Análisis

Clasificación Mundial de RSF 2018: en Europa también se asesina a periodistas

La erosión del modelo europeo, tendencia perceptible en las últimas ediciones de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras (RSF), tiende a confirmarse en 2018. La región se estremeció por el asesinato de dos reporteros. También se ve afectada por las amenazas a periodistas de investigación y los ataques verbales sin precedentes contra la prensa. Un clima alarmante que afecta incluso a los países ubicados a la cabeza en la Clasificación.

El ambiente general en el que trabajan los periodistas se deteriora en el Viejo Continente, que tradicionalmente era seguro. Dos asesinatos en menos de cinco meses, en Malta y en Eslovaquia, coronan una serie negra que confirma un preocupante declive de las democracias en Europa. Malta (65º, -18) lo muestra: el asesinato de la periodista Daphne Caruana Galizia desveló el acoso judicial y las presiones que padecen a menudo los periodistas en el archipiélago. Esta bloguera sufría amenazas desde hacía años; además, cuando falleció, enfrentaba 42 procesos civiles y penales por difamación. En Eslovaquia (que cae hasta el lugar 27, -10), el asesinato de Ján Kuciak, un periodista de investigación de 27 años de edad que trabajaba en un caso de corrupción ligado con la mafia, provocó conmoción.


La retórica contra los medios de comunicación de ciertos líderes políticos


Los ataques y las presiones que sufre la prensa provienen cada vez con mayor frecuencia de los dirigentes políticos, que crean un clima de hostilidad hacia los periodistas. En Eslovaquia, las relaciones entre la prensa y el ex jefe del ejecutivo, Robert Fico, estuvieron llenas de incidentes. El primer ministro llegó a llamar a los periodistas "sucias prostitutas antieslovacas”, “idiotas” y “hienas”; asimismo, solía presentar denuncias en su contra. El presidente de la República Checa (34º, -11), Milos Zeman, no se queda atrás. Junto con el presidente ruso, Vladimir Putin, “bromeó” con "liquidar a periodistas”, a quienes ha llamado "bastardos" y "hienas". En una conferencia de prensa, Zeman esgrimió un fusil de asalto kalashnikov falso en el que estaba escrito: “para los periodistas".


En Hungría (73º, -2), el primer ministro, Víktor Orbán, declaró enemigo público a George Soros; el mandatario acusa al millonario húngaro-estadounidense de apoyar a medios de comunicación independientes que buscan "desacreditar" a Hungría en el ámbito internacional.


En Serbia, que experimenta un importante retroceso (76º, -10), el ambiente se ha vuelto más tenso desde que Aleksandar Vucic fue electo presidente. El ex primer ministro utiliza los medios de comunicación progubernamentales para intimidar a los periodistas y a menudo emplea términos como “traición” y “espías a sueldo del extranjero” para referirse a ellos. En Albania (75º, +1), el otoño pasado el primer ministro, Edi Rama, llamó a los periodistas “ignorantes”, “charlatanes”, “veneno” y “enemigos públicos”.


En Croacia, que experimenta un pequeño ascenso (69º, +5), la nueva coalición conservadora-liberal en el poder (Unión Democrática Croata (HDZ)-Partido Popular Croata (HNS)) considera la libertad de prensa un aspecto fundamental para un Estado miembro de la Unión Europea (UE). Sin embargo, en el país sigue siendo preocupante la creciente influencia de los discursos de odio y las dificultades para contenerlos; los violentos ataques verbales contra periodistas invaden el espacio público y los líderes políticos no los condenan con suficiente firmeza.


Una tendencia que se expande por toda Europa


Esta atmósfera nauseabunda no es exclusiva de los países de Europa Central. Otros líderes políticos han recurrido a una retórica no sólo desfavorable, sino peligrosa para los periodistas. En Austria, el líder del Partido de la Libertad de Austria (FPO), Heinz-Christian Strache, acusó a la radiotelevisión pública (ORF) de difundir mentiras. En España (31º, -2), el referéndum de independencia de Cataluña del 1 de octubre exacerbó las tensiones y creó un ambiente asfixiante para los periodistas; el desinhibido discurso de las autoridades catalanas hizo que aumentara el acoso en las redes sociales contra los periodistas no independentistas.


Francia (33e, +6) no es una excepción. En la campaña electoral de 2017 el media bashing –la desacreditación sistemática de los periodistas– de ciertos políticos llegó a su paroxismo. Algunos de ellos, cuando se encuentran en dificultades, siguen usando la retórica para atacar a los periodistas. El líder del partido Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, considerándose víctima de una campaña para destruirlo orquestada por medios de comunicación a sueldo del partido de Emmanuel Macron, señaló en su blog que “el odio de los medios de comunicación y de aquellos que los animan es justo y sano”, y ofreció su apoyo al líder de la derecha Laurent Wauquiez, quien a su vez habló de “mierda mediática” para calificar el trabajo de ciertos periodistas. A pesar de este clima deletéreo, Francia subió seis lugares respecto a la edición 2017 de la Clasificación, un ascenso “mecánico” tras la caída excepcional de algunos de sus vecinos europeos.


