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Clasificación Mundial 2011-2012

País Nota
1 Finlandia -10
- Noruega -10
3 Estonia -9
- Países Bajos -9
5 Austria -8
6 Islandia -7
- Luxemburgo -7
8 Suiza -6,2
9 Cabo Verde -6
10 Canadá -5,67
- Dinamarca -5,67
12 Suecia -5,5
13 Nueva Zelanda -5,33
14 República Checa -5
15 Irlanda -4
16 Chipre -3
- Jamaica -3
- Alemania -3
19 Costa Rica -2,25
20 Bélgica -2
- Namibia -2
22 Japón -1
- Surinam -1
24 Polonia -0,67
25 Malí 0
- OECS 0
- Eslovaquia 0
28 Reino Unido 2
29 Níger 2,5
30 Australia 4
- Lituania 4
32 Uruguay 4,25
33 Portugal 5,33
34 Tanzania 6
35 Papua Nueva Guinea 9
36 Slovenia 9,14
37 El Salvador 9,3
38 Francia 9,5
39 España 9,75
40 Hungría 10
41 Ghana 11
42 África del Sur 12
- Botsuana 12
44 Corea del Sur 12,67
45 Comoras 13
- Taiwan 13
47 Estados Unidos (territorio estadounidense) 14
- Argentina 14
- Rumania 14
50 Letonia 15
- Trinidad y Tobago 15
52 Haití 15,67
53 Moldavia 16
54 Hong Kong 17
- Mauricio 17
- Samoa 17
57 Estados Unidos (fuera del territorio) 19
58 Malta 19,5
- Bosnia-Herzegovina 19,5
- Guyana 19,5
61 Italia 19,67
62 República Centro africana 20
63 Lesotho 21
- Sierra Leona 21
- Tonga 21
66 Mozambique 21,5
67 Mauritania 22,2
68 Croacia 23,33
- Burkina Faso 23,33
70 Bután 24
- Grecia 24
72 Nicaragua 24,33
73 Maldivas 25
- Seychelles 25
75 Guinea-Bissau 26
- Senegal 26
77 Armenia 27
78 Kuwait 28
79 Togo 28,5
80 Serbia 29
- Bulgaria 29
- Chile 29
- Paraguay 29
84 Kenia 29,5
- Madagascar 29,5
86 Guinea 30
- Kosovo 30
- Timor-Leste 30
- Zambia 30
90 Congo 30,38
91 Benin 31
92 Israel (territorio israelí) 31,25
93 Líbano 31,5
94 Macedonia 31,67
95 República Dominicana 33,25
96 Albania 34,44
97 Camerún 35
- Guatemala 35
99 Brasil 35,33
100 Mongolia 35,75
101 Gabón 36,5
102 Chipre Norte 37
103 Chad 37,67
104 Ecuador 38
- Georgia 38
106 Nepal 38,75
107 Montenegro 39
108 Bolivia 40
- Kirguizistán 40
110 Liberia 40,5
111 Sudán del Sur 41,25
112 Emiratos Árabes Unidos 45
113 Panama 45,67
114 Qatar 46
115 Perú 51,25
116 Ucrania 54
117 Camboya 55
- Islas Fiyi 55
- Omán 55
- Venezuela 55
- Zimbabue 55
122 Argelia 56
- Tayikistán 56
- Malaisia 56
125 Brunei 56,2
126 Nigeria 56,4
127 Ethiopía 56,6
128 Jordania 56,8
129 Bangladesh 57
130 Burundi 57,75
131 India 58
132 Angola 58,43
133 Israel (fuera del territorio israelí) 59
134 Túnez 60,25
135 Singapur 61
- Honduras 61
137 Tailandia 61,5
138 Marruecos 63,29
139 Uganda 64
140 Filipinas 64,5
141 Gambia 65,5
142 Rusia 66
143 Colombia 66,5
144 Suazilandia 67
145 República Democrática del Congo 67,67
146 Indonesia 68
- Malaui 68
148 Turquía 70
149 México 72,67
150 Afganistán 74
151 Pakistán 75
152 Irak 75,36
153 Territorios palestinos 76
154 Kazajistán 77,5
- Libia 77,5
156 Ruanda 81
157 Uzbekistán 83
158 Arabia Saudí 83,25
159 Costa de Marfil 83,5
- Djibouti 83,5
161 Guinea Ecuatorial 86
162 Azerbaiyán 87,25
163 Sri Lanka 87,5
164 Somalia 88,33
165 Laos 89
166 Egipto 97,5
167 Cuba 98,83
168 Bielorrusia 99
169 Birmania 100
170 Sudán 100,75
171 Yemen 101
172 Vietnam 114
173 Bahrein 125
174 China 136
175 Irán 136,6
176 Siria 138
177 Turkmenistán 140,67
178 Corea del Norte 141
179 Eritrea 142

África

En África se amplió la distancia entre los buenos y los malos alumnos

Los países que reprimieron las protestas populares vivieron caídas vertiginosas


Si bien las primaveras árabes de 2011 no desbordaron el África subsahariana hasta el punto de hacer caer a los gobiernos, algunos regímenes enfrentaron fuertes reivindicaciones políticas y sociales. Los periodistas que cubrían estas manifestaciones con frecuencia sufrieron de lleno la respuesta brutal de las fuerzas policíacas, prontas a reprimir sin discernimiento y a atacar a los testigos molestos.


