Análisis

2015: Una "vuelta de tuerca" sobre la prensa en el antiguo espacio soviético


En el antiguo espacio soviético la situación de la libertad de prensa es aún más catastrófica. Cerca de dos tercios de los países de la región se encuentran cerca o por debajo del lugar 150 de la Clasificación y sus calificaciones no dejan de degradarse.

El que Rusia haya ascendido algunas posiciones (148o, +4 lugares) no engaña a nadie: su puntuación empeoró; la caza a las voces críticas alcanza niveles inéditos desde hace tres décadas. Lo que justifica al mismo tiempo la deriva de toda la zona, en vista del papel de "modelo" que conserva Moscú, por desgracia negativo en materia de libertad de prensa.


Confrontados a riesgos económicos y de seguridad pública, los regímenes autoritarios de la región al parecer no saben hacer otra cosa que ejercer más presión. Pero esta huida hacia adelante represiva no hace sino alimentar las tensiones. En Tayikistán (150o, -34), que registra la mayor caída, el Presidente Rakhmon utiliza como pretexto la “lucha antiterrorista” para amordazar las voces críticas y consolidar su poder, poniendo en peligro el frágil consenso nacional. Blandir fantasiosas amenazas para justificar mejor su poder bajo pretexto de la estabilidad, es desde hace tiempo el deporte favorito de los déspotas inamovibles de Uzbekistán (166o), Kazajistán (160o), Turkmenistán (178o), Azerbaiyán (163o) y Bielorrusia (157o). La crisis económica regional, la onda de choque de la revolución ucraniana y, en ciertos casos, la proximidad de una sucesión incierta, les sirve para llevar agua a su molino. No contentos con haber asfixiado desde hace tiempo toda expresión de descontento, estos regímenes dan una vuelta de tuerca, aumentando la presión sobre los internautas y persiguiendo de forma implacable a los últimos periodistas independientes.


Tras caer en la clasificación de 2015 por la represión en la plaza Maidán y por el conflicto en el Este, Ucrania (107o) toma ventaja, asciende 22 lugares gracias a la considerable disminución de la violencia y a algunas reformas esperadas desde hace mucho tiempo. Sin embargo, los retos siguen siendo muy grandes, comenzando por la influencia de los oligarcas en los medios de comunicación y la “guerra de información” con Rusia. El cuarteto que encabeza la lista de la región registró pocos cambios: Georgia (64o), Armenia (74o), Moldavia (76o) y Kirguistán (85o). Más allá de la disparidad de la situación en cada país, la falta de independencia de los medios de comunicación y su fuerte polarización representan importantes desafíos comunes.


La segunda calificación que más se degradó en la región fue la de Turquía (151o), que entró en una zona de turbulencias, teniendo como fondo el conflicto sirio y la reanudación de los combates con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Los excesos autoritarios del presidente Erdogan y la paranoia de las autoridades no hacen sino volver más profundas las líneas de fractura de una sociedad muy polarizada.