Noticias

6 Abril 2020

Afganistán: las periodistas afganas, especialmente vulnerables por el impacto del coronavirus en la profesión

A medida que el coronavirus se propaga en Afganistán, Reporteros sin Fronteras (RSF) y el Centro para la Protección de las Periodistas Afganas (CPAWJ) manifiestan su preocupación por el impacto que tiene en los periodistas del país, especialmente en las periodistas, que son más vulnerables. Sobre ellas se cierne la amenaza de la precariedad económica, la falta de protección y la feroz competencia entre los medios de comunicación en la carrera por las noticias.

Aunque el gobierno afgano ha adoptado medidas de salud pública, -por ejemplo, el confinamiento en ciudades como Kabul y Kandahar-, y algunos medios de comunicación han optado por el teletrabajo, el virus continúa propagándose y los periodistas se ven expuestos a menudo.

 

Estas dificultades se ven agravadas por los problemas económicos, que han obligado a muchos medios de comunicación a despedir a periodistas o a trabajar a tiempo parcial sin paga, siendo las periodistas las primeras de quienes se prescinde. En algunas provincias, incluidas Kabul, Herat y Balj, a algunas periodistas se les ha pedido que trabajen como voluntarias, mientras que otras han sido despedidas.

 

Propagación de virus

 

El 30 de marzo, el Ministerio de Sanidad informó de 196 casos de Covid-19 en Afganistán, 106 de ellos en Herat, y al menos cinco muertes. Los periodistas locales creen que las cifras reales son mucho más altas. El vecino Irán, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) localiza un brote importante, se niega a tratar a los refugiados afganos sin estatus legal, por lo que se estima que más de 70,000 habrían regresado a Afganistán a través de las provincias de Herat y Nimroz antes del 20 de marzo.

 

El frágil sistema de salud pública de Afganistán depende sobre todo de fondos de Estados Unidos (a través de USAID), el Banco Mundial y la Comisión Europea. Como Estados Unidos está condicionando la asistencia al gobierno afgano a sus esfuerzos de paz, la tensión en la actual situación política significa que el sistema de salud es más débil de lo normal.

 

Doble peligro para las mujeres

 

"Las periodistas no solo son las primeras víctimas del clima de inseguridad y la guerra, sino también las más expuestas al Covid-19, ya que se les niegan los recursos para cuidarse", señala la directora de CPAWJ, Farida Nekzad. “El 8 de marzo contabilizamos 1.741 mujeres que trabajaban para los medios de comunicación afganos, 1.139 de ellas periodistas profesionales. Las autoridades deben hacer todo lo posible por garantizar que todas ellas puedan continuar haciendo su trabajo informativo”.

 

Varios medios de comunicación como Tolo News , el mayor canal de noticias de televisión de Afganistán, han adoptado medidas de protección específicas para sus empleadas.

 

"Nuestro trabajo es informar al público adecuadamente para combatir mejor la propagación de Covid-19 ", puntualiza el jefe de Tolo NewsLotfullah Najafizadeh. “Casi el 30% de nuestro personal, que no está directamente relacionado con las noticias, ha cambiado al teletrabajo, mientras que hemos pedido que suspendan su trabajo a las mujeres embarazadas y a las madres jóvenes. Hemos capacitado a los periodistas sobre las medidas de salud que deben tomarse mientras trabajan, y hemos distribuido máscaras y gel desinfectante. Todo esto sin ninguna ayuda del gobierno".

 

Medidas similares se han tomado en el canal de televisión Zan (Mujer), donde el equipo redacción ahora está teletrabajando. Sin embargo, varios medios de comunicación internacionales se han visto obligados a despedir empleados, especialmente en las provincias, y las mujeres periodistas han sido las primeras en verse afectadas por los recortes y los despidos.

 

Informar a toda costa

 

El virus no desanima al jefe de la agencia de noticias afganas PajhwokDanish Karokhel, que está encerrado junto con 15 de sus empleados en la sede de la agencia para seguir informando.

