Noticias

30 Enero 2013 - Actualizado el 25 Enero 2016

Clasificación Mundial 2013: tras las Primaveras, las esperanzas defraudadas


=http://es.rsf.org/press-freedom-index-2013,1054.html

Leer en árabe
Leer en turco (Türkçe)
Leer en italiano (Italiano)
Leer en alemán (Deutsch)
Leer en chino (看中文)

Después de que la “Primavera árabe” y los movimientos de protesta provocaran en 2011 ascensos y caídas, la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2013 publicada por Reporteros sin Fronteras muestra el retorno a una cierta normalidad. La posición de un gran número de países se encuentra menos ligada a la intensidad de la situación política. Así, con la Clasificación 2013 apreciamos mejor la actitud y las intenciones de los regímenes frente a la libertad de prensa a mediano y largo plazo.

En la cima de la clasificación, los tres países europeos que ocuparon los primeros lugares el año pasado, conforman de nuevo el trío a la cabeza. Por tercera vez consecutiva, Finlandia se distingue como el país más respetuoso de la libertad de prensa. Le siguen los Países Bajos y Noruega. Incluso tomando en cuenta numerosos criterios, la violencia contra los periodistas, así como el marco jurídico, los países democráticos ocupan la parte superior de la clasificación. En la más baja, tres países dictatoriales conforman el “trío infernal”. Se trata de los mismos del año pasado: Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea.

“La Clasificación Mundial publicada por Reporteros sin Fronteras no toma en cuenta directamente el tipo de régimen político. Sin embargo, aparece claramente que las democracias protegen mejor la libertad de producción y difusión de información factual que los países que menosprecian otros derechos humanos”, señaló Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros sin Fronteras. “En las dictaduras, los actores de la información están expuestos a despiadadas represalias, contra ellos y sus allegados. En numerosas democracias, los actores de la información se enfrentan a la crisis económica de la prensa y a los conflictos de interés. Si bien estas situaciones no son siempre comparables, hay que rendir homenaje a todos los que resisten las presiones, ya sean marciales o difusas”.

Con ocasión de la publicación de la Clasificación Mundial 2013, Reporteros sin Fronteras publica por primera vez un índice anual de la libertad de prensa. Gracias a la creación de este nuevo indicador, Reporteros sin Fronteras contará con una herramienta analítica del desempeño global de los países, que le permitirá evaluar el estado general de la libertad de informar. Debido al desarrollo de las nuevas tecnologías y a la interdependencia de los Estados y las poblaciones, no es posible apreciar la libertad de producción y circulación de información si no se cuenta con una medida a escala mundial. En 2013 el índice asciende a 3.395 puntos, una cifra de referencia para los próximos años.

La declinación regional del índice permite apreciar la situación relativa por grandes zonas. El cálculo se basa en una media establecida en función de la población, con resultados que van de 0 a 100; cero representa una situación ideal. El estudio muestra que la zona Europa obtiene un resultado de 17,5 sobre 100. Le sigue la zona Américas (30,0), África (34,3), Asia-Pacífico (42,2), Rusia y los países de la ex URSS (45,3). Pese a los movimientos de la Primavera Árabe, la región de Oriente Medio-África del Norte (48,5) se ubica en último lugar.

La importancia que tiene el número de periodistas y netciudadanos asesinados en el ejercicio de su profesión en 2012 (el año más mortífero registrado por Reporteros sin Fronteras en su balance anual http://es.rsf.org/2012-hecatombe-pe...) naturalmente influye de forma notable en la clasificación de los países donde se perpetraron los crímenes, como Somalia (175o, -11), Siria (176o, 0), México (153o, -4) y Paquistán (159o, -8).