Este fue el caso de Angola (132º lugar), donde algunos periodistas fueron detenidos durante las manifestaciones en septiembre. De las elecciones presidenciales de febrero –marcadas por la violencia y la vigilancia de periodistas– a la brutal represión de las "Walk to Work protests" que tuvieron lugar después, durante el año, y en las que decenas de periodistas fueron interpelados, 2011 traerá malos recuerdos para la prensa en Uganda, país que descendió 43 puestos (139º). Fue peor aún para Malawi, que registró la caída más fuerte a nivel mundial, perdió 67 lugares (146º). Durante el verano los periodistas fueron víctimas de la represión, al igual que los manifestantes. Algunos reporteros fueron detenidos y maltratados; destruyeron su material. En septiembre encontraron muerto, sin duda asesinado, al estudiante y bloguero Robert Chasowa. Los medios de comunicación que deseaban investigar este caso fueron intimidados. Asimismo, la legislación de prensa fue fuertemente endurecida a inicios del año, obligando a algunos colaboradores europeos a suspender parte de su ayuda.


Los países más cerrados y autoritarios, en la cola de la clasificación

Por el control de los medios de comunicación y de la libertad de expresión en general que ejercen las autoridades, Reporteros sin Fronteras considera que la situación es “muy grave” en Ruanda (156º) y en Guinea Ecuatorial (161º). Yibuti, que perdió 49 lugares (159º), se insertó entre estos dos países. El jefe de Estado, Ismael Omar Guelleh, fue reelegido a inicios de 2011 al final de unas elecciones presidenciales decididas de antemano y en las que la oposición no tuvo posibilidades de expresarse en los medios de comunicación. La prensa libre no existe. Seis colaboradores de una radio en el exilio fueron encarcelados cuatro meses; las redes sociales fueron vigiladas para asfixiar las protestas.


El hecho de que Costa de Marfil (159º lugar, ex aequo que Yibuti) se encuentre dentro de este grupo puede ser engañoso. En este país la prensa existe –allí donde se encuentran Teodoro Obiang Nguema (Guinea Ecuatorial) o Ismael Omar Guelleh (Yibuti), no– y ésta se expresa –allí donde se encuentra Paul Kagamé (Ruanda) es muy difícil que lo haga–. Pero Costa de Marfil vivió un primer semestre de 2011 dramático para la prensa; la crisis poselectoral se saldó con presiones de todo tipo sobre las redacciones, actos de violencia y los asesinatos de un periodista y de un colaborador de los medios de comunicación. Durante la batalla de Abiyán, a inicios de abril, era imposible para un periodista salir y atravesar la ciudad.


Inseguridad, censura y prisión: tres países de África del Este, en los últimos lugares del continente

Año tras año los profesionales de la información se encuentran expuestos al caos y la anarquía que reinan en Somalia (164º), país en guerra, sin gobierno estable desde 1991. En 2011 en Mogadiscio fueron asesinados cuatro periodistas.


La práctica de la censura previa y las suspensiones de diarios, a las que se sumaron interpelaciones de periodistas, detenciones y malos tratos, justifican la muy mala calificación del Sudán de Omar al Bashir (170º).


Finalmente, Eritrea (179º) ocupa por quinto año consecutivo el último lugar de esta clasificación mundial. Este país, dictadura totalitaria del Cuerno de África, padece la opresión en que el presidente Issaias Afeworki lo ha sumergido. Como las otras libertades, la de expresar una opinión, no existe. Al menos unos treinta de periodistas han sido encarcelados; algunos de ellos se encuentran en prisión desde hace diez años, en condiciones terribles.


En el otro extremo de esta clasificación, algunos países de África confirman el arraigo de su respeto a la libertad de información o registran progresos notables.


Crece el grupo de los buenos alumnos

En 2011 encontramos más países africanos entre los primeros 50 de la clasificación (9 frente a los 7 que había el año pasado), incluso hay más entre los 100 primeros lugares (27 este año frente a 24 en 2010).


El primer Estado no europeo de la clasificación es uno africano y forma parte de los diez países del mundo más respetuosos de la libertad de prensa. Se trata de Cabo Verde (9º), modelo de buen gobierno, donde la democracia goza de buena salud y la alternancia forma parte de la vida política, lo que se demostró en la elección presidencial del verano pasado. Allí, los periodistas son plenamente libres y se garantiza que todas las fuerzas políticas puedan tener acceso a los medios de comunicación públicos. Namibia (20º) también ocupa un muy buen sitio, se ubica antes que Japón y el Reino Unido, por ejemplo.


Botsuana (42º), que ascendió veinte lugares, y las Comoras (45º), 25 puestos arriba, se aproximan a Malí (25º) y rozan a Ghana (41º), tradicionales motores del continente en el respeto a los periodistas.


Un progreso espectacular e incursiones notables

Níger (29º) experimentó el progreso más grande a escala mundial, ascendió 75 posiciones. La prensa evoluciona en un contexto económico precario, pero es libre y goza de una legislación favorable. Las violaciones casi han desaparecido. La mejoría se observa tanto en las medidas concretas como en los símbolos. Al final del año el presidente Mahamadou Issoufou, elegido en la primavera, fue el primer jefe de Estado que firmó la declaración de la Montaña de la Mesa, comprometiéndose así a promover la libertad de la prensa. Otros jefes de Estado podrían imitarlo, por ejemplo Mohamed Ould Abdel Aziz, presidente de Mauritania (67º). Este país ascendió 28 puestos debido a la adopción de una ley de prensa electrónica, la liberalización audiovisual y un número limitado de incidentes, un progreso que debe reafirmar.


