Análisis

  • Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2017: un gran giro

    La edición 2017 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras (RSF) muestra la gravedad de los ataques contra los medios de comunicación, así como el triunfo de los ‘hombres fuertes’, que han hecho que el mundo –en particular las democracias– entre en la era de la ‘posverdad’, la propaganda y la represión.


  • 2015: Los periodistas de África, acosados por el terrorismo, los conflictos armados y las crisis electorales

    En el continente africano los periodistas parecen sufrir cada vez más violaciones a la libertad de prensa. El peor desempeño se observa en Sudán del Sur (140o), que perdió 15 lugares en la Clasificación. En este país, minado por una guerra civil desde 2013, los periodistas son víctimas de la violencia del conflicto y de la campaña de intimidación emprendida por las autoridades.



  • 2015: Europa, amenazada por sus demonios y por los del mundo

    La tendencia registrada en Europa en la Clasificación de 2015, en la que observaba una erosión de su modelo, se confirmó en 2016: abusos en el contraespionaje y en la lucha contra el terrorismo, adopción de leyes que autorizan la vigilancia a gran escala, aumento de los conflictos de interés, un mayor control de las autoridades sobre los medios de comunicación públicos y, en ocasiones, sobre los privados. El continente donde la libertad de prensa es mayor en promedio, no se distingue por una trayectoria positiva.


  • Clasificación 2015 : Esas regímenes que van cada vez más lejos en el control de la información

    Podríamos pensar que los Estados más despóticos y cerrados del mundo se conforman con conservar su control de la información. No obstante, estos no han dejado de acrecentar y perfeccionar sus herramientas de censura y represión. Detrás de su aparente estancamiento en la Clasificación Mundial, 15 de los Estados que se encontraban ya entre los últimos 20 lugares, descendieron respecto a la clasificación de 2014. ¿Cómo lograron empeorar aún más?


  • Clasificación 2015 : La erosión del modelo europeo

    Año tras año, el viejo continente retrocede en la Clasificación Mundial de la Libertad de Pren-sa. Estable entre las ediciones 2013 y 2014, la Unión Europea marca el paso en 2015. Fuera de los países nórdicos, que este año están de nuevo a la cabeza en la clasificación, los otros miembros de la Unión Europea globalmente cayeron. Una tendencia generalizada que nutre serias preocupaciones respecto a la perduración del “modelo europeo”.


  • Clasificación 2015 : La creciente dificultad de cubrir las manifestaciones

    Los periodistas juegan un papel crucial –de observación, testimonio e información– en las manifestaciones, que por esencia son de interés público. Inscribiéndose en la línea de 2013, el año 2014 estuvo marcado por una intensificación de la violencia contra los actores de la información que cubrieron este tipo de acontecimientos.


  • Clasificación 2015 : La “seguridad nacional”, un pretexto falaz

    "Un pueblo dispuesto a sacrificar un poco de libertad por un poco de seguridad no merece ni una ni otra, y acaba por perder ambas", afirmaba ya en el siglo XVIII Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos de América. Más de dos siglos después, la seguridad se ha convertido en el principal argumento de numerosos gobiernos, democráticos o no, para pisotear las libertades fundamentales y restringir la información.


  • Clasificación 2015 : Los grupos non estatales, déspotas de la información

    En 2014 los periodistas no sólo enfrentaron la presión ejercida por los Estados, también pa-decieron las amenazas violentas de grupos no estatales. Estas entidades están lejos de re-presentar un conjunto homogéneo: están motivadas por lógicas expansionistas, responden a objetivos políticos, intereses económicos e, incluso, mafiosos.


  • Clasificación 2015 : La información, temible arma de guerra

    En 2014 numerosos Estados y actores no estatales utilizaron la información como arma de guerra. Entre la sobreabundancia mediática, por un lado, y el blackout, por otro, esta instru-mentalización de la información creó un clima hostil para los periodistas y tuvo consecuen-cias desastrosas en el pluralismo de los medios de comunicación.