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4 Agosto 2004 - Actualizado el 20 Enero 2016

Cable & Wireless se explica sobre su implicación en el Internet de las Maldivas


El gigante de las telecomunicaciones británicas Cable & Wireless (C&W) posee el 45% de Dhiraagu, la empresa que gestiona la Red de las Maldivas. Pero ese país es uno de los más represores en materia de libertad de expresión en Internet. Reporteros sin Fronteras pide a Fracesco Caio, Predidente-Director General de C&W, que presione a las autoridades maldivas para que cese la censura abusiva del Net, y queden en libertad los internautas detenidos
El 20 de julio de 2004, Reporteros sin Fronteras escribió al Presidente-Director General de Cable & Wireless (C&W), Francesco Caio, para denunciar la implicación de su empresa en el Internet de las Maldivas, uno de los países más represores del planeta en materia de libertad de expresión en la Red. El 2 de agosto, la sociedad británica respondió a ese correo, para justificar su política comercial. Reporteros sin Fronteras se alegra de que los dirigentes de C&W hayan respondido a su llamamiento. Sin embargo, la organización recusa los argumentos expuestos por la empresa. "Ciertamente C&W tiene que ejercer su actividad respetando las legislaciones nacionales. Sin embargo, colaborar con un régimen tan represor de la libertad de expresión genera determinadas obligaciones. No pedimos a C&W que se retire de las telecomunicaciones del archipiélago. En cambio, sí esperamos de esta empresa que aborde con las autoridades la cuestión de la libertad de circulación de informaciones en el Net. El correo que hemos recibido indica claramente que C&W se niega a efectuar ese tipo de gestión", ha añadido Reporteros sin Fronteras. La respuesta de C&W (extractos) La carta, firmada por Lesley Smith, director de relaciones públicas de la empresa, indica que C&W tiene que respetar las legislaciones nacionales en todos los países en que ejerce una actividad, incluidas "las regulaciones que afectan a Internet". Precisa que "la forma de gobierno de un Estado es una cuestión que concierne a sus ciudadanos, y sobre la que no pueden intervenir los inversores extranjeros". Lesley Smith añade que "los medios de comunicación modernos contribuyen de forma significativa a mejorar la situación de los derechos humanos y las libertades". Concluye explicando que resultaría inoportuno "abusar de la hospitalidad" de los países en los que invierte C&W, "implicándose directamente en asuntos políticos". ------------------------------------------- 20.07.2004 Carta abierta a Fracesco Caio, Presidente-Director General de Cable & Wireless El gigante de las telecomunicaciones británicas Cable & Wireless (C&W) posee el 45% de Dhiraagu, la empresa que gestiona la Red de las Maldivas. Pero ese país es uno de los más represores en materia de libertad de expresión en Internet. Entre otros, allí hay cuatro internautas encarcelados por transmitir documentos críticos con el gobierno. Reporteros sin Fronteras pide a Fracesco Caio, Predidente-Director General de C&W, que presione a las autoridades maldivas para que cese la censura abusiva del Net, y queden en libertad los internautas detenidos. "Cable & Wireless afirmó sentirse muy concernida por las cuestiones relativas a los derechos humanos. Esperamos por tanto que su principal dirigente tome conciencia de las consecuencias éticas de la explotación de la Red, en un país como las Maldivas", ha precisado la organización. C&W se hizo cargo de las telecomunicaciones del archipiélago en 1977. 21 años más tarde, la empresa británica lleva invertido un 45% en Dhivehi Rajjeyge Gulhun Limited (Dhiraagu), una sociedad mixta creada para gestionar las telecomunicaciones del archipiélago. El Estado es el principal accionista de Dhiraagu, que hoy detenta el monopolio del acceso a Internet. C&W declaró en su sitio "apoyar las disposiciones de la declaración universal de los Derechos Humanos" y hacer del "desarrollo de comportamientos éticos en la empresa" una de sus prioridades. LA LIBERTAD DE EXPRESION EN INTERNET EN LAS MALDIVAS Internautas encarcelados Mohamed Zaki, Ahmad Didi, Ibrahim Lutfy y su ayudante Fathimath Nisreen fueron detenidos en enero de 2002, por haber colaborado en Sandhaanu, un boletín informativo difundido por e-mail, que denunciaba los atentados a los derechos humanos y la corrupción en las Maldivas. Acusados de "difamación" y de "intentar derrocar al gobierno", Mohamed Zaki, Ibrahim Dutfy y Ahmad Didi fueron condenados a cadena perpetua el 7 de julio de 2002. A Fathimath Nisreen, que solo tenía 22 años cuando se celebró el juicio, le cayeron 10 años de cárcel. El 24 de marzo de 2003 Ibrahim Lutfy consiguió evadirse de la cárcel, y ahora vive en Suiza. El pintor y disidente político Naushad Waheed también fue detenido el 9 de diciembre de 2001, por haberse puesto en contacto, por e-mail, con Amnistía Internacional. El 12 de octubre de 2002 le condenaron a 15 años de cárcel, por cometer "un acto antigubernamental". Mientras estuvo detenido, a Naushad Waheed le torturaron en varias ocasiones. Net censurado A través de Dhiraagu, las autoridades censuran las publicaciones digitales editadas por los opositores del régimen. En el archipiélago resultan inaccesibles el sitio del principal partido de la oposición, www.maldiviandemocraticparty.org, el sitio informativo www.sandhaanu.com, relanzado por Ibrahim Lutfy, así como la revista digital www.maldivesculture.com, dedicada a los derechos humanos y con sede en el extranjero. El poder bloquea igualmente el acceso a los grupos de discusión utilizados por los internautas disidentes.