Camerún (97º), que había caído en la clasificación de 2010 por el fallecimiento de la periodista Bibi Ngota cuando se encontraba detenida, recuperó en 2011 un lugar honorable, incluso si aún debe esclarecerse por completo este drama, así como la muerte, en noviembre de este año, del periodista anticorrupción y corresponsal de Reporteros sin Fronteras, Jules Koum Koum. Por otra parte, este país necesita imperativamente reformas: despenalización de los delitos de prensa y modernización de la ley de comunicación.


Tras su caída, después de la crisis de 2009, Madagascar (84º) continúa progresando, pero el año electoral 2012 estará lleno de retos.


En medio

El que los medios de comunicación no hayan experimentado incidentes importantes en Senegal (75º), le permitió al país ascender 18 puestos, pero la situación es frágil a un mes de las elecciones presidenciales, que se anuncian tensas. Como en Camerún, las autoridades de Dakar aún no se han decidido a proteger a los periodistas de las penas de prisión despenalizando los delitos de prensa.


Pese a que se recurre de manera abusiva a los procesos judiciales contra los medios de comunicación, Liberia (110º) es un país en el que la prensa puede ejercerse de forma libre. No obstante, este año perdió 26 puestos debido a las suspensiones de medios de comunicación y a las agresiones a periodistas que marcaron la reelección de la presidenta Ellen Johnson Sirleaf, en octubre y noviembre, tras un boicot del escrutinio por parte de su opositor Winston Tubman.


Finalmente, Sudán del Sur (111º), país independiente desde el 9 de julio de 2011, aparece por primera vez en esta clasificación mundial en una posición decorosa. El reto de este país es construir un Estado sólido y viable, en medio de un ambiente regional muy inestable, garantizando la libertad de expresión. Juba debe evitar definitivamente sumergirse allí donde se hundieron sus vecinos.


Américas

Disturbios críticos en Estados Unidos y Chile; Brasil se desploma por la inseguridad


La ola de protestas mundial del año 2011 también atravesó el Nuevo Mundo. Ésta, hizo descender en la clasificación a Estados Unidos (47º lugar) y a Chile (80º), que perdieron 27 y 47 posiciones, respectivamente. En estos países los periodistas pagaron su cuota por la represión –o los disturbios– de los movimientos de protesta. En Estados Unidos más de 25 periodistas padecieron durante dos meses detenciones y la brutalidad de una policía pronta a inculparlos por “mala conducta” (“disorderly conduct”), “alteración del orden público” (“public intoxication”), incluso ¡falta de acreditación! En Chile –donde la revuelta estudiantil también cuestionó la extrema concentración de los medios de comunicación–, a la violencia contra los periodistas se sumaron atentados contra redacciones, ataques físicos y en línea. Mucha de esta violencia se debió a los abusos de carabineros, que rara vez fueron sancionados, y quienes también cometieron brutales detenciones y destruyeron material de periodistas.


Continuando con el sur, Argentina mantiene un buen sitio (47º). Mas el año 2011 será recordado por los claros retrocesos de dos países: Brasil (que descendió 41 lugares y ahora ocupa el 99º) y Paraguay (bajó 26, ocupa el 80º). Esta vez, la inseguridad es la razón de tal evolución. En el norte y noreste brasileños, así como en las regiones fronterizas paraguayas, es peligroso tratar temas como la corrupción local, las actividades del crimen organizado y los ataques al medio ambiente, tanto para los periodistas como para los blogueros. Tres de ellos perdieron la vida en Brasil en 2011. Si bien el gigante sudamericano demuestra sus esfuerzos en la lucha contra la impunidad, la justicia se aplica de forma desigual, según las regiones y los estados, y se encuentra sujeta a fuertes presiones políticas. La misma situación se vive en Paraguay, en donde un periodista fue asesinado y el gremio periodístico denuncia la falta de una ley de acceso a la información pública; su gran vecino recientemente adoptó una.


El balance humano de Brasil es comparable al de Perú (115º), donde también fueron asesinados tres periodistas. País conocido por las frecuentes agresiones contra la prensa, Perú también se distingue por la multiplicación de procesos penales por “difamación” o “injuria”. El periodista audiovisual Paul Garay Ramírez pagó sus denuncias con seis meses de detención, entre abril y octubre de 2011.


Hostigamiento judicial, difícil equilibrio pluralista, polarización y agresiones frecuentes caracterizan aún el clima de Ecuador (104º) y de Bolivia (108º), que conservaron las mismas posiciones. Esta situación es todavía más marcada en Venezuela, que sin embargo ascendió algunos lugares (16, ahora ocupa el 117º).


Con el asesinato de un periodista, relacionado directamente con su profesión, Colombia (143º) sigue en los abismos de la clasificación debido a la persistencia de las amenazas, los exilios y las suspensiones laborales forzadas, en particular de periodistas provenientes de zonas en conflicto. Pese a los avances judiciales, el país aún no ha saldado sus años de guerra ni las oscuras prácticas –espionaje, sabotajes, campañas de descrédito– del antiguo Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).