De la cúspide a los abismos

Una vez más, los países nórdicos demuestran su capacidad de garantizar y mantener un ambiente óptimo para los actores de la información. Finlandia (1o, 0), los Países Bajos (2o, +1) y Noruega (3o, -2) conservan las tres primeras posiciones. Canadá (20o, -10) evita por poco salir de la lista de los veinte países mejor calificados. Es de notar la entrada en la clasificación de Andorra (5o) y de Liechtenstein (7o), que se ubican a poca distancia del trío a la cabeza.

En el otro extremo, el “trío infernal” (Turkmenistán, Corea del Norte, Eritrea) afianza su posición en la cola de la clasificación. La llegada de Kim Jong-un como dirigente del reino ermitaño no cambió en nada el control absoluto de la información que ha prevalecido en el país. Eritrea (179o, 0), recientemente agitado por un corta revuelta militar en el Ministerio de Información, continúa siendo una prisión a cielo abierto para su población; periodistas mueren allí encarcelados. A pesar de su discurso reformista, el régimen turkmeno no cede un milímetro de su control totalitario de los medios de comunicación.

Por segundo año consecutivo, el “trío infernal” es precedido por Siria (176o, 0), donde tiene lugar una sanguinaria guerra de la información. Somalia (175o, -11), que acaba un año mortífero para los periodistas, se hunde en las profundidades de la clasificación. Irán (174o, +1), China (173o, +1), Vietnam (172o, 0), Cuba (171o, -4), Sudán (170o, 0) y Yemen (169o, +2) completan la lista de los diez países menos respetuosos de la libertad de prensa. No contento con encarcelar a periodistas y netciudadanos a diestra y siniestra, Irán se distingue por ejercer abyectas presiones sobre las familias de los periodistas, tanto en su territorio como en el extranjero.

Grandes mejoras

Respecto a los progresos más importantes, Malaui (75o, +71) se lleva la palma por casi recuperar la posición que ocupaba antes de los desvíos registrados al final de la presidencia de Mutharika. Costa de Marfil (96o, +63), que sale de la crisis poselectoral entre partidarios de Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara, asciende mucho en la clasificación y alcanza su mejor posición desde el año 2003. Birmania (151o, +18) confirma su ligero avance, observado en la edición precedente de la clasificación. Gracias a la Primavera Birmana, medidas de apertura sin precedentes han permitido al país –que desde 2002 se ubicaba cada año en los últimos quince lugares– acceder a una posición históricamente alta. Afganistán (128o, +22) también registra un progreso considerable. El hecho de que no haya periodistas encarcelados en el país explica su ascenso; sin embargo, aún existen numerosos desafíos a superar, en especial tras el retiro de las tropas extranjeras.

…y caídas vertiginosas

Malí (99o, -74) registra la caída más fuerte de la clasificación, tras los acontecimientos que sacudieron el país en 2012. El golpe militar del 22 de marzo en Bamako y la toma del norte del país por independentistas tuaregs y grupos islamistas armados, expusieron a los medios de comunicación del norte del país a la censura y las exacciones. Tanzania (70o, -36) perdió más de treinta lugares. En espacio de cuatro meses, un periodista fue asesinado cuando cubría una manifestación y se encontró a otro muerto, manifiestamente fue asesinado.

Sacudido por movilizaciones por razones socioeconómicas, el Sultanato de Omán (141o) descendió 24 lugares, la mayor caída registrada en la zona de Oriente Medio-África del Norte en 2012. Cerca de 50 netciudadanos y blogueros fueron juzgados por ‘crímenes de lesa majestad’ y/o ‘delitos de cibercriminalidad’ tan sólo en 2012.

Si bien los periodistas que trabajan en el país gozan de una verdadera libertad de expresión, pese a que existe censura militar, Israel (112o, -20) cae debido a las exacciones cometidas por el ejército israelí en territorios palestinos, que ahora se integran al cálculo, en lugar de formar parte de una categoría contemplada de forma separada.

