Campañas

4 Agosto 2016

RSF encabeza una coalición internacional para impedir que el Servicio Federal de Inteligencia de Alemania (BND) pueda vigilar a los periodistas extranjeros

La sede del servicio de inteligencia exterior de Alemania (Bundesnachrichtendienst, BND) en Berlín.
Reporteros sin Fronteras (RSF), en colaboración con una coalición internacional de organizaciones de defensa de los derechos humanos, asociaciones de periodistas y de medios de comunicación, emprendió el 4 de agosto una campaña mundial para impedir que el Servicio de Inteligencia de Alemania (Bundesnachrichtendienst, BND), —la agencia que se encarga de los servicios secretos para el exterior— vigile a los periodistas extranjeros. El objetivo de esta campaña es que se incluya en el proyecto de ley que reforma al BND una cláusula que proteja a los periodistas. Los firmantes de esta petición consideran que la vigilancia masiva del BND es una violación a los derechos humanos y denuncian que la vigilancia a los periodistas extranjeros es un ataque grave a la libertad de prensa.

Esta petición se presentará a mediados de septiembre a los grupos parlamentarios CDU-CSU (la Unión Cristianodemócrata) y SPD (el Partido Socialdemócrata). En esta iniciativa participan las siguientes organizaciones: Amnistía Internacional, la Federación Europea de Periodistas (FEJ), el Centro Europeo para la Libertad de la Prensa y los Medios de Comunicación (ECPMF), la Federación de Periodistas Alemanes (DJV), la Unión Alemana de Periodistas (DJU), Netzwerk Recherche (Nr), n-ost, Weltreporter, Freelens, Journalistinnenbund. Asimismo, otras voces hacen eco a esta campaña. Las enmiendas de la nueva ley de vigilancia en Alemania constituyen una amenaza para la libertad de los medios de comunicación”, señaló la representante para la libertad de prensa de la OSCE, Dunja Mijatović, quien pidió al Bundestag (el parlamento) que reconsidere este proyecto de ley.


El proyecto de ley BND no contempla ninguna restricción que impida la vigilancia a periodistas o redacciones que no pertenezcan a la Unión Europea (sólo para los miembros de la UE). En la línea del escándalo de la Agencia de Seguridad Nacional (National Security Agency, NSA) de Estados Unidos, la coalición gubernamental tiene la intención de utilizar la reforma para volver legal el espionaje a ciudadanos no europeos, de fuera de la UE. Mientras que la llamada “ley G10” (artículo 10 de la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania, que garantiza el secreto epistolar, postal y de telecomunicaciones) incluye importantes obstáculos jurídicos para impedir el espionaje sistemático a periodistas, salvo casos excepcionales, el proyecto de reforma del BND podría convertirse en la primera ley alemana relativa a la vigilancia que no incluye ninguna disposición explícita que garantice la protección de los periodistas.


Espiar a los periodistas constituye una violación a la libertad de prensa


Los miembros de la coalición subrayan que el espionaje a periodistas –en todo el mundo–constituye un atentado contra la libertad de prensa. En sociedades democráticas y pluralistas, los periodistas tienen una responsabilidad particular, pues garantizan un control de los asuntos de los Estados a través de la crítica y la investigación. Así, sirven a los intereses de la sociedad en su conjunto y revelan prácticas fraudulentas. Por esta razón, el secreto de correspondencia –esencial para la protección de fuentes– es crucial. Si a pesar de ello el Estado espía las comunicaciones de periodistas y descubre sus investigaciones, la prensa ya no podrá asumir su papel. Este tema es muy espinoso, ya que el BND puede proporcionar a los servicios de inteligencia extranjeros información que estos no están autorizados a recabar en su propio país. Con este proyecto de ley se corre el peligro de crear una red internacional de vigilancia que afecte finalmente a todos los periodistas.


Las organizaciones participantes hacen un llamado al gobierno federal alemán y al Bundestag para que reconsideren con urgencia esta estrategia e incluya en el proyecto de ley una cláusula de exención para los periodistas, incluidos los extranjeros. En ninguno otro país del mundo como en Alemania, el escándalo de la NSA tuvo tales repercusiones políticas a largo plazo. Por ello, el proceso legislativo en curso es seguido con atención en el extranjero. Hoy más que nunca es importante adoptar leyes conformes a los derechos humanos y no crear precedentes peligrosos que los gobiernos represivos pudieran usar para justificar sus propias prácticas de vigilancia.


Reporteros sin Fronteras ya había presentando el año pasado una denuncia contra el BND y sus prácticas de vigilancia ante el Tribunal Administrativo Federal.


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Alemania se encuentra en el lugar 16, entre 180 países, en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa publicada por RSF en 2016.