Contrastes en el centro

En Panamá se lamenta el asesinato del director de una radio. El retroceso del país (descendió 32 lugares, ocupa el 113º) también se debe a la expulsión de dos periodistas españoles solidarios con las comunidades indígenas que se enfrentan a los intereses territoriales de la industria minera. Reina un clima execrable entre el gobierno de Ricardo Martinelli y una amplia franja del gremio, acompañado de campañas de descrédito personal.


En Guatemala, país mal clasificado por su inseguridad, por una censura tenaz y por un pluralismo insuficiente (descendió 20 lugares, ahora ocupa el 97º), este año fue detenido un periodista sin que existieran pruebas. En el mismo nivel se encuentra República Dominicana (95º), que estuvo de duelo por la muerte de un periodista, asesinado poco después de que estuviera algunos días en detención preventiva por “difamación”. Por otra parte, se han denunciado frecuentes abusos policíacos en el país. En el vecino Haití (52º), que lentamente se recupera del terremoto del 12 de enero de 2010, las tensiones políticas registradas la víspera de la investidura de Michel Martelly, el 14 de mayo, afortunadamente no sobrepasaron el nivel crítico respecto a la seguridad de los periodistas.


Asimismo, en Nicaragua (ganó 11 lugares, ocupa el 72º), la polarización vivida antes de la reelección de Daniel Ortega a la presidencia, en noviembre, al final no afectó mucho el trabajo de los periodistas y su libertad de movimiento. Pese a serios casos de amenazas, el país subió varios lugares, al igual que El Salvador (ascendió 14, ocupa el 37º), en el que se registró un bajo número de agresiones. Costa Rica (19º) llegó este año al primer rango de los países latinoamericanos, posición que tradicionalmente se disputaba con Uruguay (32º).


El contraste más fuerte se da en América Central. Honduras (135º) sigue estancado al final de la lista desde el golpe de Estado de junio de 2009. Los cinco periodistas asesinados en 2011 –en tres de los casos el crimen está relacionado directamente con su profesión– y las persecuciones sistemáticas contra los medios de comunicación de oposición y las radios comunitarias, ratifican su siniestra reputación como el país más peligroso del continente para la prensa, justo después de México. Este país continúa su descenso (perdió 13 lugares, ocupa el 149º), en el trágico contexto de la ofensiva federal contra el narcotráfico, que ha dejado 50.000 muertos en cinco años. Cinco periodistas fueron asesinados en él. Además, ahora se registran crímenes y represalias contra los internautas que desafían la violencia del ambiente.


En el último lugar del continente se encuentra Cuba (167º), que aún no ha accedido a la apertura en materia de libertades públicas y de derechos humanos que se esperaba tras la liberación del último periodista disidente que se encontraba encarcelado, el 8 de marzo de 2011, después de la de sus colegas víctimas de la “Primavera Negra”. Represión y breves detenciones amenazan aún a periodistas y blogueros que franquean del control del Estado.


Después de Canadá –que vuelve a estar a la cabeza en la clasificación del continente (ascendió 11 lugares, ocupa el 10º)–, Jamaica (16º) y sobre todo Surinam (subió 13 lugares, ocupa el 22º) y los siete países que integran la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECS, 32 lugares arriba, ocupan el 25º), registran progresos justificados porque prácticamente no se han registrado hechos violentos u obstaculizaciones serias a la libertad de informar. Otra sorpresa, pero en sentido inverso, es la de Trinidad y Tobago (descendió 20 lugares, ocupa el 50º), país marcado por un escándalo de espionaje de periodistas, maniobras de boicot contra medios de comunicación audiovisuales y abusos de procesos legales. Guyana (58º), donde el Estado aún tiene el monopolio de la radio, conoce una situación similar y permanece en la misma posición.


Asia

Inseguridad y censura, a la alta en Asia

La inseguridad y la impunidad persisten en Paquistán, Afganistán y Filipinas, mientras que Sri Lanka, Vietnam y China se hunden un poco más en la represión


En 2011 la inseguridad siguió siendo la mayor preocupación de los periodistas en Afganistán (150º lugar) y en Paquistán (151º), bajo la amenaza permanente de los talibanes, los extremistas religiosos, los movimientos separatistas y los partisanos políticos. Por segundo año consecutivo, Paquistán es el país más mortífero: en 2011 fueron asesinados diez periodistas.


En Filipinas (140º) –que registra un progreso lógico tras la caída que tuvo en 2010 debido a la masacre de Ampatuan de noviembre de 2009–, los grupos paramilitares y las milicias privadas continúan atacando de forma recurrente a los profesionales de los medios de comunicación. Como lo demuestra la instrucción del asesinato de los 32 periodistas filipinos, la acción de las autoridades sigue siendo ampliamente insuficiente.


Aunque con menor intensidad, persiste la inseguridad que enfrentan los profesionales de los medios de comunicación en Bangladesh (129º) y Nepal (106º), donde los periodistas sufren a menudo amenazas de grupos políticos rivales y de sus partidarios. En Bangladesh los grupos de oposición y la Liga Awami (en el poder) son responsables, alternadamente, de la violencia y los obstáculos que enfrenta la prensa. Por otra parte, pese a que existe un pluralismo real de la prensa, las leyes permiten que el gobierno mantenga un control excesivo de los medios de comunicación y de Internet. En Nepal, la diminución de la violencia de los grupos maoístas en el sur y la creciente eficacia de la justicia, explican el relativo progreso del país. Sin embargo, las amenazas y los ataques perpetrados por políticos y grupos armados continuaron mancillando la libertad de prensa a lo largo del año.