En Asia, Japón (53o, -31), minado por la falta de transparencia y un casi nulo derecho de acceso a la información sobre los temas relacionados, mucho o poco, con Fukushima, registra una fuerte caída que suena como una advertencia. Malasia (145o, -23) se ubica en la posición más baja que ha ocupado; experimenta una caída importante debido a que el acceso a la información es cada vez más limitado. Es el mismo caso de Camboya (143o, -26), donde se reforzaron el autoritarismo y la censura; se dictó una larga pena de prisión contra un decano del periodismo. Macedonia (116o, -22) también vive un descenso de más de veinte lugares, entre retiros arbitrarios de licencias y la degradación del clima en que se ejerce la profesión de periodista.

El balance, aligerado de los movimientos de protesta

La edición precedente de la clasificación daba cuenta de una situación particularmente rica, generada por la Primavera Árabe; así, el balance mostró lo caro que pagaron los actores de la información la cobertura de los movimientos de protesta. En 2012 se distinguen casos representativos entre: los países donde se produjeron cambios de régimen (Túnez, Egipto, Libia), los Estados donde las rebeliones y su represión aún tienen lugar (Siria, Bahréin) y, finalmente, los países donde las autoridades lograron hacer suficientes compromisos y promesas para calmar las potenciales reivindicaciones de cambio político y/o socioeconómico (Marruecos, Argelia, Omán, Jordania, Arabia Saudita).

Algunos de los nuevos gobiernos engendrados por estos movimientos, cuyas reivindicaciones y aspiraciones a más libertades fueron difundidas ampliamente por periodistas y netciudadanos, se han vuelto contra ellos. Entre lagunas jurídicas, nombramientos de directores de medios de comunicación públicos, agresiones físicas, repetidos procesos legales y falta de transparencia, Túnez (138o, -4) y Egipto (158o, +8) se estancan en posiciones poco gloriosas que le dan a Libia (131o, +23), que progresó este año, una idea de los escollos a evitar para garantizar y perpetuar su transición hacia una prensa libre.

En Siria (176o, 0), el país más mortífero para los periodistas en 2012, una guerra de la información causa estragos y afecta tanto a periodistas como a netciudadanos, quienes son agredidos por el régimen de Bashar Al-Assad, dispuesto a todo para reprimir en silencio, pero también por facciones cercanas a la oposición, cada vez más intolerantes frente a las voces discordantes. En Bahréin (165o, +8) disminuye ligeramente la intensidad de la represión. En Yemen (169o, +2) las perspectivas siguen siendo preocupantes pese a un cambio de poder Ejecutivo. La ola de arrestos de netciudadanos en Omán (141o, -24) hace que el país caiga, sacudido por reivindicaciones socioeconómicas.

En otros países afectados por movimientos de protesta, la situación cambia tanto para bien como para mal. Vietnam (172o, 0), que había perdido seis posiciones en la edición precedente, no pudo recuperar su lugar y, como segunda prisión del mundo para los netciudadanos, se encuentra entre los diez países peor calificados. Uganda (104o, +35) obtiene un lugar más conveniente, sin embargo, no alcanza el que tenía antes de la represión de los movimientos de protesta de 2011. Azerbaiyán (156o, +6) y Bielorrusia (157o, +11), que también se habían hundido en la clasificación el año pasado debido a la violenta represión de manifestaciones de oposición, siguen cerca del sitio execrable que ocupaban. Chile (60o, +20) asciende en la clasificación, tras haber vivido una caída vertiginosa en la edición precedente, en la que había pasado del lugar 33 al 80.

