Análisis

Clasificación 2015 : La información, temible arma de guerra


En 2014 numerosos Estados y actores no estatales utilizaron la información como arma de guerra. Entre la sobreabundancia mediática, por un lado, y el blackout, por otro, esta instru-mentalización de la información creó un clima hostil para los periodistas y tuvo consecuen-cias desastrosas en el pluralismo de los medios de comunicación.

GRUPO ESTADO ISLÁMICO: LA SANGRIENTA DICTADURA DE LA INFORMACIÓN

En Irak y en Siria los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) ejercen una dictadura de la información en las zonas asediadas. Los periodistas se ven obligados a cubrir los acontecimientos a distancia y de manera indirecta, para protegerse. Lo que da como resultado una cobertura parcial y aproximativa de la guerra en las regiones afectadas por la ofensiva yihadista.

Propaganda y represalias

El grupo islamista controla meticulosamente su imagen. Además de librar una guerra en la región, el EI sostiene una batalla mediática para fortalecer su influencia en el mundo. Para ello, crea medios de comunicación de propaganda y elimina a todos aquellos que no se alineen a su política. El EI controla cinco canales de televisión en Mosul (noroeste de Bagdad) y dos en la provincia siria de Raqqa, así como una radio, Al-Bayan, que transmite desde Mosul y una revista, Dabiq, que se publica en Raqqa en versión impresa y en línea. Estos medios de comunicación defienden la ideología del EI, difunden su propaganda para optimizar el reclutamiento de yihadistas y tienden a competir con la visión occidental del mundo.

El EI no duda en eliminar a todo periodista que considere su “enemigo”. Por negarse a colaborar con el EI, el camarógrafo del canal Sama Salah Aldeen TV, Raad Mohamed Al-Azaoui, fue ejecutado en público el 10 de octubre de 2014, en Samarra. En Mosul, la mayoría de los periodistas huyó de la ciudad por miedo a represalias. En la provincia siria Dar Azzor, el grupo islamista incluso impuso a los periodistas once reglas, entre ellas la de jurar lealtad al califa Abu Bakr Al-Baghdadi. Así, han surgido « hoyos negros de la información », en los que es imposible que los medios de comunicación realicen una cobertura libre y completa de los acontecimientos.

Asimismo, el EI ha desarrollado una sangrienta industria de secuestros para financiar sus acciones terroristas. Los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff fueron decapitados en Siria, el país más mortífero (http://es.rsf.org/balance-2014-16-12-2014,47389.ht...) para los profesionales de los medios de comunicación en 2014. En uno de sus intentos de manipular la información, el EI obligó al periodista británico John Cantlie, quien se encuentra secuestrado por el grupo desde noviembre de 2012, a realizar un falso reportaje publicado en línea el 27 de octubre de 2014, en el que difundía desde Kobané el punto de vista del EI sobre el estado de la guerra que enfrentaba con los combatientes kurdos.

La ofensiva del Estado

En Irak, la ofensiva de los yihadistas es tal, que el gobierno también intenta ejercer un mayor control sobre los medios de comunicación. Las autoridades cierran los que considera que “no son neutros” o que « nutren el sectarismo » con su cobertura de los acontecimientos, fue el caso de los canales AlBabelyia TV, Al-Sharqiya TV y Al-Rafidin TV.

En Siria, además de apoderarse de los medios de comunicación oficiales, el régimen ha emprendido una guerra de la información en línea a través de su ciberejército, que inunda las redes sociales de mensajes pro Assad. Bachar al-Assad, a quien Reporteros sin Fronteras ha señalado como un predador de la libertad de la información, está acusado de haber arrestado, torturado y detenido arbitrariamente a un gran número de periodistas sirios y extranjeros desde el inicio de la sublevación, en marzo de 2011, y de haber efectuado ataques deliberados contra testigos incómodos de la represión.

El conflicto en Ucrania: apoderarse de la información

E conflicto en el este de Ucrania, que ya ha costado la vida a seis profesionales de los medios de comunicación, ilustra perfectamente la guerra de información desarrollada en tiempos de crisis. Desde el inicio de los disturbios en la región, en marzo de 2014, se han multiplicado los saqueos de oficinas, las amenazas y las intimidaciones.

Los medios de comunicación, objeto de codicia

El 8 de mayo de 2014 representantes de la “República Popular de Donetsk” ocuparon las instalaciones del canal de televisión regional Unión para “controlar” el trabajo de la redacción. Las cadenas de TV han sido objeto de un pulso entre los beligerantes: según avancen los militares de uno u otro bando, se cortan los canales ucranianos y se les remplaza por canales rusos, o viceversa. Estos ejemplos, entre muchos otros, ilustran perfectamente la arbitrariedad que reina en la región y el gran reto que representan los medios de comunicación en el conflicto de Ucrania.