Al final de la clasificación: entre el autoritarismo y las transiciones inciertas

La situación de la libertad de información se degradó fuertemente en dos países en manos de regímenes autoritarios.


En 2011 China, primera prisión del mundo para periodistas, blogueros y ciberdisidentes, reforzó la censura y la propaganda a través de un mayor control de Internet, en especial de la blogósfera. Desde que tuvieron lugar los primeros movimientos de protesta en los países árabes y que estos suscitaron llamados a la democracia en las principales ciudades chinas, presenciamos una ola de arrestos de la que aún no vemos el fin. En las regiones autónomas de Tíbet, Mongolia Interior y Xinjiang, las protestas de las minorías dan lugar sistemáticamente a una represión feroz de las autoridades. En Pequín y Shanghái los corresponsales internacionales han sido particularmente el blanco de las fuerzas de seguridad y trabajan bajo la perpetua amenaza de que les nieguen la extensión de sus visados o de que los expulsen del país. Las autoridades impiden a los periodistas que cubran la mayoría de los acontecimientos que perjudiquen la estabilidad de China o que den una imagen negativa de ella.


Vietnam, que perdió siete lugares (ocupa el 172º), parece seguir la ruta trazada por Pequín en materia de represión. Al igual que Pham Minh Hoang –condenado el 10 de agosto de 2011 a tres años de prisión y a tres años de arresto domiciliario por “intentar derrocar el gobierno”–, los periodistas comprometidos y los blogueros a favor de la democracia son hostigados por las autoridades, mientras que la justicia continúa argumentando la seguridad del Estado para dictar penas que van de dos a siete años de prisión.


En Sri Lanka (163º) el clan Rajapakse obliga a los últimos periodistas de oposición a huir del país. Los que se quedan en él a menudo son víctimas de hostigamiento y de amenazas. Si bien la violencia se ha vuelto más rara, la impunidad y la censura oficial de los sitios informativos independientes han eliminado todo pluralismo, y contribuyen más que nunca a la autocensura de casi todos los medios de comunicación.


Birmania (169º), donde pudieron observarse los primeros signos de apertura (amnistías parciales, limitación de la censura previa), permanece ampliamente bajo el control de un régimen autoritario, en las manos de ex oficiales de la junta militar que se convirtieron en parlamentarios civiles. Menos de diez periodistas siguen encarcelados en este país.


En Corea del Norte (178º), si bien la información circula más a través de las fronteras, nadie sabe si esta tendencia durará bajo el reino de Kim Jong-un, hijo heredero de Kim Jong-il. La continuidad de la dinastía, el peso del aparato militar y la voluntad de poder del régimen, no incitan en todo caso al optimismo.


A la cabeza de la clasificación: los tradicionales “buenos alumnos”, ¿a la deriva?

Los tradicionales buenos alumnos no brillaron en 2011. Con la caída de Nueva Zelanda al 13º lugar, ningún otro país de la región Asia-Pacífico se encuentra entre los diez primeros países de la clasificación.


En 2011 Hong Kong (54º) vivió una clara degradación de la libertad de prensa y se vino abajo en la clasificación. Interpelaciones, agresiones y presiones deterioraron las condiciones de trabajo de los periodistas de manera inédita, ilustrando un cambio inquietante de la política gubernamental.


En Australia (30º) los medios de comunicación fueron blanco de investigaciones, bloqueos en el acceso a la información y críticas de parte de las autoridades; mientras que en Japón (22º) la cobertura del tsunami y del accidente nuclear de Fukushima dio lugar a restricciones abusivas, revelando los límites del pluralismo de la prensa.


Situaciones preocupantes

En India (131º) los periodistas enfrentan la inseguridad ocasionada por los conflictos endémicos de las regiones de Chhattisgarh y de Jammu y Cachemira. La amenaza de grupos mafiosos que operan en las principales ciudades del país contribuye a su autocensura. Pero las autoridades no se quedan atrás. En mayo de 2011 anunciaron nuevas regulaciones, las “Information Technology Rules 2011” (Reglas de la Tecnología de la Información), peligrosas para la libertad de expresión en línea. Por otra parte, aún se niega el visado a reporteros extranjeros y hasta se les exigen coberturas positivas del país.


La represión del ejército indonesio en la provincia de Papúa Occidental, donde al menos dos periodistas fueron asesinados en 2011, cinco secuestrados y 18 agredidos, es la principal causa de la caída de Indonesia (146º) en la clasificación. Pese a los esfuerzos del gremio, los intentos del gobierno de recuperar el control de los medios de comunicación y de Internet, así como una justicia corrupta, bajo la influencia de políticos y grupos de presión, impiden el desarrollo de una prensa más libre.


Entre detenciones ilegales e intimidaciones, Mongolia (100º) y las Maldivas (73º) muestran su fragilidad en materia de libertad de prensa. Un clima de intolerancia religiosa caracteriza a las Maldivas, donde los medios de comunicación son víctimas de intimidaciones por parte de las autoridades y deben transigir con un Ministerio de Asuntos Islámicos que busca imponer la sharia a expensas de la libertad de expresión.