Esos periodistas de investigación que molestan


Además de los insultos y las amenazas de los dirigentes europeos, los periodistas también deben enfrentar las agresiones de las organizaciones criminales que operan en Europa. Su pesadilla: los periodistas de investigación que siguen las huellas de los hombres de negocios sin escrúpulos y emprenden investigaciones trasnacionales para dar a conocer esas organizaciones mafiosas tentaculares.


En Bulgaria (111º, -2) los periodistas sufren con frecuencia los ataques físicos y las amenazas de muerte de los grupos mafiosos. El país, que preside el Consejo de la Unión Europea durante seis meses, cayó del lugar 36, en 2006, al 111, en 2018; la peor posición de un país de la UE. En Italia (46º, +6), una decena de periodistas de investigación amenazados se encuentra bajo protección policíaca permanente, pues investigar una red mafiosa o una banda criminal los confronta a peligros mortales. En Montenegro (103º, +3), Jovo Martinovic, un experimentado periodista de investigación, pasó 14 meses tras las rejas porque contactó a un narcotraficante cuando realizaba una investigación. En Polonia, que sigue cayendo en la Clasificación (58º, -4), el periodista Tomasz Piatek corría el riesgo de ser encarcelado por haber revelado las oscuras relaciones del Ministro de Defensa polaco con los servicios de inteligencia rusos.


Reformas legislativas de todo tipo


Otra tendencia que se observa: los medios de comunicación audiovisuales de servicio público enfrentan las presiones de las reformas. Es el caso de Suiza (5º, +2), donde la iniciativa “No Billag” fue rechazada en un referéndum por la mayoría de los electores suizos, pues suprimir ese financiamiento –el canon radiotelevisivo que recaba la sociedad Billag– al servicio público audiovisual habría significado su desmantelamiento.


En otros lugares, la injerencia del gobierno es la principal amenaza. Es el caso de Croacia, donde la radiotelevisión croata (HRT) sigue sufriendo la intromisión del gobierno; de Montenegro, donde el partido en el poder ha tomado el control de la Radiotelevisión del Estado (RTCG); de Eslovaquia, y de España, donde los periodistas de la Televisión Española (TVE) protestaron contra su dirección y criticaron la cobertura del referéndum por su "visión parcial y sesgada de los hechos".


En Francia, un proyecto de ley para luchar contra las noticias falsas en periodo electoral suscita vivos debates. Algunos ven en él una amenaza para la libertad de información; otros, la intención de defender un “periodismo de calidad”. En Alemania (15º, +1), el gobierno aprobó una ley contra los discursos de odio que exige a las redes sociales eliminar estos contenidos en un plazo máximo de 24 horas (después de que han sido señalados), de lo contrario, serán sancionadas con multas. Además de promover un bloqueo excesivo de información, esta ley ha servido de referencia para que se elaboren proyectos de ley represivos en otros países –como Rusia y Filipinas–. Otras leyes recientes suscitan preocupación por sus disposiciones relativas a los informantes y porque sancionan el uso de información proveniente de filtraciones.


El Reino Unido permanece en un lugar decepcionante en la edición 2018 de la Clasificación (40º, +1). El gobierno de Theresa May sigue controlando los medios de comunicación con mano de hierro, a menudo en nombre de la seguridad nacional, con leyes como la Investigatory Powers Act –la legislación más severa en la historia del país en materia de vigilancia–; amenazando con restringir las herramientas de encriptación y mencionando otras iniciativas preocupantes.


La cabeza de la Clasificación también se sacude


Los países nórdicos, tradicionalmente los más respetuosos de la libertad de prensa, no escapan al deterioro del clima que rodea a los medios de comunicación de Europa. En Finlandia (4º, -1), las autoridades realizaron un rocambolesco registro en la casa de una conocida periodista, lo que hace temer que se viole el secreto de las fuentes periodísticas. Ya en 2016 el país vivió una crisis que empañó la imagen del prestigioso sector audiovisual finlandés –el Sipilagate: se sospecha que el primer ministro, Juha Petri Sipilä, presionó a periodistas de la radio pública, Yle.


Noruega (1º) conserva su lugar de mejor alumno por segundo año consecutivo; Suecia (2º) le pisa los talones, al igual que en la edición precedente de la Clasificación. Dinamarca (9º, -5) estuvo marcada por el asesinato de una periodista sueca de 30 años de edad, Kim Wall, a bordo de un submarino; el inventor del artefacto es juzgado actualmente por ese homicidio.