La propaganda rusa contribuye directamente a envenenar el conflicto creando la percepción, entre los habitantes del este de Ucrania, de una amenaza de muerte proveniente de Kiev. En contraparte, en Kiev es fuerte la tentación de controlar más la información, como lo muestra la creación de un Ministerio de Información destinado a luchar contra la propaganda rusa, lo que constituye una importante regresión. Los principales canales de televisión rusos están prohibidos en Ucrania. Asimismo, es muy frecuente que se rechace a periodistas rusos en la frontera.

Los medios de comunicación locales, en primera línea

Frente a la intensidad de la guerra de la información y su diluvio de propaganda, a menudo la población del este de Ucrania considera a los medios de comunicación locales como la fuente de información más fiable. Así, estos se han convertido en una apuesta decisiva para los rebeldes anti Kiev, que buscan el apoyo de la población. Inmersos en la vida local, estos medios juegan una función informativa esencial, pero son más vulnerables a las presiones de las milicias armadas.

Desde el inicio del conflicto armado, en abril de 2014, una parte de las regiones de Donetsk y Lugansk se transformó en zona gris. Los periodistas, de quienes se sospecha y a quienes se les pide sumarse a la causa de los beligerantes, trabajan en un clima de amenazas incesantes. Muchos se ven obligados a autocensurarse, esconderse, incluso a huir para protegerse.

PALESTINA: LOS MEDIOS, ENTRE TRES FUEGOS CRUZADOS

El año 2014 también estuvo marcado por la Operación Margen Protector, ofensiva israelí contra Gaza que costó la vida a 15 periodistas y colaboradores de los medios de comunicación. El conflicto fue la ocasión de una nueva guerra de información, llevada a cabo a través de los medios de comunicación tradicionales y de las redes sociales.

Censura y propaganda en la Red

Durante el conflicto, las autoridades israelíes incrementaron su control del contenido de los programas de sus propios medios de comunicación. El 24 de julio de 2014 la Autoridad de Radiodifusión de Israel prohibió que se transmitiera un spot realizado por la ONG israelí BTselem, en el que se mencionaban los nombres de 150 niños asesinados en Gaza. Por su parte, para reforzar su propaganda Hamás pudo contar con los sitios web de su componente armado, las Brigadas Izz al-Din al-Qassam. En ellos se pueden encontrar estadísticas sobre el número de cohetes lanzados e incluso videos de ataques emprendidos contra Tsahal (fuerzas de defensa de Israel). Las Brigadas también tienen un sitio web en hebreo que alimenta su guerra psicológica contra la población israelí.

Algunos medios de comunicación y periodistas locales y extranjeros fueron acusados de parcialidad, por su posturas, reales o aparentes, respecto a la intervención de Israel en Gaza. Así, el 17 de julio de 2014 el canal estadounidense NBC decidió repatriar a su corresponsal estadounidense-egipcio Ayman Mohyeldin, que se encontraba en Gaza. El periodista, que realizó un reportaje sobre los ataques israelíes que mataron a cuatro niños palestinos, fue considerado demasiado pro palestino.

Los periodistas, blanco de la guerra política interna

Por lo general, cuando los periodistas palestinos no son el blanco de las fuerzas israelíes, son víctimas de la guerra política entre la Autoridad Palestina y Hamás.

Si los medios de comunicación cruzan "líneas rojas” (como la religión, el presidente y la corrupción), la reacción de los oficiales palestinos no se hace esperar: puede ir desde una llamada telefónico al periodista hasta su detención. Algunos medios de comunicación incluso son conminados por los mukhabarat (servicio de inteligencia) a mostrarles sus programas antes de difundirlos. Este sentimiento de ser vigilado constantemente engendra miedo y censura. Así, Internet se ha convertido en un lugar de expresión para los palestinos, en especial para los jóvenes. Sin embargo, las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina y Hamás también escudriñan la Red en busca de comentarios hostiles. El único tema sobre el que los periodistas y los netciudadanos pueden expresarse libremente es la denuncia de la ocupación israelí.

LA INFORMACIÓN, UN GRAN DESAFÍO EN TODOS LOS CONFLICTOS

En Sudán del Sur, se recomienda el periodismo "patriótico" es recomendable. En marzo de 2014 el Ministro de Información, Michael Makuei, exhortó a los periodistas de Juba a no entrevistar a los miembros de la oposición, de lo contrario, podrían ser arrestados o expulsados del país por "propaganda hostil". Los periodistas deben tener "una postura neutra que no agite a la población contra el gobierno". En Tailandia, los medios de comunicación e Internet son censurados para facilitar el golpe de Estado emprendido por los militares. El 20 de mayo de 2014 soldados irrumpieron en las oficinas de al menos diez canales de televisión y ordenaron que se interrumpieran los programas “para evitar que circulara información falsa”. En Afganistán sucede algo similar: los talibanes no superan su odio a los periodistas y aún ejercen una gran presión en los medios de comunicación independientes para imponerles su propaganda u obligarlos a la censura y a la autocensura.