Oriente Medio / África del Norte

Las rebeliones árabes y su impacto en la clasificación de la libertad de prensa


Las rebeliones árabes y las medidas de control de la información que tomaron las autoridades de los países concernidos influyeron fuertemente en la clasificación de los países de la zona de Oriente Medio y África del Norte (MENA). De Marruecos a Bahréin, pasando por Yemen, pocos países escaparon a esta ola de levantamientos populares a favor de cambios democráticos, ampliamente reprimidos. Si algunos predadores de la libertad de prensa y enemigos de Internet cayeron, otros continúan en su sitio. Las transiciones iniciadas no han conducido forzosamente a que exista un mayor pluralismo. La mayor parte de las evoluciones registradas en 2011 tienden a la baja. Por otra parte, conviene subrayar lo frágiles que son las libertades ganadas y que pueden desaparecer muy fácilmente.


Países donde las rebeliones provocaron cambios políticos

Túnez subió en la clasificación, pasó del lugar 164 al 134, debido al final de la represión ejercida por el régimen de Zine el Abidine Ben Ali contra los profesionales de la información, a la emergencia de un verdadero pluralismo de opinión a través de la prensa escrita y al fin, al menos de momento, de una política de filtraje masivo y sistemático de Internet. Los recientes nombramientos de los funcionarios responsables de los medios de comunicación públicos nos recuerdan que es posible un retroceso.


Libia también progresó en la clasificación, pero en menor medida; pasó del lugar 160 al 154. Tras la revuelta que vivió el país a partir de febrero de 2011, presenciamos una explosión del número de medios de comunicación, principalmente en el este del país, antes de que esta fiebre de pluralismo triunfara al oeste, con la liberación de Trípoli a finales de agosto. Los diarios, las radios y los canales de televisión se multiplicaron como hongos. No obstante, Libia pagó el peso de numerosas exacciones cometidas contra los profesionales de la información durante este conflicto. Si el proceso de democratización instaurado continúa y el pluralismo y la independencia de los medios de comunicación se demuestran con hechos y a lo largo del tiempo, Libia debería avanzar posiciones en las próximas clasificaciones.


Países donde aún existe represión o donde los cambios siguen siendo superficiales

La mayoría de los países bajaron en la clasificación debido a las medidas de control de la información empleadas a fin de imponer un silencio mediático sobre la represión que se llevaba a cabo. Egipto, que perdió 39 lugares (este año ocupa el 166º, el pasado tenía el 127º), desciende por la represión de diferentes fases revolucionarias sucesivas, primero por el régimen de Hosni Mubarak, y después por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. La caza de periodistas extranjeros durante tres días a inicios de febrero, las citaciones, las detenciones y condenas de profesionales de la información y de blogueros ante jurisdicciones militares, así como los registros sin orden de cateo, degradaron de forma severa el lugar del país en la clasificación.


El Reino de Bahréin cayó en las profundidades, perdiendo 29 lugares y entrando así en el grupo de los diez países más cerrados y represivos del mundo. Desde febrero se vivió una represión sistemática de los periodistas bahreiníes y extranjeros. Se ha empleado todo un arsenal de medidas para que circule la mínima información posible sobre la situación del país. En paralelo, las autoridades usaron ampliamente los medios de comunicación para difundir su propaganda progubernamental. La creación de una comisión de investigación independiente no puso fin a las exacciones cometidas contra los periodistas, sólo contribuyó a que no se hable más de Bahréin tras los compromisos de las autoridades.


Respecto a Yemen, sólo descendió un lugar (ocupa el 171º; en 2010 tenía el 170º), pese a la violencia ejercida por las fuerzas del orden contra los manifestantes y los periodistas que cubren estas protestas. La situación de la libertad de prensa en Yemen ya era muy preocupante. El país ha perdido 16 lugares desde 2008, inicio de una clara degradación de la situación de la libertad de prensa. La iniciativa del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, para que Ali Abdula Saleh dejara la presidencia, firmada el 23 de noviembre pasado, no cambió en nada la situación, y está lejos de hacerlo.


Siria, que ya de por sí tenía una posición muy baja en la clasificación los años precedentes, retrocede aún un poco más, pasando del lugar 173º al 176º, a las puertas del ‘trío infernal’. La situación en Siria tuvo consecuencias en su vecino Líbano, cuyo gobierno cooperó un poco con el régimen de Damasco en la persecución de periodistas y blogueros disidentes sirios en su territorio.


Arabia Saudita perdió sólo un lugar (ocupa el 158º, antes tenía el 157º). Esto, pese a la manera en que las autoridades organizaron un silencio mediático respecto a las manifestaciones en las regiones del este del país, de mayoría chiita, y su represión. Pero el país se encuentra ya en la parte baja de la clasificación debido a la ausencia de pluralismo y al fuerte nivel de autocensura de los periodistas.


Recaída de algunos países

Irak había ascendido durante varios años consecutivos en la clasificación de la libertad de prensa, mas este año perdió 22 lugares, pasando de la posición 130 a la 152 (la misma que tenía en 2008, cuando ocupaba el 158º lugar). Esto, por diferentes razones. La primera es la recrudescencia de los asesinatos de periodistas. El asesinato de Hadi Al-Mahdi, el 8 de septiembre de 2011, constituye claramente una fecha de ruptura. Por otra parte, los profesionales de la información fueron a menudo el blanco de la violencia perpetrada por las fuerzas de seguridad, ya sea en Bagdad, durante las manifestaciones de la Plaza Tahrir, o en el Kurdistán Iraquí; esto, incluso cuando esta región fue por mucho tiempo, durante años, una zona de refugio para los periodistas.