La inestabilidad política pone a los periodistas en el ojo del huracán

En cierto número de países, la inestabilidad política divide al gremio periodístico y vuelve muy difícil la producción de información independiente. En tales circunstancias, las amenazas y agresiones físicas son frecuentes, así como las purgas en las redacciones. En las Maldivas (103o, -30), un golpe de Estado encubierto hizo caer dramáticamente al país, donde los periodistas considerados favorables al ex presidente son víctimas de amenazas y ataques. En Paraguay (91o, -11), el golpe parlamentario del 22 de junio de 2012 impactó de forma considerable al sector audiovisual público, que sufrió una ola de despidos abusivos, en el contexto de una asignación de frecuencias injusta. En Guinea Bissau (92o, -17) el ejército derrocó al poder entre las dos vueltas de la elección presidencial y aplicó una censura militar a la prensa, lo que justifica la importante caída del país en la clasificación. En Malí (99o, -47), el golpe de Estado militar contribuyó fuertemente a que se generara un tenso clima; numerosos periodistas fueron agredidos en la capital y los medios de comunicación públicos están controlados por el ejército desde del golpe. Si bien los problemas observados en el mes de enero de 2013 en la República Centroafricana (65o, -3) se tomarán en cuenta hasta la próxima edición de la clasificación, la situación de la libertad de prensa se vuelve más precaria y hace temer lo peor.

“Modelos regionales” que no están a la altura

En casi todos los continentes, “modelos regionales”, cuya influencia supera las fronteras nacionales, trastabillan en la clasificación. En América Latina, Brasil (108o, -9), motor económico de la región, continúa su caída, iniciada el año pasado. Los cinco periodistas que perdieron la vida en el país en 2012, así como los persistentes problemas de pluralismo de los medios de comunicación, explican esta degradación. En Asia, India (140o, -9) se encuentra en su peor nivel desde 2002. En cuestión: un creciente clima de impunidad y una censura de la Red que sigue desarrollándose. China (173o, +1) no da ninguna señal de mejora. En sus prisiones aún se encuentra un gran número de periodistas y netciudadanos, mientras que la censura de la Web, cada vez más impopular, sigue siendo un obstáculo mayor de acceso a la información.

En Europa del Este, Rusia (148o, -6) pierde aún varias posiciones debido al giro represivo que se vive tras el retorno a la presidencia de Vladimir Putin, como respuesta a la movilización, sin precedentes, de la oposición. El país también sigue marcado por la intolerable impunidad de la que gozan numerosos asesinos y agresores de periodistas. Turquía (154o, -6), cuya importancia en el tablero político aumentó aún más debido al conflicto en Siria, se hunde un poco más en la clasificación. El país es hoy en día la primera prisión del mundo para los periodistas, en particular para los que desarrollan una visión crítica de las autoridades sobre la cuestión kurda. Nada comparable con África del Sur (52o, -10), que conserva un lugar muy honorable –la libertad de información es una realidad en el país–, pero que ha retrocedido año con año hasta salir por primera vez del grupo de los cincuenta países mejor clasificados. El periodismo de investigación se encuentra amenazado en el país por la “Ley de Protección de la Información del Estado”.

Las democracias se estancan o retroceden

Statu quo para buena parte de los países de la Unión Europea; 16 de ellos aún ocupan los primeros treinta lugares de la clasificación. No obstante, el modelo europeo se erosiona. La hemorragia legislativa que inició en 2011 no se modificó en 2012, en especial en Italia (57o, +4), donde aún no se logra despenalizar la difamación y donde las instituciones instrumentalizan peligrosamente las “leyes mordaza”. Hungría (56o, -16) aún paga el precio de sus reformas legislativas liberticidas, que han transformado considerablemente la práctica del periodismo. Sin embargo, es más preocupante la vertiginosa caída de Grecia (84o, -14), donde los periodistas se desenvuelven en medio de una situación social y profesional desastrosa, expuestos a la vindicta popular y a la violencia de grupos de influencia extremista y de las fuerzas policíacas.

La censura de lo nuclear y la creación de “kishas clubs” le costó a Japón (53o, -31) más de treinta lugares, una caída alarmante para un país habitualmente bien calificado. En Argentina (54o, -7), los conflictos entre ciertos grupos de prensa privados y el gobierno, en particular por la nueva Ley de Medios, tuvieron lugar en medio de una tensa situación y el país perdió más de cinco lugares.

Ver el cuestionario