 

"Seguimos trabajando a pesar de las dificultades económicas derivadas de la epidemia", explica. “La mayoría de nuestros periodistas están teletrabajando y nos comunicamos a través de WhatsApp u otros métodos para compartir información. Es lo mismo en las regiones, donde solo los periodistas absolutamente esenciales se personan sobre el terreno. Logramos comprar material de protección para nuestros periodistas, pero tuvimos que despedir a algunos de ellos sin paga”.

 

Para combatir la propagación de la epidemia, el 28 de marzo, el presidente Mohammad Ashraf Ghani anunció el cierre de Kabul y de otras ciudades importantes como Herat, epicentro de la epidemia.

 

"Una de las prioridades del gobierno es proporcionar información transparente y evitar cualquier intento de ocultar la verdad sobre la propagación del virus ", dijo el vicepresidente afgano, Sarwar Danesh. “Por eso que hemos creado el comité especial para combatir el Covid-19, que comprende varias entidades gubernamentales, así como también al sector privado. Su misión es proporcionar información a los medios de comunicación y las redes sociales, que desempeñan un papel clave en esta crisis. Para compensar la prohibición de cobertura y evitar reuniones, el gobierno está poniendo vídeos a disposición de los medios y se comunica por videoconferencia. "

 

"Después de luchar incansablemente durante 19 años para informar a pesar de la guerra, los periodistas afganos ahora tienen que combatir otra desgracia, esta vez en forma de virus", lamenta Reza Moini, jefe del departamento de RSF para Afganistán e Irán. "Se les deben proporcionar urgentemente los recursos para hacer su trabajo, para que puedan continuar cubriendo las conversaciones de paz y la realidad de la pandemia en Afganistán".

 

RECOMENDACIONES:

 

Para medios y periodistas

 

  • Garantizar el derecho del público a informaciones de calidad, completas, independientes y plurales, tal como se consagra en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y garantizar el flujo de información necesario para proteger a la población.

 

  • Proteger a los reporteros sobre el terreno proporcionándoles mascarillas, guantes y gel desinfectante, así como toallitas para limpiar los equipos y espacios de trabajo, para que puedan elaborar las noticias mientras se mantienen sanos y sin propagar el virus.

 

  • Proporcionar a los reporteros protectores de celofán u otro material para micrófonos y postes de micrófono, con el fin de mantener una distancia con los entrevistados; alentar el uso de equipos autónomos para reducir desplazamientos entre el lugar de cobertura y la oficina; asegurarse de que cada equipo siga usando los mismos dispositivos; prohibir el uso de micrófonos de pinza, ya que están demasiado cerca de la boca y desinfectar los micrófonos después de utilizarlos; fomentar el uso de aplicaciones de videochat como Skype y Facetime para las entrevistas. Respetar en todo momento las normas de distanciamiento físico.

 

  • No obligar a los periodistas a salir a coberturas si no se dan las condiciones de seguridad necesarias. Permitirles el derecho de retirarse si creen que existe un peligro para ellos mismos o para cualquier otra persona, y asegurarse de que la dirección respete tales decisiones.

 

  • Asegurarse de que el servicio médico del medio de comunicación supervisa a los equipos que van a ser enviados a lugares sospechosos de infección para asegurarse de que ninguno sus integrantes tenga una afección médica contraproducente, como asma, diabetes o un resfriado.

 

  • Asegurarse de que cada periodista cumpla con las reglas de la ética periodística, especialmente en un momento en que las "noticias falsas" pueden tener graves consecuencias.

 

Para el gobierno

 

  • Poner a disposición de los medios recursos especiales para que puedan cumplir con su misión de informar, incluida la asistencia económica a los medios de comunicación en dificultades; cancelar los impuestos para el año en curso y garantizar los salarios de los periodistas que han sido parcialmente despedidos, especialmente a las periodistas, que son doblemente víctimas de esta situación.

 

  • Aumentar el ancho de banda de internet para que los periodistas y los medios de comunicación tengan garantizada una conexión constante a un coste asequible.

 

  • Proporcionar mascarillas, gel desinfecta y toallitas a los medios.

Afganistán ocupa el puesto 121, entre 180 países, en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019 de RSF.