Israel descendió 6 lugares (ocupa el 92º, en 2010 tenía el 86º). Esto se explica por dos factores diferentes: el hecho de que Uri Blau, periodista en Haaretz, corra el riesgo de pasar hasta siete años en prisión por posesión de documentos clasificados confidenciales, y de que su fuente, Anat Kam, haya sido condenada a tres años de prisión efectiva el 31 de octubre pasado. Por otra parte, el 21 de noviembre el Parlamento aprobó en primera lectura un proyecto de ley de prensa que prevé un aumento vertiginoso del monto por daños y perjuicios que deberán pagar los autores de declaraciones consideradas “difamatorias” por el juez. De manera general, mientras que existe un verdadero pluralismo de los medios de comunicación en Israel, la censura militar previa de toda publicación explica que este país no se encuentre entre los primeros 50 de la clasificación de la libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras.


Los ataques a periodistas durante las manifestaciones de palestinos que pedían el fin de la guerra entre Al Fatah y Hamás, así como la toma ilegal del sindicato de periodistas de Gaza por partidarios de Hamás, explican por qué los territorios palestinos bajaron tres lugares en la clasificación.


Descensos confirmados

Los Emiratos Árabes Unidos continúan su caída en la clasificación, pasando del 87º al 112º lugar, debido especialmente a la política de filtraje de la Red y a la encarcelación del bloguero Ahmed Mansour, moderador del foro de debate democrático Al-Hewar (“El dialogo”), del 8 de abril al 28 de noviembre de 2011, junto con cuatro activistas –llamados los “UAE 5”–. Habría sido víctima de malos tratos cuando se encontraba detenido y su familia habría recibido numerosas amenazas.


Jordania bajó ocho lugares en la clasificación (pasó del 120º al 128º). La situación de la libertad de prensa no cambió intrínsecamente, la violencia policíaca contra los profesionales de la información y los repetidos y deliberados ataques a las oficinas de la Agence France Presse en Amán, explican el descenso del país.


Marruecos también confirma su descenso, pasó del lugar 135 al 138, tras la encarcelación del redactor en jefe de Al-Massae, Rachid Nini, el 28 de abril. Aún se encuentra detenido.


Respecto a Argelia, continúa su ascenso en la clasificación (subió 11 lugares, pasó del 133º al 122º), debido sobre todo a la disminución del número de procesos legales contra periodistas.


Europa

Las divergencias se acentúan en Europa

La Unión Europea, aún más heterogénea. Los Balcanes, frente al reto de la integración


Si bien encontramos a Finlandia y Noruega ex aequo en el primer lugar, Bulgaria (80º) y Grecia (70º) confirman su estatus de “malos alumnos” de la Unión Europea, con sus 27 miembros. Atentados dirigidos y amenazas de muerte contra periodistas marcaron el año en Bulgaria, donde crece la preocupación por el pluralismo de la prensa escrita. La crisis económica puso a la luz la fragilidad del financiamiento de los medios de comunicación griegos; los fotógrafos y camarógrafos cubren las manifestaciones sociales en condiciones parecidas a las de zonas de guerra. Tras la adopción de una ley que instaura el control directo de la mayoría política sobre los medios de comunicación y la reforma constitucional de diciembre de 2011, Hungría retrocede al lugar 40 (-17). El precedente de una legislación como esta, bajo el silencio de los otros Estados miembros, fragmenta de nuevo la credibilidad del modelo europeo.


Suscitando aún inquietud por la protección del secreto de las fuentes y por la capacidad de los periodistas de investigación de indagar sobre los círculos cercanos al poder, Francia se estanca en un nivel decepcionante (38º lugar). Italia (61º), donde aún más de una decena de periodistas cuenta con protección policíaca, da vuelta a la página de varios años de conflictos de interés con la partida de Silvio Berlusconi. Pero esta edición de la clasificación todavía lleva su huella, en especial por el regreso de la “ley mordaza” y la intención de filtraje administrativo de la Red, rechazados por poco. En el muy particular contexto del caso “News of the World”, el Reino Unido (28º) provocó preocupación por su enfoque de la protección de datos privados en su respuesta a los motines de Londres. Pese a todo, el país conserva también una legislación surrealista que permite al mundo entero ir a perseguir a medios de comunicación en su territorio.


El contraste entre los tres países bálticos se acentuó. Mientras que Estonia se mantiene a la cabeza de la clasificación (3º), Letonia y Lituania caen a los lugares 50o y 30º, respectivamente, debido a decisiones legales disparatadas y a una mayor injerencia de los servicios de seguridad. En Eslovaquia (25º) las relaciones entre el poder y la prensa gozan de una relativa calma tras la partida de Robert Fico, ex primer ministro, que empleaba métodos brutales y un lenguaje soez con los periodistas.


