manifestaciones.

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El mayor retroceso entre las ediciones 2014 y 2015 de la Clasificación Mundial lo registró la Unión Europea, que muestra los límites de su “modelo democrático” y la incapacidad de sus mecanismos para revertir esta erosión. La UE parece superada por la intención de ciertos Estados miembros de no respetar la libertad de información. Consecuencia directa: la distancia que separa a los países miembros de la UE aumentó, estos ocupan posiciones que van del 1º al 106º lugar. Una distancia récord.

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Es a menudo en nombre de la seguridad nacional que las democracias contravienen sus propios valores. Frente a la amenaza, real o falaz, los gobiernos crean a un ritmo sostenido todo un arsenal legislativo para amordazar a las voces independientes. Un fenómeno presente tanto en los regímenes autoritarios como en las democracias.

Leer nuestro análisis: “La seguridad nacional, un pretexto falaz”

La mayoría de los regímenes dictatoriales de Europa del Este, África, Asia y Oriente Medio, están dirigidos por caricaturas vivientes que seguramente harían reír, si no ejercieran un control absoluto sobre la información. En 2014 estos regímenes cerraron aún más el cerco que aprisiona desde hace años a la prensa: 15 países que se encuentran entre los últimos 20 lugares de la Clasificación 2015, empeoraron respecto a la edición de 2014.

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