La crisis económica contribuyó a acentuar los rasgos más problemáticos de los paisajes mediáticos balcánicos: instrumentalización de la prensa para intereses particulares o mafiosos, falsa competencia en mercados muy restringidos, reflejos de autocensura de una parte creciente de periodistas que trabajan en condiciones muy precarias… La justicia, que a menudo cuenta con poca formación, cercana al poder y que sufre de una corrupción endémica, parece estar más ocupada en hostigar a los medios de comunicación que en poner fin a la impunidad de aquellos que agreden y amenazan a los periodistas. Es el caso, por ejemplo, de Bosnia-Herzegovina (58º), Montenegro (107o), Albania (96º) y Macedonia (94º), que bruscamente perdió 40% de su paisaje mediático tras el cierre del grupo Plus Produkcija, propietario de tres diarios y del principal canal de televisión privado del país.


Turquía retorna a viejas prácticas; Azerbaiyán y Bielorrusia se encierran en una espiral represiva

En el lugar 148 (10 posiciones abajo), Turquía continúa su descenso a los infiernos. Pese al pluralismo y la vivacidad de la prensa turca, el año 2011 estuvo marcado por una brutal escalada del hostigamiento judicial a periodistas. Con el argumento “antiterrorista”, decenas de ellos han sido enviados a prisión, incluso antes de ser juzgados, particularmente en el marco de los casos Ergenekon y KCK. La inédita ampliación del espectro de estas detenciones, el espionaje telefónico masivo y el menosprecio del secreto de las fuentes contribuyen a crear de nuevo un cierto clima de intimidación entre los profesionales de los medios de comunicación.


En Rusia (142º) la libertad de la prensa registra un triste estancamiento. Pese a las zonas oscuras, la condena de los asesinos de Anastasia Baburova y de Stanislav Markelov suscitó esperanza; pero la impunidad sigue siendo la regla para los asesinos y agresores de periodistas. El fortalecimiento de las penas previstas en tales casos, así como la despenalización de los delitos de prensa, son buenas noticias. Sin embargo, el impacto de estas reformas queda por verse –en especial ante la falta de revisión de la legislación antiterrorista–. Las manifestaciones sin precedentes de diciembre de 2011 inauguran un periodo más incierto: si bien parece que en algunas redacciones comienza a liberarse la palabra, por el momento, la represión ha estado a la altura de los retos.


Marcados por la violenta represión de movimientos de protesta prodemocráticos, Bielorrusia (168º) y Azerbaiyán (162º) registran una notable caída y se acercan a las profundidades de la clasificación. Los predadores de la libertad de prensa Alexander Lukashenko e Ilham Aliev hicieron pagar caro a los medios de comunicación el cuestionamiento de su autoridad manifestado en las calles: más de una centena de periodistas y blogueros interpelados, una treintena de ellos condenados a penas de prisión; mayores presiones sobre los medios de comunicación independientes; deportación de periodistas extranjeros… No contento con esta represión ciega, el “batka” bielorruso encontró en la prensa un chivo expiatorio de todos los males del país.


Empleando los mismos métodos, Bakú acentuó en particular la vigilancia de las redes sociales y encarceló a netciudadanos cuya única falta fue hacer un llamado a manifestarse en línea. Palizas, secuestro de periodistas de oposición, amenazas físicas apremiantes… la violencia regresó al país, donde un periodista fue asesinado por primera vez en cinco años.


Georgia (104º) no compite más a la cabeza en el Cáucaso Sur. El país paga sobre todo el precio de la violenta represión de una manifestación de la oposición en mayo y presiones persistentes contra periodistas y blogueros sospechosos de tener simpatía por Rusia.


Con un ascenso en apariencia espectacular, Armenia (24 lugares arriba) recupera al fin una posición comparable a la que tenía hace tres años, antes de la represión brutal que siguió a las disputadas elecciones de 2008. Sin embargo, los medios de comunicación siguen siendo objeto de un hostigamiento judicial constante y la magnitud de lo que se pide por daños y perjuicios favorece un clima de intimidación. La autorregulación sigue siendo un gran reto a superar.


En Asia Central, Kirguistán da vuelta a la página de un año 2010 marcado por la violenta agonía de una cruel dictadura y de masacres interétnicas en el sur del país, para llegar al primer lugar entre los países de Asia Central (108º). Sin embargo, entre agresiones violentas e iniciativas liberticidas del parlamento, la situación de la libertad de prensa sigue siendo una de las más precarias. El año fue malo para el vecino Tayikistán (122º), donde las autoridades continúan blandiendo el fantasma de la guerra civil y del islamismo radical para intentar amordazar a la prensa independiente.


Kazajistán remontó (154º). Esto sólo se explica, relativamente, por los importantes movimientos de otros países que este año se encuentran abajo en la clasificación. En realidad las autoridades, procurando preservar cueste lo que cueste su fachada de estabilidad, redoblaron el encarnizamiento contra las raras voces independientes y buscaron asentar su control de Internet. La Red también pasó a formar parte del centro de atención de las dictaduras de Uzbekistán (157º) y Turkmenistán (177º), que no registran ningún progreso. Los turkmenos sólo tienen acceso a un Intranet nacional ultracensurado, pero la guerra de la información 2.0 comienza con algunos recursos ubicados en el extranjero.


Pese a un relativo ascenso respecto al año 2010, históricamente bajo y marcado por la desaparición del periodista Vasil Klymentiev, Ucrania (116º) confirma las tendencias negativas observadas tras la elección de Viktor Yanukovich en de febrero de 2010: numerosas agresiones a periodistas, violentas e impunes; regreso a la censura…